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Breve Fragmento Trienal 2009
Se pueden decir muchas cosas con respecto a la trienal de arte de chile (que en principio era de santiago). Hay varias formas de enfocar análisis con respecto a esta gestión. En este texto lo haré desde como se han dado las cosas hasta ahora en las presentaciones públicas y en parte de los coloquios.
Una de las cosas novedosas que se pueden apreciar, en el intento de la gestión, es la vinculación con espacios y grupos “autogestionados” que intentan trabajar desde la desvinculación institucional y fuera de los parámetros de políticas culturales generales. Sin embargo, pareciera que fuera la gestión de algo por convenir, es decir, no la ocupación integrada de interés “real” involucrado, sino la que se muestra en el catálogo o en el currículum internacional, pues es clara la creciente tendencia (y muchas veces “moda”) de las artes independientes, y las vinculadas a lo social en partes del mundo, las cuales empiezan a ser consideradas (latinoamérica es un enclave). En chile es algo lentamente creciente, pues los grupos que trabajan en campos relacionados con el “trabajo social”, o vinculados a políticas relacionales tienen un vacío en lo que respecta a comprensión de arte contemporáneo duro, y quienes investigan o se interesan por las artes contemporáneas han tenido una precariedad en lo correspondiente al trabajo social “real”. Si bien hay grupos que lo han intentado, es más una anécdota semiótica y/o semántica más que el trabajo “sincero”.
Bueno, los nuevos grupos jóvenes (que en su mayoría son de provincia) aún manejando cierta aprovechamiento de la precariedad en varios aspectos conceptuales relacionados con análisis contemporáneos, han realizado una labor que la trienal pretende capitalizar en el papel. Digo en papel, pues si alguno de los que lee esto asistió a parte de los coloquios sabrá que no existió una puesta en cuestión reflexiva y de comunicación (comunión) más que la exposición tradicional de lo que se ha hecho y lo que no se ha hecho, aplausos, un par de preguntas y opiniones y todos para la casa (excepto los pequeños grupos ya interrelacionados y familiarizados que se juntan a comer, o reuniones supuestamente públicas y no avisadas a mucha gente... una especie de exclusividad contradictoria con el mismo supuesto espíritu que plantearía la trienal para una plataforma internacionalista).
No se ha discutido el problema mismo del arte en nuestra contemporaneidad y en nuestros lugares, solo se ha revuelto la necesidad del arte en diferentes nuevos contextos y al margen de ciertas cuestiones, y la capacidad política del mismo para con ejercicios de trabajos de algunas individualidades y colectivos, etc. pero no la revisión exhaustiva de las condiciones y preguntas en torno a la necesidad y el replanteamiento de las artes hoy en el mundo a partir de una mirada o propuesta desde este territorio. Es una trienal internacional no?.
En este contexto, en chile aún se siguen sintiendo los intereses reducidos a segmentos que, en la medida de las posibilidades, pluralizan el debate, por lo menos en la práctica de integración al mismo, pues las discursos que infunden “nuevas” miradas reflexivas, en la práctica segmentan la participación, provocando cierto deseo de reducción hacia elite (por lo menos en la ilusión política). O lo que llaman algunos candidatos presidenciales como elite de especialistas, lo que sería en la historia del capitalismo, que el chileno adopta muy bien, el privilegio de ciertas áreas de consumo. Bueno, esto se nota de sobremanera en lo precario del debate abierto en la organización de la trienal, pues si existieron otros encuentros donde pudieron haberlos, aparte de los convocados públicamente, estos no tuvieron la intención de democratizarse, sino por el contrario, de exclusivizarse en las ilusiones de la especialización actualizante.
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Proyectos de Plato Único y del Todo a la Parrilla
El pasado martes 3 de noviembre fui a un encuentro de Antoni Muntadas con estudiantes de arte y arquitectura en el consejo de la cultura en valparaíso. Cuando me retiré, camino a la muestra de la residente en Espacio G, Andrea Fernández, pensé en el principio de la dicotomía entre la planificación calculada y el trabajo de planificación no centrada rigurosamente.
Porqué pensé esto? Tres días antes se había realizado el término del encuentro de arte sonoro Tsonami 2009 (en el que participé en la producción), y lo que escuché en el encuentro de Muntadas me hizo hacer una comparación entre las “génesis” de cada uno de las dos situaciones, viéndolas dentro de una especulación (en el sentido de adentrarse) en la intención de traer a Muntadas.
Lo primero que me percato es el cálculo del coordinador (a la conversación con los estudiantes) con respecto a lo casi determinado que estaba lo concerniente a las posibles lecturas o análisis expansivos que se podían o no generar en ese momento. O sea, la estructura del análisis tenía un encause ya pensado, y quizás casi solucionado conceptualmente desde antes. El punto era la reflexión en torno a lo urbano desde una intención interdisciplinar (principalmente arte-arquitectura). Lo urbano, en este caso, el habitar físico en que nos movemos, las relaciones públicas que se dan en torno a esto, se centraban en el análisis duro (no profundo, pues fue una exposición muy rápida, tipo pincelada) de las construcciones e intervenciones en torno, o a través de nuestras relaciones físicas con el medio. Sin embargo no era la relación física por si misma, sino lo que determina esto en las construcciones simbólicas y las subjetividades de los habitantes, y de que manera interceder en ella. Se invitaba a estudiantes de distintas carreras con un discurso integrador, pero la concentración fue arquitectónica de tendencia moderna en el pensar.
Muntadas en sus obras reflexiona en torno a los fenómenos sociales desde un principio crítico, para esto se relaciona con múltiples soportes, tanto para los emplazamientos, como para la puesta en cuestión de los mismos en relación a sus contextos. Las tecnologías que utilizamos para el desarrollo y la transmisión de información y posible conocimiento es un tema que aborda. Este tema es de suma importancia en nuestra actualidad, y en la coexistencia en la construcción delicada entre los límites de los antiguos análisis entorno a lo público y lo privado. El caso del tema urbano hoy no se construye sin las relaciones con la tecnología de este tipo y de otras. La virtualidad de las relaciones humanas es un tema muy importante en las subjetividades que genera (y que están por generarse) y en la prospección inevitable que generará (en lo global) en la relación y construcción del tema urbano tanto físico como “invisible”. Esta importante cuestión no creo que se le pase por alto al invitado Muntadas, sino a la planificación de los anfitriones, quienes prefirieron encausar la experiencia del expositor a los planos de las ejecuciones físicas, como si estas se construyeran hoy a partir solo de esa experiencia (obviamente pasando estas por las relaciones sociales y políticas que se mencionaron rápidamente). Por ejemplo la instrumentalización del miedo (que es uno de sus temas) se relaciona directamente con los fenómenos de aislamiento en los ciber navegantes. Quizás pensando en valparaíso, aún puede ser pertinente el encuadre de análisis que se planificó, pues las relaciones del habitar aún se construyen a pulso, y donde no hay investigación seria en torno a los fenómenos de las nuevas relaciones que se están generando en torno a las tecnologías. De todas formas creo que no se puede desaprovechar la experiencia de un invitado como Muntadas en estas cuestiones y es lo que extrañé escuchándolo.
La gestión del anfitrión fue calculada, ordenada. Esto en muchas ocasiones puede sonar muy bien (sobre todo si consideramos muchos desórdenes de estudiantes y artistas visuales), pero en ocasiones como la que menciono deja vacíos que pueden ser importantes.
Un ejemplo diferente, por no decir contrario, es lo que ocurre con muchas gestiones, pero mencionaré, particularmente, la del encuentro de arte sonoro Tsonami. Primero se genera una información incorrecta a las personas interesadas en asistir a los encuentros, y que no se informan mayormente de los términos empleados en las artes, me refiero al nombre del encuentro: “encuentro de arte sonoro”, siendo la música lo que más tiene el encuentro; esta puede ser experimental, de improvisación, etc. pero música en su gran mayoría. Arte sonoro, como investigación y posibles emplazamientos se inicia, como intento, el 2008, y el 2009 se trata de incluir cualitativamente aún más, pero el grupo es dividido en consideraciones personales de intereses de gusto, y digo gustos porque cuestionamientos estéticos no existen, menos políticos en su planificación. Solo es hacer lo que mejor se considera, provocando la división de tres instancias que intentan convivir, pero con un desconocimiento fuerte por parte de un grupo del equipo en lo que concierne a lo sonoro duro, pero aceptándolo como curiosidad de variedades y “tirando todo a la parrilla”. Esta situación, en ocasiones, genera ciertas condiciones de posibilidad no cerradas que se tornan interesantes, sobre todo en la vinculación con ciertos invitados al encuentro. La gran mayoría de las personas que han estudiado música en instituciones o en forma autodidacta, por lo menos en chile, no se enteran siquiera las posibilidades e intereses de lo sonoro en el mundo, pues por lo general se interesan por la creación de “obra”, en los límites experimentales que sean, relacionadas con la composición o la instrumentalidad. Entonces Tsonami no comunicamos bien las intenciones, y no puede aún, pues internamente hay diferencias por las formaciones de estudios que terminan haciendo anacrónicas ciertas áreas del proyecto, tanto por el tipo de trabajos convocados, como por la falta de reflexión en torno al problema.
Un ejemplo “intermedio” se pueden ver en muchos “proyectos espectáculos” como teatro container, donde el charquicán de propuestas no es tanto un vacío que se les escape como planificación de proyecto, sino parte de algo pensado dentro del efectismo ruidoso, donde la mezcolanza es parte de una estrategia de bombos y platillos, que en este caso son los soportes del proyecto: los container. Y esto, lamentablemente, es lo único que tienen: el soporte, que no entra en problemas de ni un tipo con respecto al traslado, la mercancía, la habitabilidad, el intercambio, los cruces aduaneros, etc. Si realizaran esto sería demasiado “fome” para la masa que esperan. De todas formas no se si saben bien en el terreno lectural que se meten al usar los container. Al parecer es una idea liviana efectista, pero no me refiero a posibles trabajos particulares, sino al proyecto en conjunto.
Volviendo al ejemplo de tsonami, he observado ciertas aperturas de posibilidades, como mencionaba antes, pero los contras también son claros en la incomunicación y en el no tener un proyecto definido y claro en lo que concierne a los conceptos que se involucran. El caso del ejemplo de los anfitriones de Moscada se podría ver inverso, donde el intento de tener claro las estructuras conceptuales a tratar la hace una instancia muy clara y ordenada en lo que pretende, pero se le escapa, en esa forma, eso inexplorado y, aveces, desconocido que puede generarse, y que se dan en las libertades de ciertos proyectos con ideas inacabadas. Se corre el riesgo de descalzar la línea si Montadas relaciona el tema de ciertas tecnologías y problemas relacionados con lo social en esto, pero ese riesgo (que no es tanto creo) deja abierta la posibilidad de conjugación de cosas que pueden cruzarse todo el tiempo y que se vinculan como temas separados, cuando considero que no lo son.
El tener en cuenta estas variables es discutible, pero claramente existente. Esto es delicado, pues los límites para darse ciertas libertades irresponsables o retener formas de control conceptuales no se saben hasta que se aplican, o mejor dicho, hasta ver ciertos resultados “pragmáticos”.
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Presiones anacrónicas para nuevas formas culturales
Más del 90% de la población chilena que utiliza internet baja contenidos, música, videos, etc. sin considerar las posibles licencias que puedan tener los autores de esos contenidos. Una gran cantidad distribuye, de alguna forma, las descargas a otros usuarios, por lo general amigos. Los lectores, investigadores y trabajadores relacionados con cultura y artes utilizan “materiales” dispuestos en red. Estas utilizaciones no solo se han dado desde la aparición de internet, sino desde hace mucho tiempo en las culturas en lo que respecta a los intercambios e interrelaciones que se han ido efectuando.
Bueno, se encuentra en este momento, en discusión, en el parlamento de Chile la forma de establecer una nueva ley de propiedad intelectual, la cual no se alteraba desde la década del setenta. La discusión se ha centrado en lo que se denomina “Uso Justo”, el cual, básicamente, trata sobre las posibles excepciones al derecho de propiedad, y que son excepciones que, supuestamente, pueden ser utilizadas por cualquiera. Estas utilizaciones pasan por el uso de las obras, creaciones, inventos, etc. que puedan servir a cualquier particular, o a un intento de enseñanza, o que contribuya al desarrollo inventivo, etc. pero sin considerar lucrar con el uso adquirido.
Personalmente opto por una apertura casi completa, y lo que se discute en el parlamento está rodeado de estrategias de particulares y triquiñuelas de muchos tipos que no hacen confiar en varios de los mecanismos de supuestos avances, aunque hayan parlamentarios con sus buenas intenciones, pues aún así, están rodeados de una dinámica de construcción limitada en este tema de por si. Esto sería extenso relatarlo, y no me detendré en aquello, pues quiero enfocar el tema en los posibles desarrollos y alcances que se dan en los artistas y posibles gestores culturales que intercambian producción, y cuales serían las limitaciones o alcances (quiéranlo o no) de estos productores al estar regulados por leyes que comienzan a parecerse en muchas partes del mundo, y que avanzan en la coartación de los intercambios y comunicaciones creativo culturales. En este aspecto la interacción y mecanismos que más exponencialmente se acelera es la Internet (a nivel socio cultural, o por lo menos en la masificación). Los usos de Internet es un extenso tema en este sentido, pero tan extenso como las ampliaciones de los crecimientos culturales de un planeta que se globaliza y que arrastra grandes dificultades; pero esas grandes dificultades vienen dándose porque también avanzan grandes logros, o más aún, grandes entrecruzamientos no lineales de entrar en una nueva etapa y dimensión expandida tanto en cualidad como en cantidad. Solo si tomamos la dimensión de la “información”, las potenciales extensiones son vertiginosas en la prospección. Quienes se resisten a esto no percatan la importancia del principio de nuestra nueva etapa en el lenguaje, el conocimiento, la información, la comunicación. Se tiende a denostar varios de estos últimos puntos atribuyéndolos a enajenamientos, soledad, virtualización que sustrae de la realidad, etc. Sin embargo, esas atribuciones son parciales de una coyuntura sectorizada en el temor del pasado y la creciente utilización de los medias y lo tecnológico (razón instrumental en parte) por parte de las corporaciones y la creciente culturización de la conducta desde el mercado hacia las nuevas generaciones a través de la tecnologías de control (si es que aún las podemos llamar así).
Lo último es relacionado a las “utilizaciones”, tal como el lenguaje mismo: casi nadie plantea el lenguaje como un problema desde el principio de su supresión, o de coartar el desarrollo, utilización, o extensión de las relaciones, aunque existan, desde hace no poco, mecanismos de poder que fraccionan y manipulan a través del mismo. Las ideas se extienden, se expanden, no tiene propiedad.
En una charla que di en Llolleo mencioné, a propósito de Lessig (en parte de los aspectos que podría concordar con el) que “el invento Internet, y su exponencial masificación en el uso, ha traído, y está trayendo consecuencias, muchas de ellas incalculables para la mayoría de nosotros en lo que respecta a las nuevas formas culturales de participación global; al intercambio de conocimientos, a la difusión de los mismos, a la interacción de lo procomún, a las posibles relaciones del dominio público, etc. El problema es que los intereses en la imposición de leyes que limitan estas aperturas son económicos, y no pertenecen a la gran mayoría de los creadores y usuarios, ni siquiera como posibles intereses personales directos, sino que pertenecen, directamante, a las empresas e industrias que comercializan la cultura (se desesperan modificando, arreglando, y sobretodo conservando leyes en una era que los sobrepasa en distribución y difusión de la información y posible conocimiento)”.
La brecha del problema es, muchas veces, tan radical que hasta personas lúcidas e inteligentes de generaciones de hace 50 años o menos no logran ver hoy la importancia de estos asuntos y las simplifican relacionándola con la superficialidad del control de estas tecnologías y sus enajenantes resultados. Por ejemplo, el mismo Raúl Ruiz plantea el lado negativo de esta situación, mirándolo como un problema de la pérdida o eliminación del sujeto. Puedo comprender su visión si se emplaza en las relaciones históricas críticas anteriores al período de finales de los 90 (incluso quizás de parte de los 80) en estos temas, con la ficción de la herencia enajenante de las tecnologías en la población. Argumentar hoy la crítica solo observando los mecanismos de manipulación y sugestividad acelerados a través de las tecnologías es solo ver una punta de iceberg embelesada negativamente.
Otra forma de plantearlo podría ser desde la enajenación y la consecuente pérdida gradual de pensamiento crítico en el mundo como menciona Adorno con respecto a las industrias culturales. Según lo que planteo yo, los encuentros y ocupaciones con la utilización de internet, en este caso, no coartan esta posibilidad crítica (aunque se encuentra ocurriendo hoy por esas vías y muchas más), sino que son un potencial mínimo, es decir, la negatividad de un fenómeno como el que ocurre no es el principio de la negatividad del problema de la disolución del individuo como plantea Ruiz, sino la posibilidad de la extensión positiva y negativa para adentrarnos en más libertades posibles dentro de virtualidades que fecundan intercambios de mucho tipos no abarcados aún, por encontrarnos nosotros en parte del desarrollo primero de estas cuestiones.
Otro error es considerar los alcances tecnológico comunicacionales como una parte o engranaje de una forma de pensamiento instrumental. Aunque esté de acuerdo que las razones instrumentales hayan aumentado al mismo tiempo que los acelerados mecanismos técnicos, lo que se confunde aquí es lo tecnológico con lo tecnocrático. Fuera de la modernidad y la modernización, y los posibles “post”, la tecnología planteada que se relaciona con los nuevos intercambios, indeterminados hoy para muchos, seguirá sus pasos, a pesar de los períodos y de los sistemas (pueden existir momentos de lentitud, que sería raro, pero no de detención; pueden existir momentos de más opresión y control, pero no de activismo virtual y acciones hackers).
El debate último de la ley de propiedad intelectual, relacionado con los “usos justos” es una cuestión sintomática relacionada con lo expuesto anteriormente pues, de alguna forma, la tendencia política en Chile, más bien la gubernamental, intenta inclinarse hacia el control de los usos en los temas de información virtual (de todas formas la información siempre es virtual). Pero este supuesto control ni siquiera es de una planificación dura del estado, sino una presión evidente de las antiguas empresas que aún sobreviven y comienzan a dar sus últimos pataleos históricos.
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Valparaíso... breve reflexión sobre limitación disciplinar
En el transcurso de casi tres días completos he revisado todas las invitaciones que me han llegado en el año 2008 y que han tenido una relación con el trabajo del arte, principalmente exposiciones ligadas a emplazamientos en la región de Valparaíso. Tal vez tengo algún tipo de mecanismo de defensa que, de una forma u otra, no ve el conjunto de accionar de un período determinado como el que menciono sobre el año en cuestión, pues, conociendo las rigurosidades de apertura contemporánea y prospectiva, y experiencias posibilitantes de expectativas de trabajo de lo que podemos entender por arte, y a sabiendas de las lamentables no exigencias o desensibilidades al respecto, sin embargo me he sorprendido de no encontrar casi ningún trabajo de emplazamiento que se exija de manera atrevida y rigurosa, que intente expandir y actuar sin las exigencias de los modelos restrictivos de la apertura del pensamiento y lo sensitivo del encuentro consigo mismo y con la alteridad.
Lo que revisé es, en su gran mayoría, dispersiones relacionada con emancipaciones ciudadanas de proyectos espectáculos, y en el caso de exigencia reflexiva solo frágiles movilidades de intento de integración a códigos institucionalizados y reincorporados por mecanismos artístico políticos de poder mercantilizable y extendidos a condiciones socioculturales evidentes. Es decir, intentos de nivelación dentro de la subjetivación de experimento de trabajo en relación a un alcance pequeño histórico ya determinado y muchas veces cosificado, y prácticamente nada que pretenda, e intente y trabaje las exigencias y riesgos de una relación de aprendizaje y comunicación con lo referencial hacia una amplitud dentro de los contextos en que nos relacionamos como vida, en todos los campos posibles, y en este caso, en los de impulso subjetivizante de encuentro (algunos casos si se dieron, pero de una liviandad carnavalesca y anecdótica que no viene al caso).
La relación con el arraigo de búsqueda de reconocimiento dentro de los códigos de aprendizaje establecidos de antemano para el sustento de afirmación o seguridad, ya sea individual o colectiva pasa, necesariamente, por un “miedo" integrado o una ignorancia vinculada a las ansias ilusorias de educación, muchas veces esta ilusión está relacionada con un reconocimiento sustentado en el “poder” burgués, o por lo menos, en una de sus partes, viéndolas dentro del impulso decisional que las determina histórico coyunturalmente.
Solo en la ciudad de Valparaíso, durante el año pasado, se realizaron y presentaron no pocos encuentros y seminarios que no tenían relación disciplinar, académica o referencial con las artes, o por lo menos lo relacionado con arte fue muy poco, no solo en cantidad sino en programación. De acuerdo a los tiempos que nos tocan vivir reflexiono y escribo a partir de una visión integral (en la medida de las posibilidades) que requiere de interacción y participación de lo que aún entendemos como “disciplinar”; con eso que relacionamos como especialidad todavía. Según recuerdo, en las ponencias, seminarios, encuentros que asistí y participé no pude ver a quienes, de acuerdo a la educación, “no tienen relación” con el campo de estudio en el que se convocaba la actividad pública. Voy a ejemplificarlo en forma general: últimamente no asisto con tanta frecuencia a las inauguraciones de artes visuales como antes, sin embargo las veces que he ido han sido suficientes para ver, por lo general, a las personas que se relacionan, de una forma u otra, con lo disciplinar del arte, o por lo menos se pueden ver a personas recurrentes, o que se vinculan a esto por el principal hecho de ir a beber una copa, o unas cuantas. El punto es que en esos lugares me encuentro, en el grueso, con quienes han sido compañeros de universidad, profesores, pintores, de vez en cuando algún artista relativamente consagrado, emergente, etc.
En la escuela de derecho de la universidad de Valparaíso en la segunda mitad del año 2008 se realizó el foro “ diálogo ciudadano: mundialización y movimientos sociales”. La importancia de este encuentro radica en la coyuntura extrema en que se encuentra la economía en todo el mundo y su cercana prospección y posibles consecuencias en distintos niveles. La temática se centraba en las especulaciones de base del sistema capitalista y los riesgos que esto acarreaba y acarrea, y sus evidentes resultados que se nos presentan hoy con una crisis evidente en variados aspectos derivados. Cuando asisto a los encuentros, seminarios, coloquios, etc. suelo tener la curiosidad de buscar, en cierto momento, un ángulo de visión donde poder ver a la mayor cantidad posible de asistentes. La cuestión es que en este foro no vi a nadie supuestamente relacionado con las artes, así como en los encuentros relacionados con una posible reflexión artística no he visto a ninguna de las personas que he visto que asisten a los debates y encuentros públicos sobre economía.
La Universidad Arcis de Valparaíso se encuentra realizando hace algunos años, y durante todo el transcurso del año académico, seminarios de diferentes autores, tanto de intelectuales como “lideres” de accionar que se encuentran en el interés del pensar y actuar político de la universidad. La cosa es que, contraviniendo o no a los autores y las temáticas tratadas en estos seminarios, son momentos con condiciones de posibilidad. Osea, un principio potencial de referencias o desacuerdos desde instauraciones histórico reflexivas de occidente. Es claro que la gran mayoría de los principios temáticos y elecciones de autores son, preferencialmente, ligados a una conocida educación eurocéntrica, sin embargo, por esta razón me refiero al término de “condiciones de posibilidad”, pues, de una forma u otra, las referencias y temáticas dadas por esta universidad, aún con el legado de nuestros viejos abuelos intelectuales, nos permite iniciar y desarrollar posibles debates paradigmales que involucran al hacer y pensar de nuestra supuesta “hibridez” cultural. El estudio de las artes visuales, (si es que aún podemos seguir llamándolas así) desde hace varias décadas convive con el pensamiento y las exigencias discursivas de la comunicación que se relaciona con la alteridad. Incluso el llamado arte político no adquiere su potencial fuerza histórica de un accionar divergente por si solo, sino que se alimenta de las inquietudes referenciales, en este caso de dos principios institucionales que, llegado el momento, se (con)funden en tres vías, para beneficio o molestias de algunos: los principios referenciales, obviamente son el “arte y su historia” y la “historia política”. Las tres vías de con(fusión): el arte integrando la referencialidad de una historia política universal y coyuntural, a sus mecanismos estéticos y plásticos para hacer uso literal de un momento o momentos políticos puntuales (arte y política); la segunda es el arte politizando sus propios mecanismos y sistemas estético reflexivos y discursivos como principio tautológico (arte político); y el tercero y más deslindado de los tres, el de accionar directo, el del cuerpo político, pero no como el ejemplo del cuerpo de Lepe ni la “avanzada” chilena, sino el cuerpo que se organiza y actúa “en lo político” como posible contraposición directa en contextos sociales particulares con intento de resultados concretos más pensados en lo social que en el logro de un “enriquecimiento” de arte. En este último caso la cuestión se plantea muchas veces como una disidencia de los campos disciplinares, es más, muchas veces como una no consideración “radical” de los mismos, pero esta posible no consideración se da muchas veces desde las inquietudes que traen (en este caso) los mismos realizadores que se han vinculado, en presente o pasado, y en alguna medida, a lo relacionado y “entendido” como arte. Lo interesante es que las extensiones discursivas, e inclusión de nuevas formas a ciertas nominaciones aprendidas siempre serán móviles y cambiantes, por lo menos en la medida en que las mantengamos en tensión y no en aprendizaje dado como fenómeno en si mismo.
Bueno, me extendí para mencionar que en estos ejemplos de encuentros y seminarios tampoco encuentro a los estudiantes de arte ni a casi nadie, por no decir nadie, relacionado y “educado” en esto. Nuevamente, “en forma inversa”, tampoco he visto en los mencionados encuentros relacionados con exposiciones o debates de arte (como si existieran muchos...) a quienes he podido ver en los seminarios mencionados y encuentros de las otras disciplinas.
Bueno, la lista puede seguir, como por ejemplo el encuentro de comunitarios.cl en el mes de noviembre los cuales, en la buena recepción de público que tuvieron, se encontraban, en su gran mayoría, psicólogos y estudiantes de psicología, y también, más derivado y sectorizado por el mismo grupo, los sociólogos o estudiantes de lo mismo..... nadie del “arte escuela”..... Bueno y así se puede continuar con los viceversas.
Plantearé dos instancias que se relacionan y que determinan, desde cierta perspectiva, aspectos generales, más que de la separación disciplinar que ejemplifico más arriba, de las integraciones o aceptaciones ligadas a la consecución y “fortalecimiento” de un proyecto histórico o microhistórico(1) que sustenta, o es la base del principio separativo y que coarta el enriquecimiento cualitativo de propuestas creativas. Una es la concepción de “campo” y la otra la de “reconocimiento”. La segunda (el reconocimiento), en un contexto social, vive de la primera (el campo), es decir, de alguna forma la necesita.
El campo, en este caso, entendido como una especie de “orden” de identificación de grupo, de entrada en las condiciones de articulación reflexiva y de comportamientos con todos sus códigos y normas preestablecidas y por establecer, solo se extiende, cambia o se desplaza en la medida de las posibilidades de “poder” que se adquiera. Pero este poder, necesariamente es adquirido adentro de las condiciones que establecen las relaciones prefijadas. Por lo tanto, las posibilidades de modificación o cambio de las condiciones de un campo específico se dan, como principio, desde el interior del mismo y por lo tanto iniciado desde una aceptación de sus pautas relacionales.
El arte (nominación histórica) como campo tiene una serie de jerarquías al interior de naciones y en las relaciones globales de aceptación o rechazo. El rechazo, la discriminación, la no validación, la inscripción, son características importantes de las condiciones de los campos en este caso. Para este caso (el que escribo) el problema no es tanto las condiciones de relaciones de un campo como el arte y sus validaciones o desvalidaciones, o consideraciones o desconsideraciones, sino las personas en masa (artistas en masa) que aún necesitan, buscan y ocupan grandes energías de su creatividad y de sus condiciones psíquicas sociales para intentar pertenecer o ser considerados en la relaciones del campo preestablecido. Es tanto el esfuerzo o la preocupación por aprender los códigos dados por el tiempo histórico de lenguaje que les toca, que pasan por sus lados una cantidad de realidades, conocimientos, reflexiones, y mucho más, que se tornan invisibles dentro de las consideraciones individuales en que ya se ha determinado lo que los artistas creen y entienden por arte, incluso en los ejercicios relacionados con la pregunta del mismo y de sus límites (por lo menos a grandes rasgos).
Ahora bien, el principio actualizante de todo esto pasa por el “reconocimiento”. Para el caso del texto este término es negativo, pero no lo es como término “en si mismo”. Por añadidura el reconocimiento sustenta la identidad, o por lo menos la búsqueda de ella. Reconocerse corresponde a una alteridad; necesariamente debe existir un tercero que manifieste o haga patente la identificación relacionada, ya no con la búsqueda del conocimiento, sino con su mediación, con lo que la reinstaura en contextos de intercambio; en “contextos de negociación”. En este caso, el reconocimiento es doble e integrado: por una parte, lo doble es desvalanceado, pues el caso del reconocimiento del campo del arte es mucho más potente e instaurado que el reconocimiento del hacedor o de quién pretenda, de alguna manera, hacer arte y ser leído como tal por supuestos pares. El hacedor, en este caso, necesita del campo como reconocimiento, en cambio el campo no de el (solo extrañas excepciones).
También se dan los casos de intento de deslinde, pues el reconocimiento no es solo de deseo directo al mismo, sino, muchas veces, de rechazo al mismo, pero no efectivo, pues la oposición de reconocimiento de un campo específico valida de antemano el campo criticado, es decir, de una forma u otra busca el reconocimiento de su rechazo, que se valide dentro de las condiciones a las que supuestamente desvalida. Esta contradicción provendría de una dicotomía de identificación, dada por el principio del deseo por una parte, y las relaciones arraigadas de resguardo institucional: el miedo a la deriva... miedo que pienso es una ilusión.
Los grupos de trabajo supuestamente deslindado de las artes y que se insertan en la “acción social y político” (que se menciona más arriba) estarían cerca de las cuestiones que planteo, y que el educado artista o profesional de cualquier área no lo está. El problema es que la gran mayoría de estos casos no se percata en el lugar de privilegio en que se encuentra en muchos aspectos.
Si bien es claro que lo más probable es que un estudiante de arte no pretenda o domine cálculos de matemáticas avanzadas, lo cierto es que no es necesario. Este liviano ejemplo solo lo menciono para plantear que la integración “disciplinar” corresponde a grupos y equipos de trabajo. El año recién pasado la universidad Santa María realizó tres días de seminarios sobre el tema de arte y tecnologías, asistí al tercer día y realmente fue una experiencia terrible. Me sentía escuchando contenidos y reflexiones de un arte o un hacer de por lo menos un siglo atrás entero. La justificación dialéctica que se daba era sobre los usos de las nuevas herramientas, con un nivel de separatividad entre una cosa y la otra que realmente asustaba, lo curioso es que para el ambiente académico fue muy bien recibido . He conversado con algunos estudiantes y egresados de esa universidad y ha coincidido que no pocos están, literalmente como me lo mencionó uno de ellos, “hambrientos” de enseñanza relacionada con las artes contemporáneas, se sienten completamente alejados de ella, pero al parecer intuyen que cosas interesantes e importantes pueden estar sucediendo. Bueno, ahí hay fuertes condiciones de posibilidad.
Los “equipos” de trabajo son necesarios!... tanto para el logro de cualidades proposicionales, como para su incidencia práctica en la cultura. La incidencia no se da en el ejemplo de arte utilizando herramientas científicas, o ciencia utilizando técnicas artísticas, o arte utilizando tecnología, o viceversa, sino integrando las relaciones, haciendo de lo que se llama herramienta un “implícito”.
En este texto no menciono que se dejen las escuelas que hasta ahora han impartido las enseñanzas históricas relacionadas con las artes. Lo que menciono es no determinarse sin entender las relaciones ontológicas, es decir, las aperturas del “estar” en un mundo, en un tiempo, en ciertas dimensiones son la experiencia que conforma ciertos parámetros de abarcar, de entender, de actuar, pero no determina lo que nos conforma como inquietud, por lo menos la que se relaciona con formas de cambiar las formas. El campo puede sernos útil un momento, pero no somos necesariamente un momento.
(1) En este caso no profundizaré en el desarrollo de esa posible consecución “histórica” pues se extendería demasiado el texto. Lo que se remitirá pasa por un breve análisis sectorizado de lo que provoca el arraigo a contextos discursivos y/o disciplinares.
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Estudio, arte, investigación, creatividad y derechos de autor
En el mes de mayo me invitaron a ser parte del equipo
Tsonami, sobre el cual escribiré con más detalle más adelante. El encuentro Tsonami, en una de sus partes, seleccionó proyectos sonoros para posteriormente ser emplazados o interpretados en distintos puntos de la ciudad de Valparaíso. Posterior al 19 de octubre (que fue el último día del encuentro de este año) Fernando Godoy, miembro del equipo, comenzó a realizar una primera etapa de una selección de los trabajos enviados de distintas partes del mundo, juntándolos en un disco que pueda ser descargable desde la página Web en forma gratuita. Entonces aquí apareció la cuestión que, ingenuamente, habíamos pasado por alto en la convocatoria
en lo que concierne a las posturas sobre las licencias correspondientes a cada trabajo, y más aún, no haber aclarado la postura de Tsonami con respecto a este tema en la convocatoria misma, o sea, no haber planteado en el texto de invitación cuales eran nuestras intenciones, las políticas de difusión y nuestras acciones posteriores con respecto a los trabajos enviados.
Nuestro principio es Creative Commons, pero no sabíamos de antemano cuales eran las licencias que manejaban los demás artistas o investigadores. Entonces, por el momento, contactamos, uno por uno, a los autores y se les consultó y pidió autorización a cada uno. Cuando menciono la frase “por el momento” es debido a que obviamente en la próxima convocatoria nos adelantaremos en estos temas y dejaremos muy en claro sobre nuestras políticas e intenciones para con la difusión de los trabajos.
Todo esto que ocurría me recordó el problema coyuntural que se nos presenta hoy en Chile con respecto a los temas de propiedad intelectual, derechos de autor, y las campañas y avances que se están dando en estas materias, las cuales, de una forma u otra, nos involucran a todos, sepamos o no del problema en cuestión. Además es un debate muy actual considerando el acuerdo que hizo la sociedad del derecho de autor (SCD) y el gobierno de chile y que reveló, o mejor dicho, reconoció por primera vez, la ministra de cultura el día 7 de octubre de este año. Menciono que fue revelado pues el acuerdo en cuestión se realizó a puertas cerradas y prácticamente en secreto, de hecho la misma ministra uso el término “secreto” al referirse al mismo. Yo me enteré de esta noticia (que no apareció en ningún medio de comunicación tradicional) a través de Pedro Huichalaf, miembro fundador de liberación digital y autor del blog cultura digital, donde leí más al respecto del tema ese mismo día, y en el cual Pedro continúa escribiendo y movilizando acciones sobre el tema en cuestión.
Pedro, a través de “liberación digital”, pertenecía a la mesa de expertos convocada por el gobierno para intentar llegar a un consenso a través de los senadores y encontrar algún tipo de ley consensuada entre parlamentarios y miembros de la mesa. Cuando les fue dada la noticia por la ministra Urrutia de que se había realizado un acuerdo secreto entre el gobierno y la SCD (esta última también era parte de la mesa de expertos) todos los participantes de la mesa se retiraron de la misma, menos la SCD, obvio no? El acuerdo secreto consta de 7 puntos, los cuales se aseguraron de que sean inmodificables, pues el último punto establece que no se aceptará ninguna propuesta contraria a los 7 puntos, no importando si existe consenso para un cambio de todos los demás actores sociales. En este punto la cosa ya es ridículamente dictatorial.
Este acuerdo, de ser aprobado como ley, establecería que cualquier “consumidor” de banda ancha es un delincuente (según sus términos), y para esto, para asegurarse de las pérdidas del supuesto pirateo de todos los navegadores de internet, el tercer punto pretende cobrar a la ISP (empresa proveedora que da acceso a internet) un valor por cada conexión que se realice. Pueden darse cuenta del nivel de todo esto? de lo insultante y vejatorio que resulta esto para con la ampliación de algo que ni ellos pueden evitar hacia el futuro? Esto es un ridículo control donde nos acercaríamos al mal chiste que vi por ahí, donde, al ser evidente que casi todas las personas con ordenadores tienen respaldado en su disco duro algún tipo de música, se llegaría en algún momento a establecer la norma de cierta cantidad de memoria normal utilizada, y si te pasas de ella posiblemente estás guardando música, o videos, o películas, y entonces se regula una ley para cobrar un nuevo valor por cada computador que exceda una cantidad determinada de memoria potencialmente pirata, jajajaja...Bueno hace un tiempo en españa el precio de los discos vírgenes subió de precio debido a esta misma especulación de robo. Y no solo eso, cobran canon por cualquier soporte que posibilite transgredir derechos de autor como CDs, DVDs virgen, celulares y también, siguiendo el chiste anterior, un mal chiste en la realidad, cobran canon por los discos duros externos y los pendrives, y como si fuera poco las hojas de papel en blanco.
Otro punto del acuerdo en chile prohíbe, de una vez por todas, el sacar fotocopias en bibliotecas de textos establecidos solo para usos académicos, es decir, si no eres un estudiante institucionalizado tendrás más dificultades para acceder a los textos protegidos por esas instituciones. Dentro de esto se puede mencionar, también, el intento de cambiar lo que se denomina “uso justo,” el cual permitía el uso de contenidos para ser utilizados en beneficio de lo social para incentivar el desarrollo de nuevas ideas a partir de la primera, lo que también permitía las posibilidades de revisiones o discusiones públicas sobre los contenidos o las obras utilizadas. El llamado “uso justo,” de alguna forma, permite el uso de obras ajenas para ponerlas en amplitud de cuestionamientos, entrar en la validación o la elección de reelaborar paradigmas o posturas o pensamientos, todo en beneficio del debate mismo. Bueno, el acuerdo de la SCD y el gobierno de chile en su punto 4 pretenden eliminar esta posibilidad de uso público.
Con respecto a este importante problema me parece que hay dos cuestiones de base que configuran la participación o la acción directa de estas decisiones: una es la búsqueda cerrada del beneficio económico anáĺogo a las empresas más cerradas y de miras cortoplacistas. El segundo fenómeno que impulsa este tipo ideas es, simplemente, la ignorancia y la falta de mirada prospectiva (ni siquiera tan lejana) con respecto a los cambios en la comunicación, la información y las maneras de hacer, elegir y participar de las relaciones con el arte que se están generando en nuestros tiempos. Resistirse a los cambios tecnológicos (que posibilitan cada vez más contenidos y difusión de información a lugares y personas que hace 15 o 20 años atrás era imposible) es colaborar al retroceso de las cosas, o por lo menos su estancamiento.
De todas formas no sorprende del gobierno una decisión así, si consideramos el trato que realizó con la empresa microsoft a mediados del año 2007, donde, prácticamente, en uno de los tratos ejercidos, se le cedió a esta empresa las bases de datos de todos las personas inscritas en el registro civil (que deben ser, prácticamente, todas las del país no?). Y esto tiene mucha relación con el tema de este escrito si consideramos que microsoft promueve de manera impositiva las licencias copyright, las cuales se relacionan directamente con intenciones de propiedad intelectual que pretende la SCD, abarcando en las decisiones a un gobierno decididamente ignorante en materias de un nuevo siglo que les queda grande.
Richard Stallman menciona un ejemplo didáctico muy claro con respecto del cambio del software libre hacia el software propietario, esto contextualizado en el tiempo en que la distribución de software no era restringida, alrededor de finales de los 70 y comienzos de los 80 del siglo XX. (ver video)
Stallman da el ejemplo de las recetas de cocina (que apropiado para una cierta historia de la pintura). Esto es lo que ocurrió en esas décadas con la imposición del software propietario impulsado, principalmente, por microsoft. Nuestra generación ha vivido relacionada a esas lecturas que hasta se perciben coherentes, pues ¿de que manera van a vivir los programadores, de que manera vivirán los músicos, de que manera vivirán los artistas en general? Bueno, el final de la década de los 90 nos mostró que la liberación del conocimiento y de la creatividad era y es una urgencia para muchas personas calladas. El regreso de la utilización de software libres y el principio del aumento de las licencias creative commons y copyleft mostraban un real interés creciente en el mundo por eliminar los obstáculos de la libertad creativa y del conocimiento que ha tenido sujeta tanto tiempo grandes corporaciones, las que nos han educado a creer en nuestras pertenencias como PROPIAS, estancadas a la posibilidad de intervención de un Otro, cuando la historia general nos muestra que todo el desarrollo y movilidad de los cambios se ha dado (obviamente) en el uso de la continuidad o revisión, cuestionamiento, replanteamientos, elongaciones, eliminación, etc., pero de lo realizado, de lo inventado, de todas las propuestas posibles que se han generado en el mundo. Es claro que ha habido, de acuerdo a los intereses de coyunturas específicas, manipulaciones y fragmentaciones de la posible historia, pero en algún momento se evidencian las trizaduras, lo velado, como en este tiempo actual donde aún estamos a tiempo, antes de un quiebre total, de sujetar y evidenciar ciertas cualidades necesarias para nuestro crecimiento social, pues, se están realizando decisiones a puertas cerradas subestimando el cuestionamiento público en estos asuntos, son decisiones que involucran oportunismos desesperados por el avance de lo incontrolable, y también involucran ignorancias generacionales profundas sobre el mismo avance.
Es un momento, no solo de sentirse de acuerdo o no en materias como esta para los trabajadores de arte, es el momento exacto donde creo que hay que evidenciar la posición de cada uno y de cada grupo, por lo menos en lo que concierne a la aplicación de las licencias en sus trabajos, sea cual sea la opción que tomen. Pero tomarla.
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Fuera de la casa esperada
En la práctica social de la cultura arte de chile la monumentalidad aún juega un papel significante. Este papel se relaciona con la representación que se establece con los códigos de comunidad que se intentan establecer en el país.
Así, se escuchan los discursos públicos sobre arte y cultura, las políticas públicas que se necesitan, el orden de los signos para su propia relación de interés y fragilidad real con lo comunitario, etc. Esta es una estructuración de orden sígnico antigua aplicada hoy con su cierta efectividad en lo intersubjetivo que condiciona el educar en la respuesta de lo arte (y obviamente no solo arte, sino del conjunto social).
Las escuelas de arte aún lo confirman, la competitividad de proyectos y posicionamiento capital es una rudeza de contradicción monumental. En valpo la monumentalidad aún no entra en las más rudas competencias, no por algo positivo, sino porque aún vive condicionando la propia vida a la subsumisión de los ordenes simbólicos del cliché, viviendo una vida–tiempo que se descalza de esa otra vida-tiempo atingente. Es una participación ritual que ensalza, con la crítica cosificada, el desorden moldeado con los mecanismos histórico culturales que ejercen el poder de la conducción y adiestramiento de la sensibilidad. Entonces los mas trabajadores trabajan, he intentan trabajar mucho, solipsistamente, para aislarse de alguna forma de eso terrible que no quieren ver ni vivir, pero que los sobrepasa en todo momento, y que los hace construir parte del mecanismo pasivo del cliché monumental cuando participan de los códigos de enseñanza institucionalizada y re formulada por unos ejercicios de poder antiguo, muy antiguos que siguen funcionando en el país, sobre todo en valpo. Colaboran al ordenamiento fino simbólico de lo mismo que los aprisiona, su aislamiento de trabajo en retirada artística solo reproduce de una manera pasiva la esclavitud en el aporte simbólico del tiempo histórico que les corresponde, huyen de su propio tiempo de urgencia para refugiarse en otro tiempo, en uno que ya no existe y que solo se mantiene por vejetes que continúan educando para reforzar las cualidades de lo no visto….. El énfasis que pongo en esto es por la extrañeza que me afecta al ver a personas potencialmente críticas e inteligentes subsumirse en esos códigos de pasividad, y trabajar mucho en ello creyendo su propio resguardo de sobrevivencia…y hasta transformarse en ejemplos de eso mismo para otros, quizás futuros maestros conservadores de eso mismo; capitalistas emocionales, tolerantes en el propio aporte, sin percatarse que en ese arrastre de trabajo se arrastran a ellos mismos y a todos cuanto en su individualidad quieren. Es el clásico y mal copiado “mundillo del arte”, un onanismo sin política, solo el taller sublimado para escapar de sus propios monstruos.
La vida del arte en valparaíso, en chile, en gran parte del mundo, me avergüenza: donde se mire es un trabajo más competitivo que trabajos duros del capital. Valpo descansa en la inocencia de no querer participar de esa rudeza, pero lo que hace al no participar de eso, y ser parte de esa inocencia, es colaborar mas fácilmente a la construcción estratégica de comunidad simbólica dirigida. Que ciudad más hermosa y más subsumida a la vez en aquello.
Una de las principales cuestiones que caracterizan la dicotomía porteña es el problema de la literalidad que se lee entre los signos y las aplicaciones de la realidad diaria. La educación aspira a una modernización; a los análisis de campos duales; al deseo del otro excluyendo al otro; a la clásica separación sujeto-objeto. Los aportes en la creación de significaciones se academizaron, o se politizaron en valoricidades baratas. El aislarse del debate es una opción, pero una opción de subsumisión. Recordemos que las posibilidades constructivas de sígnos, en lo que aún se puede entender como arte, han requerido en todos los momentos de una crisis con las formas y modelos de ver y pensar en contextos de vida de linealidad social en occidente: el aporte desde las construcciones metódicas de ambigüedad.
En valpo se separa el arte del debate, se dialectiza la observación sígnica del cotidiano con la espera sígnica de la herencia histórica de las artes. En el mejor de los casos se integran socialmente como aleatoriedad y no como potencia de herramientas de construcción simbólica del tiempo que nos toca vivir.
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Planteo que la dimensión social como dimensión de contenidos es el campo de las herramientas, de los nuevos materiales: desplazamientos, elongaciones y extensiones del taller, pero no para tenerlos como objetos de uso duro, sino como el tipo de integración a lo “otro” desde la herramienta como un “yo mismo”, con un “tu mismo”, con un “nosotros mismos”. Excluyo aquí la herencia del “el”, “vosotros” y “ellos”. Son muchas las herramientas y posibilidades metodológicas extendibles del "antiguo taller".
Un ejemplo fuerte es la novena región, donde existen estudiantes y trabajadores de nominación artística. ¿Cual es el principio de la intención de un trabajo como este en un territorio rico en degradación simbólica, donde el silencio informativo y comunicativo está a la orden del día? Me refiero a la contingencia Mapuche. Pero la puesta en circulación, y la necesidad de una escena estructural enceguece el potencial de otredad. Comienzan a aparecer estrategias de discusión y encuentro internacionales que posibilitan el discurso político del arte en esos sectores, pero el silencio de un lugar en llamas es algo muy extraño, algo para conminar y pedir explicaciones: pido explicaciones estudiantes y artistas de la novena región! Ni un un postulado, ni acción con respecto a eso… ni un Mail de la araucanía. Ni las tautologías ni las estrategias escenográficas nos hablarán de aquello. Incluso los más perspicaces y estratégicos no se percatan que ese lenguaje no folclorizado, sino extendido como potencial semiótico puede rendirles rentabilidades de posicionamiento en europa por ejemplo. Esto sería una ridiculez como la que ha hecho durante un tiempo el gobierno de chile en estos asuntos, pero ni de eso se ve. Osea un vacío de las artes visuales abismal.
Cual es la vida en el arte que se pretende vivir excluyendo desde una negatividad dialéctica los aspectos constituyentes de lo que ocurre fuera de las puertas de la habitabilidad, fuera de la “casa” (una que ni siquiera se comienza a cimentar aún)..... para vivir que vida?... El espectáculo de cierta monumentalidad es muy chileno en esto.
Mira como muchos de nuestros antecesores, de tus propios padres, se enfermaron psíquicamante para llegar donde están. Mira un momento a tu alrededor, más allá de las puertas de esa casa que aún no tienes, y el taller pasado a vejestorio cultural, trabajando para las migajas de la conservación de mundo.
Es una buena excusa la neo sensibilidad tolerante enajenada…
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Entrevista a Julia Converti (jefe de proyectos arteBA)
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Samuel Toro: En que consiste el área de proyectos en
arteBAJulia Converti: El área de Proyectos de arteBA comprende el premio de arteBA Petrobras, el Barrio Joven, el Open Space, las Cajas de Video y el Auditorio. Además de esto somos un equipo chico que trabajamos en grupo y estamos en la logística general de la feria, y en mi caso en particular estoy muy encima de la coordinación de esas áreas, que es algo que está además de la participación de las galerías, aunque todos estamos empapados de todo lo que sucede en la fundación, pues trabajamos, como te digo, en equipo constantemente y hacemos evaluaciones generales.
Pero en principio yo estoy muy sobre la participación en la elección de un comité de selección (de barrio joven), donde armamos un poco la propuesta de participación de cada año. O sea la diagramación y coordinación de esas áreas.
S.T. Podrías hablar un poco sobre arteBA como supuesta plataforma de reposicionamiento del arte argentino en el ámbito internacional.
J.C. Para nosotros (yo estoy hace 8 años), con mucho énfasis, a partir del 2005, nos pusimos el objetivo y empezamos a trabajar con la posibilidad de, realmente, posicionar la feria de Buenos Aires arteBA como una feria referente en Latinoamérica. Esto no solo porque tenga un muestrario latinoamericano de artistas y galerías, sino para tratar de convertirla en un foro y en cita obligada de los referentes regionales, como los directores de museos, los coleccionistas, los críticos, los curadores, lo que realmente este año sucedió, pues vinieron de todos los lugares, incluyendo Europa y Estados Unidos con los museos que coleccionan arte latinoamericano. Esto es importante, pues es un momento en donde Buenos Aires funciona como plataforma, no solo con lo que hay en la ciudad, sino para generar nuevos proyectos a raíz de la participación en arteBA. Por ejemplo, vienen museos de Latinoamérica, de Estados Unidos y de Europa, conocen nuevas galerías, se reúnen con curadores y de ahí surgen proyectos, y esto también tiene que ver con poder instalar el arte argentino y latinoamericano en el mundo.
S.T. Cuando hablas de nuevos proyectos, podría extenderse eso a que, de una forma u otra, arteBA va cambiando sus lecturas de acuerdo a la realidad que va ocurriendo? En el caso de ustedes sería en las interacciones de negocios o de posibles proyectos entre, por ejemplo, coleccionistas invitados y los galeristas que son invitados o seleccionados en la feria, o su planificación es más rigurosa en cuanto los posibles logros por venir? Pregunto esto considerando que ArteBA tiene mayores ambiciones estratégicas de mercado que lo considerado como la feria misma.
J.C. Absolutamente. Hay algo que tiene que ver con lo que tu dices: nosotros, por ejemplo, como traemos mucha gente y en ese proceso tratamos de definir quienes son los que tienen que venir, tratamos de financiar hasta donde podemos, o sino de realizar gestiones con embajadas para financiar ciertos viajes, contactar con hoteles para ciertas estadías. Lo que nosotros necesitamos, y trabajamos mucho con centros culturales y museos para eso, es de que Buenos Aires tenga una oferta cultural importante en esa semana, y que los invitados del exterior no vengan solo a ver la feria, sino también conozcan coleccionistas privados nuestros, vayan a ver importantes muestras, como las que se encontraban este año en Recoleta de Pablo Suárez y Liliana Maresca, y que es muy importante que hayan estado esas muestras en este contexto para nosotros. Lo que logramos es que vengan y se lleven una impresión fuerte de la producción argentina, pero no solo conociendo artistas y talleres de artistas, sino lo que los coleccionistas coleccionan, o sea, que tipo de colección tienen, que tipo de proyectos o ambiciones tienen los museos, que coleccionan las instituciones, y a raíz de esto es posible que surjan las relaciones de intercambio con la argentina, entendés?
S.T. La convocatoria que ustedes realizaron fue impresionante a nivel de respuesta de cantidad de público asistente en tan pocos días, háblame un poco de esas estrategias de difusión local.
J.C. Este año, Marta Gili (directora del Museo Jeu de Paume, París, Francia), una de las invitadas a los auditorios, destacó muchísimo como un emprendimiento privado es capturado por el público y convertido en un evento público. Con respecto a tu pregunta, te cuento que nosotros fuimos convirtiendo arteBA en una marca importante, con fuerza. Además contamos con dos media partner importantes que son la Nación y Telefe, que son sponsors nuestros y que hacen una cobertura importante. Por ejemplo, desde el año pasado Telefe se incorporó en coincidencia con un proyecto de ellos de enfocarse en el área cultural, incluyendo en los contenidos de su programación material cultural importante y respetado.
S.T. Dentro de lo que alcancé a ver en la feria me percaté que el grueso de los exponentes se planteaban el arte, aún, desde formalizaciones pertenecientes a la visualidad y plasticidad de la “obra” como instancia de comunicación y encuentro, pero no se encontraban tensiones o problematizaciones pertenecientes a otras posibles herramientas contemporáneas en las relaciones intersubjetivas de posibles extensiones del arte en lo social, político duro, o gestiones relacionales y experiencias estéticas nuevas en este sentido
J.C. Yo hablé de esto con Cuauhtemoc Medina que fue el coordinador del auditorio, el cual me mencionaba, también, que faltaba ese costado de la producción. Sin embargo yo le mencioné que si había una respuesta a eso, y que habíamos de solucionarlo también, y que esas participaciones pueden ser incluidas en la feria, pues forman parte del panorama de la producción artística del momento. El asunto es el siguiente: al ser una feria de arte contemporáneo y una feria en Buenos Aires, el galerismo que viene, y sobre todo, aunque la feria tenga proyectos como los que corresponden al premio arteBA Petrobras (donde, en cierta forma, algunas propuestas, en cierto momento, se acercaron a lo que mencionas), o el Open Space, estas, sin embargo son apuestas que forman parte de una participación de galerías que tienen una apuesta en el mercado. En este contexto no hay un lugar en donde las propuestas del galerismo que participa en arteBA incluyan eso, como el tipo de producción que si incluyen algunas otras ferias del mundo.
S.T. Esto no existe aún porque no es mercantilizable?
J.C. Mmm si… de primera el galenismo no te lo va a plantear. Yo a raíz de eso es que hablé con Cuauhtemoc, con el cual estábamos pensando, por ejemplo, que si se podría dar en una sección por ahí, por ejemplo, reformatear Open Space y armar una sección más de Project Rooms, de lugares realmente donde pueda haber proyectos de cierto riesgo, incluso que estén subsidiados para las galerías, o sea que la galería no tendría que pagar, solo tendría que tener el gasto de la producción; entonces uno podría avanzar sobre proyectos que de primera la galerías no te presentarían.
S.T. A propósito de eso, con respecto al mercado que plantea Braga Menéndez, una de las seleccionadoras de Barrio Joven, sobre la importancia en la gestión de negocios que debían cumplir los espacios seleccionados, excluyendo quienes no cumplían con una buena gestión en este sentido. En principio, considerando la posición de ArteBA, no planteo un problema, hasta ahí, por ahora, pero cuando Menéndez menciona que quienes no se ajustan a estos parámetros corresponderían a gestiones que solo se perderán en el tiempo lo considero peligroso, pues se escapa de las líneas exclusivas del discurso arteBA para hablar de otro tipo de producciones tal vez antagónicas o cualquiera otras que trabajen con rigor en una posición opuesta
J.C. En barrio joven se seleccionan varios espacios que han empezado y que son pequeños y alternativos pero que tienen una proyección comercial para convertirse en una empresa. Esto, dejémoslo claro, es pensando en códigos de mercado, estás pensando la selección para una feria, el barrio joven trata realmente de apoyar emprendimientos que tengan proyección en el mercado en el sentido de que no es un gesto que aparece un día y el día de mañana deja de existir, aunque puede dejar de existir porque no le vaya bien o porque cambie su objetivo, pero en principio tiene que ser propuesto con seriedad para convertirse en empresa porque la idea de barrio joven es que puedan ingresar en un sistema de mercado, fortalecerse y pasar a participar como galería
S.T. En ese sentido lo entiendo, pero a lo que me refiero es que existen otros sistemas de lectura que pueden trabajar con seriedad y que no pasan y hasta se oponen a esto sin ser nostálgicos. En principio lo que planteo como pregunta no es en oposición a los fundamentos y prácticas de la movilidad estratégica con el mercado mientras brinde los resultados necesarios, el punto es la salida del campo para determinar la negatividad del abarcamiento global y total de lo que no corresponde a esto y llevarlo al fundamento prospectivo de la disolución temporal por Menéndez. No hablo de la inclusión radical de esto en una feria, lo planteo desde el discurso fuera de esta para con esas instancias.
J.C. Claro, no participarían en una feria y mantendrían su resistencia como las hay. Por ejemplo Galería Metropolitana en Chile que supuestamente no trabajan a modo comercial, es otra la propuesta que tienen, y esta generó, de alguna forma, una discusión interna antes, cuando estábamos planificando las bases con respecto a las decisiones de inclusión o exclusión de ese tipo de gestión, pues habíamos pensado en incluirlas, pero arteBA finalmente se posiciona de las maneras que te mencionaba antes, pues las galerías que seleccionamos son empresas en las cuales nos ocupamos en ver que conserven la frescura y el riesgo como también mencionaba Menéndez, es decir , que no se vean perjudicadas esas cualidades por ser una propuesta de mercado.
S.T. Las nuevas tecnologías como lecturas, y en el caso particular de ustedes, como posibilidad de soportes más establecidos no se encuentran aún tampoco no?
J.C. En la tercera edición sumamos video. Estamos conversando en las mesas sobre los nuevos soportes e ingresos tecnológicos en el arte, pero aún no tenemos un sector de investigación de nuevos soportes y nuevas tecnologías. Podríamos tenerlos, estuvimos en conversaciones con unas personas en la embajada de unas instituciones de Bolivia en la Paz y que están armando una movida muy importante con respecto a esto, y que quizás tenga una participación en la feria como principio para inaugurar eso que aún está ausente en la feria y que tu mencionas.
S.T. Retomando, me quedan claras las intenciones de la feria…
J.C. A que te refieres.
S.T. Estoy hablando en el sentido estricto del mercado a que nos referíamos antes y que conlleva su lectura decisiva en los movimientos a seguir a diferencia de las acciones posibilitantes que no necesariamente conllevan lecturas unívocas.
J.C. Mira, por ejemplo Flor Braga, que es una gran defensora del mercado del arte, pues le parece que los artistas tienen que vender su obra, y se la pasa moviendo artistas, invirtiendo, como galerista muchísimo en artistas, por ejemplo, invendibles de comienzo.
S.T. No me refiero a un desacuerdo con eso, no hablo desde un principio nostálgico.
J.C. Ojo, que existen muchos proyectos que trabajan fuera del mercado y son interesantes, y que pueden mantenerse, y que tienen otro tipo de reflexión, y que tienen otro tipo de interés y que pueden poner en discusión un funcionamiento de mercado.
Yo desde donde trabajo también creo, en realidad pienso, de acuerdo al mercado, pero no el arte como mercado sino el funcionamiento de la producción artística dentro de un funcionamiento de mercado, pues creo mucho en el galerismo, porque, aunque haya artistas que se manejen con su propia gestión hay roles que se realizan muy bien con el rol del galerismo que puede posicionar y mover la obra de un artistas afuera y el artista produciendo y después haciendo lo que tenga que hacer, reflexionando y haciendo aspectos críticos y producción crítica.
S.T. Este punto es extensible pues en los aspectos que me refiero no es que sea una no razón con respecto a lo que mencionas. Por ejemplo, si yo trabajo a un nivel crítico de un sistema especifico que tiene que ver con aspectos contemporáneos estaría circulando a través de plataformas que intentaría que beneficien eso, y obviamente no lo rechazaría en primera instancia, aunque se me presente una paradoja, que, de una forma u otra es una paradoja contemporánea, pero, sin embargo, esos límites lecturales, esas tensiones ya pueden ser problemáticas de lo que puede ser el arte contemporáneo en cierto aspecto o en cierta parte, y esas instancias, si se quiere, se pueden enunciar, estéticamente, políticamente, etc., o no. Pero, la diferencia es que esta paradoja no se totaliza a una única posible función de movilidad de las experiencias, y en el caso de ustedes, de las obras y galerías. O sea, de acuerdo a esto, podría trabajarse en un campo que incluso te limite y lograr muchos resultados (como los del mercado), trabajar, para el caso, con los alcances limitantes, pero no ser uno mismo el limitante consigo mismo y en el discurso fuera del campo elegido.
J.C. Sería interesante que fueras a ver a Rosa Chancho que maneja un lugar en el cual sus muestras nos presentan interesantes experiencias de grupos o artistas que tiene ahí un gran espacio para hacer que su investigación llegue a cualquier lugar, pues ella es muy libre en su propuesta.
S.T. Muchas gracias Julia, que estés muy bien.
J.C. Muchas gracias a ti...y ve a visitar a Rosa, que además te queda cerca donde estás quedándote.
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ArteBA 08
Durante 17 años se ha estado realizando, en la ciudad de Buenos Aires Argentina, la llamada feria de arte contemporáneo
arteBA, la cual, como proyecto “joven”, en constante reconversión, sorprende ver la gran cantidad de “público” que asiste, alrededor de 100 mil personas, en casi 4 días de exposiciones. En este sentido es un gran logro a nivel de multirrelaciones sociales en la ciudad.
Uno de los objetivos de la feria se acerca a un reposicionamiento del arte argentino en los contextos internacionales, algo que en Chile (más como posicionamiento que re) se intenta comenzar a articular con proyectos como la trienal de arte de Santiago. Las excepciones en este caso no son relevantes como megaproyecto, aquí las plataformas de gestión lecturales pasan por un intento de pluralidad del sistema del arte. La ambición de la feria es evidente, y sus pretensiones les brindan resultados, pues logran atraer a algunos coleccionistas relevantes de arte actual de trayectoria y “peso” internacional.
Facundo Gómez, presidente de la fundación arteBA de este año, nos menciona con un positivo atrevimiento inscriptivo sobre las borrosas fronteras que se están dando hoy con respecto a las divisiones entre bienales o ferias de contemporaneidad. Este punto es delicado pues, aunque se considere la importante e interesante cuestión de la disolución de los límites, entrar a leer un “evento” como arteBA en la construcción de plataformas de bienales se puede ver apresurado o pretencioso, ajeno a que el principio del deseo sea algo que muchos compartamos. Las pretensiones de las magnitudes, en este caso, son de estrategias más que de realidad contemporánea compartida, ajeno a los puntos de disidencia de cada uno como postulado del mundo en que vivimos, o por lo menos el que queremos vivir. Por qué? Primero porque la gran mayoría de convocados y seleccionados corresponden a galerías de arte en las que no se ven principios de estéticas relacionales en sus políticas de gestión, se manejan más de acuerdo a plataformas de visibilidad tautológica característica de las artes de la última mitad y finales del siglo XX. Cuesta encontrar incluso institucionalizaciones de una escena político artística característica de Argentina que se internacionalizó luego de las fuertes crisis económicas que le afectó. Ni siquiera una cosificación de la misma.
Sin embargo, y por lo pronto, el sistema de las artes, desde los sentidos estratégicos de visibilidad y cualitatividad para con los entornos de trabajos visuales del país, funciona, o por lo menos se encamina a velocidades interesantes a funcionar muy bien. Aquí, la mercantilización en la gestión del evento juega un papel importante en la comunicación que se intenta, pues desde ella, a través de importaciones y exportaciones de arte, e intentos de incidencia en las políticas de Estado (concretamente leyes específicas que se intentan impulsar, como la ley de mecenazgo y la de patrimonio cultural) intentarían crear plataformas, que en palabras de Facundo Gómez serían para “…que los propios artistas , y no solo galeristas y coleccionistas, puedan gestionar en forma absolutamente libre ideas y proyectos, una especie de espacio performático”.
Braga Menéndez (parte del comité evaluador) dice que: “pensar en la calidad de los proyectos artísticos seleccionados involucra, necesariamente, pensar en su perfil empresarial. Un proyecto es bueno y sustentable si prevé una buena gestión de negocios; de lo contrario será la expresión de una voluntad melancólica que se diluye en el tiempo”.
Esto último es muy interesante como fenómeno, pues nos habla de una tendencia actual al afincamiento estratégico con los sistemas de producción de “urgencia” conceptual y práctica que se nos presentan hace un tiempo desde el arte (por lo menos como fuerte preocupación neoreferencial en Latinoamérica), y que provenían, desde comienzos decenarios, desde la economía dura. No estoy en desacuerdo con Menéndez en el ejercicio necesario para gestionar desde la economía abierta, pero si difiero en que las posibilidades contrarias que trabajen desde un sustento ideológico no compatible con esto tengan que ser diluidas como instancias de pérdida. Lo que menciona ella es extenderse prospectivamente demasiado, condicionando el accionar a una univocidad de estrategias de actuación en la planificación del hacer subjetivo. Las herramientas son ilimitadas, pero no son las únicas las que corresponden a una realidad histórica de mercado en la que nos encontramos..hay que tener cuidado….. No es el punto negar las posibilidades de mercado en este contexto, sino poner en cuestión un discurso tendencial de valorar la univocidad temporal de la dimensión mercantil como discurso atemporal. Esto no es desconocer la realidad actual sobre los movimientos, realidades y accionares semióticos en el accionar y en el discurso del arte con respecto a la realidad de las economías duras del mundo y su influencia en todos nosotros, sino no cerrar la vaya estructural de la misma, es decir, tener un campo de posibilidades extensible a la misma y cualquiera otras, tanto las que se nos vienen como desconocimiento como las que creamos como voluntades.
El modelo de gestión que menciona Menéndez no es discutible, es incluso extremadamente necesario para con una estrategia como arteBA, y muchas ferias de arte internacional de acuerdo a las realidades de extensión de comunicación y relacionalidad global. Sin embargo esto es factible dentro de sus propios límites globales (y necesarios, repito), pero no EL “paradigma” que diluye lo no aplicable al mismo a la disolución en el tiempo… por lo menos eso estará por verse, quién sabe si por nosotros como generación……
Sin embargo la vaya de discusión es abierta en este caso, pues la dimensión de vorágine visual que trabaja en arteBA como planificación y “educación” en la gestión de producción de galerías y “obras” como estrategias evidentes de visibilidad internacional (a través de los evidentes sistemas de mercado como se mencionaba antes) no se realiza, en este momento, en casi ninguna parte más de Latinoamérica. Aunque el llenar un vacío no siempre es una excusa en contraposición de las radicalidades políticas no nostálgicas, sino aplicadamente gestoras de una disidencia abierta en las prácticas “estéticas”.
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Intercambio relacional y redes de trabajo
(Texto de verano recuperado de Linux)
Existe un creciente aumento de viajantes a Valparaíso por temporadas: estudiantes, extranjeros, etc. Este aumento podría traducirse, en cierto aspecto, en un intercambio gradual en las relaciones hacia una posible multiplicidad de construcciones simbólicas en cultura. Sin embargo esto no ocurre debido a la cualidad del visitante y a la poca exigencia del local.
La venta de “producto turístico valparaíso” se ha estado llevando a la “postal permanente”. La ciudad se desespera por los aumentos en lo económico. Se comercializa una liviandad de “concepto fachada” que trae como consecuencia, en medianos plazos, una paupérrima contribución relacional, donde contribuye un promedio de visitantes masivos de bajísimo aporte artístico cultural. El turismo que se fomenta es del tipo “depredador”.
El Consejo Nacional de la Cultura, la Universidad de Playa Ancha, universidad Arcis, Sebastiana, y algunos otros más, conocen un tanto los beneficios de las estrategias del cruce cultural y la discusión critica del conocimiento. Universidad de Playa Ancha y la Sebastiana se dan cuenta, en un grado muy bajo, de esas importancias estratégicas y descansan en uno que otro gestor para el intercambio, no programado ni planificado, de ciertas visitas e instancias de encuentros anecdóticos que hacen parecer para algunos que se están “haciendo las cosas”. El Consejo Nacional de la Cultura y la Universidad Arcis son más concientes y metódicos en sus estrategias (que son, obviamente, para los intereses políticos a los que corresponden y a la empresa particular que responden). Sin embargo, ni uno ni la otra, establecen parámetros mínimos de cruce relacional que se arraiguen en el encuentro entre “viajante y local”. Más bien se programa la venida de invitados como una especie de visitante anecdótico, y en el mejor de los casos como “estrella de rock and roll” intelectual o artístico. No existe una interiorización medianamente consistente. El refuerzo del patrimonio que se intenta se parece mucho, por el momento, a la fachada turística que se visita y se fotografía para la conservación de una ilusión “no muerte” y para la determinación del discurso del paseante “didáctico”.
Ahora, de apoco, se esta instaurando (la mayoría iniciado por gestores independientes) el estudio y laboratorio más profundo de los contextos y conceptos arquitectónicos en la ciudad. Es un inicio necesario.
El rescate y fortalecimiento del supuesto patrimonio es, hace rato del darse cuenta, una cuestión que pasa por la relación “real” de nosotros con los otros: de la otredad como conformación de nosotros mismos. Sin embargo cual patrimonio, si el término conlleva un vicio político de aplicación constante. El visitante anecdótico no alcanza a relacionarse con esta instancia, a menos que se busque las características socio culturales (por ejemplo) que corresponden al “lugar”. Un ejemplo muy simple de las condiciones de “lugar” es sobre la vida muy rica de esta ciudad, que se pierde aceleradamente (y que solo está quedando en generaciones viejas) en ciertos cerros patrimoniales, es esa mezcla , que se separa solo por minutos de andar a pié, entre metrópolis y costumbres muy provincianas. Valparaíso convive con estas dos relaciones imbricadas, dos situaciones de las que se avergüenzan algunos tratando de acercarse o parecerse a ciertos centros paradigmales que acarrean de la educación transcultural arcaica. Bueno, de todas formas casi todo chile tiene esa relación entre ciudad y provincianismo, la diferencia con valpo es que la mayoría vive las dos instancias como una sola, entonces se hace un provinciano con costumbres ciudadanas, con costumbres internacionales dados los casos… Santiago es un buen ejemplo de esto dentro de su velo. La diferencia es que en valpo se dicotomiza, es decir, la vida cultural lleva una dialectización negativa muy interesante que no hemos estudiado ni aprovechado, en el buen sentido, aún.
Existen, sin embargo, un posible comienzo de excepciones que, quizás, podrían acercarnos, poco a poco, a una relacionalidad, nacional e internacional, más integrada. Un ejemplo es el centro Crac de residencias para artistas. No puedo saber la perseverancia y el resultado de este centro, solo desear y colaborar a que las políticas de mediano y largo plazo contribuyan a un intercambio de estudio y aplicaciones efectivas. Esperemos a ver que pasa con las incidencias de esto. También hay que ver de que manera estas instancias nos muestran, en algún plazo, balances relacionales que no solo queden en la anécdota de un posible invitado interesante que solo viaje a conversar de su trabajo y luego se regresa a su casa. En este punto recuerdo un buen ejemplo de la Trienal de Arte de santiago. En esta se realizarán residencias de artistas en las cuales se aplicarán acciones politizables de interacción directa y “real” con los entornos sociales no necesariamente dependientes de las lecturas del arte. Esperemos a ver que sucede con esta experiencia que se desarrollará creo que en julio o agosto, no recuerdo.
Espacio G es otro principio de intento cercano de residencias, pero tampoco se puede hablar por el momento, pues aún es una intención de “buena idea”, pero no aún una práctica de proyecto instaurado con respecto a un “resultado expuesto” sobre residencias, o sea, aún no se ve un resultado de “efecto” de esto en la ciudad, o en el barrio, o en el sistema mínimo del arte. Espero estén tomando en serio esto y politizando como ellos saben, intuitivamente al estilo "artista" carente. En este momento seré un observador de lo que ocurra, pues ya no trabajo en ese espacio, me retiré por razones personales. Bueno, esperemos se sustente y no se “pierda”.
Un ejemplo alternativo al texto, en el sentido relacional, son las posibilidades comunicativas que tenemos hoy a través de la tecnología. Estas nos permiten crear redes a través de todo el planeta, considerando esto como posibilidad sustentable en los territorios cercanos de “desarrollo”. Las posibilidades prospectivas son inmensas y los desplazamientos contemporáneos de ahorro espacial (considerando los costos para la mayoría de la gente del mundo, la velocidad del “encuentro”, la distorsión comunicativo conceptual de esta virtualidad emergente, etc.) se están por ver. La capitalización organizada se dio cuenta de esto hace bastante rato, y ya la aplica en muchos sectores… a la carga, aprendamos a escribir a y leer nuevamente en nuestras relaciones con estos soportes.
Termino el texto mencionando(me) sobre lo importante que es la eliminación egocéntrica de las actividades que no se coinciden con uno mismo. O sea, en chile hay que empezar a trabajar en las relaciones de intercambio y redes significativas no solo con las instancias que se “lleven bien”, con los propios micro grupos de amigos, con los mecanismos de interés sectoriales, o los síntomas endogámicos como habla Mellado, sino también, y muy importante, con las instancias que sean divergentes a nosotros, pero que tengan, por ejemplo, un principio político en común. Acá, si se han dado cuenta, ya no hablo del intercambio relacional físico del ejemplo de la ciudad de Valparaíso sino de la alternativa que aún puede ser encubierta en su soporte (virtual), pero visible en su práctica como es lo relacional que se genera desde el “sistema” en que te encuentras leyendo este texto.
Recuerdo cuando trabajaba en Espacio G y se formó ASSCo. Fui un día a conversar con un pequeño centro cultural de trabajo de bases en el sector de los Lecheros para invitarlos a hablar de su experiencia y debatir lo más a fondo posible. La respuesta de parte de ellos fue negativa, pues me mencionaban que existían grupos invitados con los que no querían compartir mesa (no fueron los únicos que rechazaron la invitación por el mismo motivo). Todos los grupos de valparaíso y santiago de ese encuentro tenían una misma mirada dentro del contexto: alternativas simbólicas y prácticas fuera del capitalismo. Sin embargo para muchos de ellos era más importantes sus propias micro auto imagen pública, o de raíz, no acercarse a metodologías diferentes de las que tienen seguras y solidificadas por años y que les han dado pequeños logros.
La interacción de redes participativas de escala múltiple es más que necesario, sino nos comen vivos, a todos…incluso a los que ilusoriamente se nutren de ese alimento.
Actividad social arcaica como posibilidad
(Texto de verano recuperado de Linux)
Valparaíso hoy me es extraño, tal vez ajeno desde un constante desencanto de lo que quiero considerar como intenciones sinceras y metodológicas de “la divergencia” en el trabajo de lo que, básicamente, se puede llamar cultura o arte. Esto dentro de una generalidad pues, obviamente existen algunas pocas excepciones.
La capitalización de la sensibilidad hace estragos en la gran mayoría de los niveles de enajenamiento y gestión de intento de “conciencias” que he podido ver.
Los trabajos de desencanto mas radicales son rabiosos como una canción punk, que en nuestros días no tiene mayor relevancia, pues, o es un pataleo llorón, o se da de antemano capitalizado como posibilidad que se manifiesta a priori y que se muestra como ilusión individual, institucional, o social de liberación, y que solo lo es en comparación con una generalidad de letargo, pero que dista demasiado de acercarse a ese liberalización dentro de sus propias condiciones estructurales de deseo. (por lo menos aún).
Ya hemos llorado y pataleado suficiente. Ahora revis(emos)o las condiciones que nos hacen ser tan débiles en las cualidades de emancipación relacional. Por lo menos las que conciernen a la búsqueda de “humanidad”, o mejor dicho, de sincera “profundidad” en la base de todos los haceres. El arte, o el artista no contribuye, hasta ahora, en nada a esto último, solo espera las oportunidades de apropiación lectural concernientes a la difusión de la propia debilidad de su trabajo (por lo menos en valpo).
Hace unos meses leí en una revista porteña autogestionada, en su parte editorial, el planteamiento introductorio de las intenciones que pretendía. Recuerdo mencionaba que no eran utópicos, sino empíricos con respecto a la realidad concreta que acontece en Valparaíso, a sus problemáticas tangibles. Lo que leí a continuación en la misma revista se retorcía en retóricas que intentaban hablar del deseo, las emociones y demases de una especie de marginalidad resentida dentro de sus propias condiciones de conformación que la hacían ser, por una parte, el intento del darse cuenta de las propias condiciones que la afectaban, y por otra el mismo resentimiento que conformaba la visión retórica del argumento que daba el postulado planteado. A lo que quiero llegar es que me extraña un tanto leer sobre una actitud de radicalidad en el hacer social local, pero que sin embargo grita en todo momento por un pedazo de “luminosidad inspirativa”.
No descarto la utopía, pues es el principio posibilitante. Si todo el trabajo, en forma absoluta, se encausa y se encuentra en las mismas condiciones de la realidad cotidiana lo único que se podría conseguir, en la máxima posibilidad, es el máximo mejoramiento de las condiciones estructurales que la hacen ser. Solo se la acondiciona, aunque se genere la mejor expectativa posible. Pero no se crea desde la “esencia” del desconocimiento, desde eso que olvidamos que ignoramos a cada momento, sobre todo en las ciudades. Se descarta la “investigación pura” como diría “la ciencia”.
El día a día, el momento a momento son parte de los fundamentos de un reflexionar y un hacer hoy, sin embargo la cotidianidad vista como el ejercicio de vida donde se relacionan y experimentan las limitaciones de un “todo”, donde lo imposible y el desconocimiento inaugural no existen, solo aspiraría a las condiciones sectoriales de campo que la configuran y la hacen ser como algo prefijado en una cualidad temporal cerrada. Esto es uno de los motivos esenciales de la lentitud y resistencias educadas de muchos movimientos sociales. Por supuesto no niego la urgencia de una “realidad”, pero solo la menciono a partir de su convergencia de los máximos posibles para sí misma, para nosotros mismos, y para “aquello” que nuestro alcance logra intuir.
En este último caso la capitalización del deseo estructura el accionar divergente, condiciona las antagonías empíricas. Esto se podría comparar o relacionar con los condicionamientos que crean la ilusión de libertad a través de la capitalización de la conducta y del pensamiento crítico. A que me refiero: la preocupación u ocupación de un empirismo absoluto (o por lo menos su postulado como intento, y sin desconocer sus urgencias de “realidad” para el trabajo de cambio o continuidad que sea) si solo se mantiene en sus propias condiciones de posibilidad, si no incluye la subjetividad del desconocimiento, conduce, en el mejor de los casos, a las mejores formas de vida , pero dentro de conformaciones politizantes que determinan aspectos de la realidad como axioma, o como filosofía apriorística de las condiciones del ser. No descarto para nada este proceder, pero que no sea olvidando lo “primitivo” no resuelto por la historia, la misma historia que fundamenta estos y muchos discursos de divergencia, los cuales, lamentablemente, no se percatan que la intención “marginal” en una educación capitalizada, con sus límites dados, que calcula caóticamente la propia devaluación de su discurso y práctica, entra en todos los mayores posibles experimentos de laboratorios que se desinstitucionalizan y los hacen parte, o por lo menos los observan para la masificación y comercialización de la divergencia. O sea, los hacen ingenuos y distribuibles (en la medida de la supuesta importancia) dentro de una economía especulativa que plantea las posibilidades de sus parámetros de una forma ya preestablecida.
Un ejemplo de realidad que se reconfigura dentro de sus propias condiciones de urgencia, sin determinarse solamente dentro de los aspectos de contingencias temperamentales, es lo que ocurre en chile en la zona sur con el enfrentamiento “final” (muy disperso comunicacionalmente como mediatización) entre raíces y capitalismo; entre los “mapuches” y el estado como instancia coludida pasivamente con los poderes económicos.
¿A que me refiero cuando menciono en el último ejemplo que no se configuraría dentro de sus propias condiciones de urgencia? Bueno, a que a pesar de los cientos de años (invisibles para muchos) de problematización (“bastante real” por lo demás) con la expansión en todos los sentidos que nos involucran en la estructura capital, y la usurpación de las raíces virguanzas del principio de la inauguración de la tierra que caminamos todos los días, existe una apertura de gestión que nos muestra esa condición que intentan con respecto a su propio alcance no cerrado y que corresponde a las raíces de herencia que se ejercían, y se tratan de ejercer, en la comunicación con el entorno más cercano de realidad de la tierra: “la tierra misma”. En estos casos el capitalismo es masculino y lo autóctono matriarcal (esto último a mi pesar, pues pago las consecuencias directas de mi herencia masculina).
Lo importante en este último punto es que utopía y realidad se encuentran; espiritualidad y lucha física. Aquí el problema es estrictamente real, material dentro de su urgencia política. Y sin embargo al mismo tiempo es un conflicto de esencialidades subjetivas, es un conflicto sobre la visión espiritual que se traduce en el cuerpo materia, en contraposición con una materialidad naturalista donde la utopía es totalitaria, por lo menos para los productores masivos de ella.
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Ahora bien, tampoco debemos olvidar que la cadencia de nuestro sistema económico de vida también productiviza el caos utópico. Este es un punto delicado que, sin embargo, no limita las posibilidades de este breve argumento. El potencial abierto e indeterminado en sus máximas, que es una de las bases del mercado contemporáneo, calcula la envergadura del caos, pero no el caos mismo, por lo que, productivice o encuentre los alcances más abiertos de su propia negatividad, o intelectualice o espiritualice la formación o no formación del conocimiento más extremo, el “resultado” es la misma indeterminación, ese desconocimiento extremo, esa ensoñación llevada a un método experimental, la propia devaluación subjetiva que el mismo sistema auspicia, esa que crece para ser su reemplazo radical.
Son dos los puntos del escrito, los cuales se pierden entre realidad y utopía en un lugar como valpo: uno, es no encontrar (aún) las metodologías prácticas de estudio de una contemporaneidad en el suelo cotidiano y la otra es la separación esquizofrénica de enajenamiento que dialectiza con negatividad el “espíritu” del cuerpo. Una irresponsabilidad infantil donde espíritu es la creación pura, la inspiración, la naturaleza; y cuerpo es la razón, el intelecto, la abstracción. Esta contraposición es una de las cuestiones más añejas que se puede ver en este sector, aún en el comienzo del XXI.
Las metodologías hacia una realidad urgente son obviamente necesarias en la contingencia de “justicias” sectoriales y territoriales. La ensoñación enajenante puede producir grandes experimentos en ciertos particulares individuos, pero se hace cómplice involuntario de las mismas condiciones y potencias que intenta alejarse, se transforma en un producto ilusorio, un producto que se mira libre, pero esa libertad es, hace rato, una productividad simple del calculo de la disidencia capital que se aprendió hace siglos cuando el principio del ejemplo del arte histórico comenzó a serializarse productiva y comercialmente.
No conozco la agenda anual de valpo, solo la que yo iniciaré. Espero, realmente llevarme alguna sorpresas de imbricación no disciplinar para intentar dialogar fuera de una incomprensión, que, sin embargo, es solo estructural.
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Breve mirada a Fondart
Sabemos que desde el año 1992 en Chile existen un fondo de concurso público para artistas profesionales que se denomina Fondart. También sabemos, y no hay dudas al respecto, que la formación de las estructuras de esta gestión en miras de una posible pluralidad cualitativa se encuentran hasta hoy en constante debate debido a la no claridad decisional que acarrea las políticas administrativas de estos fondos. Para ser más claros: ¿de que manera se decide o determina la aprobación o rechazo de proyectos que puedan o no tener una incidencia en el campo que les compete dentro de una generalidad social y sus prospecciones?
Antes, quiero iniciar el texto planteando una dicotomía político conceptual que creo se da al interior de las voluntades de la organización del Departamento de Creación Artística del Consejo Nacional de las Artes: una de las consideraciones que se plantea al interior de este departamento, la cual se expresa como intención pública, es la separación de lo que se puede entender como consideración política del fondo nacional, es decir, que este fondo, supuestamente, no maneja estas consideraciones, sino solo las que corresponden a la voluntad del desarrollo de las artes presentes y futuras en chile. La política del estado no entraría en las decisiones cualitativas abiertas de desarrollo con respecto a las decisiones de proyectos. Esto suena muy bien, sin embargo se escabulle y se salta todo el aparataje y maquinaria histórica de las constituciones del poder occidental. El hecho que una institución estatal contemporánea “experimente” o deje cabida a la potenciación de sus propios deslindes políticos, y más aún, a sus posibles devaluaciones, o al financiamiento de sus oposiciones, no es suficiente argumento para considerar la independencia de un fondo que proviene del mismo. Este mecanismo corresponde a paradigmas muy cercanos a la sobrevivencia del capital contemporáneo. Entonces no se pueden descartar las capas no vistas de lecturas políticas (aunque sean débiles e ignorantes en el campo en que juegan) en el asunto.
Una segundo punto, y que encuentro más delicado coyunturalmente, es la ambigüedad que se genera de acuerdo a la experiencia de producciones. Claudia Toro, secretaria ejecutiva del Fondart menciona, en una conversación organizada por ACA relacionada con políticas culturales, que la creación y producción de las obras en chile es algo “ya sabido”, que es algo que conocen bien en su forma cualitativa, y que a partir de esto trabajan en el fortalecimiento de la difusión. Esto es peligrosamente limitativo, pues acarrea una forma de pensar y actuar unívoca con respecto a las posibilidades de mutación, “novedad” o descubrimiento productivo y creativo que se puede dar en un “territorio”. Lo que menciona Claudia es un conocimiento de totalidad, de relaciones con lo conocido de una breve historia que se configura hasta hoy en chile. Lo que se olvida aquí es que ese conocimiento del funcionamiento tiene que ver con una adaptabilidad de entrada en los códigos sígnicos de la lectura reconocida, como se da muchas veces en concursos como Fondart. Esto se puede ver en el fenómeno muy notorio de la década de los 90 (hoy aún) en donde, principalmente en santiago, se daba una “fondarización” en la forma de gestionar las lecturas de las artes. En este aspecto Claudia Toro propone a los gestores ligados a las artes acrecentar la discusión y planteamientos que se relacionen con la difusión y comercialización de las producciones de obras, algo así como decir que las creaciones y producciones en chile se encuentran en un buen camino y que son “administradas” estatalmente desde la comprensión de posibles futuras miradas políticas (o por lo menos intento de construcción de esa política) de las mismas, pero que se necesitan nuevos planteamientos concretos de movilidad de esas producciones, de su difusión cuantitativa, si es que se puede llamar así. Para esto se creó una nueva modalidad en el fondo de marketing, comercialización y distribución de obra. Es claro que no existe una concreta política estudiada desde el Estado con respecto a las artes, pero es claro el tanteo que se realiza (por la evidente capitalización de la cultura y los simbolismos de capital que devienen a mediano plazo) en el financiamiento de las artes por parte de la institución estatal. Además estas consideraciones de supuesta claridad en la creación y producción de obras es una univocidad céntrica nacional, o sea una revisión cuantitativa de las relaciones de santiago en estos procesos, pues regiones, en su generalidad, aún no se encuentran en las mismas condiciones de trabajo en el tema de procesos productivos, es decir, les es difícil, en su mayoría, establecer estrategias o mecanismos de difusión si las relaciones con la productividad son aún precarias o no se han puesto en cuestión los tipos de reflexión necesarias aún. Sin embargo postulo que no es necesario que se adecuen a estas instancias de posibilidades de creación y producción reconocibles para lograr diálogos y propuestas de difusión. Lo que trato de decir es que las relaciones de posibilidad de una creación y producción no céntrica pueden generarse aún dentro de las cualidades de condiciones de las características de “lugar” (abierto obviamente) y no a las condiciones de desarrollo experiencial que determina un quehacer de línea a seguir para una totalidad, pues de una forma u otra, eso determina un aspecto político cerrado y fácilmente manipulado por las instancias que les interese esa manipulación y que también conocemos.
El punto aquí se complica más cuando Claudia argumenta que el desarrollo de las artes se vincula con una especie de descanso en espera de nuevas posibilidades de estructura del fondo; que este fondo, en realidad, todo el tiempo que se encuentra en el actual desarrollo, espera la cualitatividad de las propuestas de proyectos de los creadores, algo así como que el fondo se iría perfeccionando gracias a las exigencias y cualidades de las propuestas y exigencias de la comunidad artística. Esto no se ve mal, el problema es que también se saltan considerablemente los procesos históricos de desarrollo de reflexión simbólica en las poblaciones. Un supuesto consejo de la cultura no puede pasivizarse en la espera de la exigencia de una población desde un aspecto casi apriorístico, como si la influencia de décadas de formación psíquica no influyera en los procesos creativos y productivos…….. Casi es esperar que los trabajadores de arte hoy por si solos se desvincularían de la herencia cultural en la que se encuentran. Yo, personalmente creo que existen individuos que pueden lograr esto, pero estos son excepciones que un ministerio no puede considerar, menos aún cuando se trata de políticas públicas, o sea del desarrollo del conjunto: de la participación.
Estamos todos claros que no existe una política pública para las artes en chile, pero sin embargo no estoy seguro si deba existir, pues esto limitaría en prospección simbólica aún más las posibilidades abiertas de lo creativo en el plano que sea. Una política, en este sentido, de una forma u otra determina parámetros y esquemas a seguir en un plazo de consideración con respecto a los estudios y diagnósticos que se establezcan. Esto beneficia un campo de acción, pero esquematiza dentro del ámbito del encuentro de estructura política estatal lo considerable dentro de lo que se puede leer o no por un momento o tiempo determinado. Esto genera la adecuación de quienes quieren participar de esa supuesta política y quienes se hacen expertos en la manipulación de la misma o no. Los márgenes creativos en este aspecto no se consideran (me refiero a los “verdaderos” márgenes y no a los de estrategia que se consideran como apertura de desarrollo). El problema se complica más, pues en realidad no se vislumbran márgenes en chile que tengan una propuesta considerable en el aspecto de trabajo crítico o investigativo potente (por lo menos dentro de las nominaciones hasta hoy de las artes).
Con respecto a la pregunta inicial del texto sobre las determinaciones de aprobación o rechazo de los proyectos, nos encontramos con una dificultad ya planteada por ACA, pero aún no resuelta en las discusiones decisionales. En este punto el mayor conflicto se encuentra en una especie de separación que existe entre los comités evaluadores (que corresponden a la primera etapa de la revisión de los proyectos) y la evaluación final y definitiva de los jurados. El conflicto aquí es por la supuesta arbitrariedad en la etapa final de evaluación que corresponde a los jurados. En la primera etapa de evaluación se determinan los aspectos estructurales de los proyectos, la adecuada ejecución y aplicación de los términos y conceptos, la coordinación entre escrituralidad y solicitud presupuestaria, etc. En esta primera etapa se seleccionan los proyectos que cumplan con estos requerimientos estructurales, y el comité evaluador califica con un puntaje cada proyecto, para luego entregárselos a los jurados. El problema planteado por ACA es que el comité, supuestamente se encuentra integrado por profesionales competentes en análisis de desarrollos de proyectos y también en la cualidad de los mismos, y esto, en la práctica, no es garantía en la aprobación final de un proyecto, incluso cuando es enviado al jurado por el comité con una calificación muy alta. Lo que está en cuestión aquí es la supuesta arbitrariedad en la etapa final y definitiva de la cual son responsables los jurados. ACA propone eliminar la función de estos jurados y dejar como válidas las calificaciones de los comités evaluadores. Lo que no me queda claro con respecto a esta idea es sobre los aspectos decisionales del concurso, o sea, al dejar el resultado a los comités evaluadores se estaría evaluando, “potencialmente” las cualidades estructurales formales de los proyectos y dejando de considerar las cualificaciones “artísticas” de un jurado que posiblemente, o en no pocas ocasiones, determina sus decisiones dentro de una parcialidad inevitable incluso para ellos mismos. Entonces ¿las evaluaciones tendrían que pasar por una cualificación técnica del logro sin adentrarse en las lecturas particulares de la creatividad, o riesgo, o política específica de los participantes al concurso? Bueno, es una discusión que se continuará….. si están interesados aporten con sus ideas quizás comunicándose con la gente de ACA.
Por mi parte me interesa escribir brevemente sobre estas cuestiones por la importancia del fenómeno que no se puede pasar por inadvertido, dados los aumentos de gestores y “artistas” que cada vez más participan en estos concursos (incluyéndome en algunas ocasiones), y las lecturas histórico cercanas que ya empiezan a darse con respecto a la movilidad artístico nacional desde este referente económico estatal.
No creo que las respuestas de consistencias contemporáneas pasen principalmente por las instancias de estos tipos de concursos, pero si es importante debatirlo cuando determina e influye en una cantidad considerable, a través de los años, de proyectos que requieren de la sustentabilidad paternal “necesaria” en muchas ocasiones….. “por el momento”…...
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Arte Ético?
Me encontraba a punto de terminar dos textos para publicarlos en mi blog: uno trataba sobre la segunda parte de arte y socioeconomía y el otro sobre la relación del turismo y las residencias desde o hacia el aporte de las artes visuales y las redes que se pueden establecer de acuerdo a esto. Estos estaban guardados en el escritorio del sistema operativo Ubuntu, el cual tuvo un daño y no he podido rescatar los archivos aún.
Mientras me disponía a escribir nuevamente parte de las ideas perdidas, decidí postergarlas, pues me detuvo un mail que me hizo recordar la problemática ético social sobre lo que se entiende por arte o no en ciertos contextos.
El mail hacia mención al trabajo del costarricense Guillermo Vargas en agosto del 2007 en la galería Códice (Managua, Nicaragua). El emplazamiento consistió en atar a un perro callejero en una esquina de la galería, y en uno de los costados de uno de los muros escribir, entre comillas con comida para perro, la frase: “Eres lo que Lees”. El perro lo dejó durante todos los días que duraba la exposición sin recibir alimento ni agua. Resultado: murió de inanición. Después de este trabajo el autor ha sido invitado a otras exposiciones incluyendo una bienal centroamericana, donde tendría que realizar el mismo procedimiento con otro perro (ver video de protesta). Prefiero no llamarlos perros de aquí en lo que queda del texto y les podré un nombre para hacerlos más cercanos. El primero, que ya está muerto, lo tenía: Natividad y al segundo lo llamaré Perronazo.
Cuales son los puntos de lo que está ocurriendo aquí y de lo que esto genera?... vamos por partes:
El primer conflicto que se genera es ético; el segundo es sobre el cuestionamiento de este trabajo (y de cualquier otro análogo) como “arte o no”.
Desde el principio de las vanguardias históricas, hasta hoy, hemos sido partícipes y testigos de una cantidad y cualidad, sin términos, de los recursos y herramientas empleadas para elongar y “cambiar” el lenguaje del arte. En muchas de estas experiencias el experimento “creativo” se daba (y se da) como una “necesidad” del tiempo histórico y territorial contingente y atingente en que se encontraba. En no pocas ocasiones ocurría un escándalo sobre el leguaje utilizado, o sobre las temáticas tocadas, o sobre las herramientas u objetos emplazados y sus disposiciones matérico conceptuales. En todas estas ocasiones aparecía, dentro de distintos sistemas comunicacionales de acuerdo al caso, el cuestionamiento de crisis con respecto a la pregunta ontológica del “Ser” arte; sobre que demonios es el arte. Pero el planteamiento crítico social apresurado, por lo general no reflexionaba ni reflexiona dentro de estos cuestionamientos, sino que sentencia de inmediato (dentro de una pertinencia dudosa y con invasora propiedad) la negatividad del trabajo “como arte” en esos casos, o sea, que no corresponden o no serían “dignos” del término.
Sin embargo muchos de los “trabajos experimentales” son de experiencias y metodologías “necesarias” de acuerdo a una materialidad y momento particular, y que en ocasiones son expandibles prospectivamente. Sin embargo, también, han aumentado, considerablemente, de acuerdo a una competitividad inscriptiva, trabajos estratégicos de golpe sensacional; muchas veces es el encontrar cierta formula semiótica que inspire una llamada de atención especializada, o ruidosamente pública.
Desde cierta perspectiva dimensional y paradojal, estoy de acuerdo con que el arte no tiene límites establecidos. Pero esta “ilimitación” es su constitución comunicativa como campo abierto de la ignorancia subjetiva a la que siempre estamos expuestos. Si utópicamente el velo de esta ignorancia constitutiva fuera abierto, aparecerían otras aperturas que serían interrogadas e ignoradas, pero si sentidas. Filosofía de la pregunta - arte de la respuesta intuitiva. Es claro que para estos alcances se necesita una metodología, que es muchas veces personal y que corresponde a la historia “individual”(1) de quien la practica.
En muchas ocasiones uno no encuentra la oportunidad perceptiva adecuada, no porque no tenga la capacidad hacia dicha percepción, sino por la predisposición de antemano a rechazarla. A que me refiero: la constitución de nuestro deseo muchas veces choca con la relación comunicativa directa en la cual está inserto. Este problema no tiene un valor en sí mismo, pero si lo tiene cuando, necesariamente, se inserta en un contexto cultural. Si consideramos que el arte es una manifestación que nace desde la cultura, si consideramos que de alguna forma responde a ella, tendríamos dos puntos de análisis generales (para no extenderse demasiado en el texto blog): el primero del arte como síntoma de un contexto cultural determinado; y el segundo como “responsable” subjetivo simbólico del contexto local o global donde se inserte. En forma general el primero es pasivo y el segundo activo.
En el primer caso se pueden dar ejemplos como: las inscripciones competitivas (pues son un síntoma extrapolado del mercado); las expresiones de decadencia pesimista herederas del existencialismo por ejemplo; las herramientas sensacionalista publicitarias donde calzan muy bien las excusas de liberalización sexual, la ilusión de libertad y la estetización de la extrema violencia. Estos por nombrar algunos. En estos casos (y más) las posibilidades “creativas” se insertan como manifestación, extrapolación, o reflejo representacional del contexto cultural al cual pertenecen. No son críticas con respecto al mismo. En ocasiones estas propuestas pueden leerse críticamente, pero no por la intención clara y política de quien las propone, sino por mostrar un problema o una situación determinada que se da en si misma como resultado desde donde proviene. En este (reductivo) grupo veo dos sub grupos: quienes se aprovechan de antemano de los códigos lingüísticos del arte, de las herramientas a su disposición y de la habilidad mediática para hacer un “ruido” y que serían, sin embargo, síntomas culturales por tener semejante preocupación y competitividad. El segundo sub grupo sería quienes, sin reflexionar en demasía sobre las procedencias y consecuencias de sus producciones, realizan un trabajo sincero-pasivo de acuerdo a la “realidad” que les toca. Estos últimos son interesantes como reflejo de un mundo contemporáneo por ejemplo, pero no se responsabilizan de las potencias en juego en la comunicación y los resultados o consecuencias. Creo, sin embargo, son necesarios, pero en una larga discusión polémica.
El segundo grupo tiene ciertas contradicciones con el anterior. Este se inaugura como proyecto hacia “los demás”, a diferencia del primero que es, en gran medida, individual. Claro que proporciona beneficios individuales, pero pensados, más que síntoma, como respuesta, como proyectos de construcción de “mundo”. Si el arte, el artista, está inserto en una cultura, es obviamente partícipe de la misma quiéralo o no. En este segundo caso se incorpora en forma implícita las características del primer grupo, la diferencia es que se trabaja a partir de los síntomas llevados hacia sus límites y “propuestas” de construcción de “mundo”. Por lo tanto las acciones que realicemos tendrán consecuencias (en distintas medidas) en el contexto cultural. A lo que quiero llegar es sobre la pregunta ética del arte, acaso posee en si misma una ética. Pues bien, un trabajo como el de Vargas no lo negaré, en este texto, como posible arte dentro de limitaciones e ilimitaciones del experimento en si mismo sobre las tautologías heredadas y sus posibles combinaciones. Sin embargo, este tipo de trabajos, serían una propuesta dentro de una clasificación de creador sintomático del contexto histórico en que se presenta. En este caso sería un síntoma negativo, así como es un síntoma el aumento de la delincuencia, la cual, en su mayoría se opaca y no se intenta estudiar y actuar desde el problema de fondo. Bueno, el caso de un montaje, que utiliza un ser vivo para temporizar su muerte es atacado de la misma forma que se hace con la mayoría de los síntomas negativos de la cultura occidental actual, con todas las paradojas que involucra.
Planteo que el arte en si mismo no tiene una ética, pero si responde a ella dentro de la realidad en la cual está inserto, por lo tanto no la contiene en si misma pero si la moviliza con respecto a la comunicación en que se desarrolla dentro sus relaciones histórico políticas.
Olvidémonos de la pregunta si esto o aquello es arte o no, pues el arte, en cierto nivel, también puede destruirnos, todo depende de la polaridad en que se concentre o en la que se deje llevar. La crítica limpia y directa debe ir a los derechos de vida con toda la fuerza que se quiera pues, lamentablemente les digo (y a mi pesar) que el trabajo que involucra la muerte de Natividad, en cierta inscripción lingüística, si es arte, y somos todos históricamente responsables de que lo sea. Permitimos, durante más de 50 años, que llegue a suceder.
Sin embargo se pueden realizar acciones de respuesta mientras no se resuelvan los derechos a la vida de los animales. Además una acción da el pié para hacer participar performáticamente al llamado público en las inquietudes y contradicciones que siente e ignora del arte y que lo ha hecho alejarse del mismo por una actitud de pasividad que educan muchos artistas e intelectuales en sus “asistentes”. Un ejemplo es ir por turnos a la exposición de la bienal centroamericana y dejarle alimento y agua en forma diaria a Perronazo. Estas acciones, más el excremento y orina de Perronazo, serían la performatividad de su propio derecho, y la mejor deposición producto de la acción colectiva.
Por otro lado quería mencionar el doble estándar de no pocos que se escandalizan con manifestaciones de este tipo, y que, sin embargo, en la performatividad “cotidiana” desprecian a cuanto perro callejero se les cruza, van a cuanto asado les invitan ritualizando la muerte de un mamífero porque su equipo favorito ganó, o solo por el goce mismo sin rito. Unos exceden su nivel nutritivo y se aprovechan de la facilidad de adquirir cadáveres con dinero y se sobrealimentan de ellos. Aprovechamiento y sobrealimentación, dos conceptos que otros pueden utilizar para aprovecharse y sobrealimentarse de los lenguajes del arte.
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(1)Escribo la palabra individual entre comillas pues es obvio que está insertado en un conjunto más amplio y complejo de otras individualidades y también generalidades, como son las socio políticas del deseo por ejemplo.
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Boceto primero del debate arte socioeconomía
Es interesante, importante y necesario, antes de generar cualquier tipo de discursos, planteamientos y acciones que tengan que ver con la reflexión social relacionada con las posibles nuevas formas o metodologías de arte, partir desde algunos supuestos sociales y económicos, y de las simbologías y subjetividades que se podrían desprender de esto, y el posible camino a seguir.
Si suponemos que parte importante de las prácticas artísticas actuales se relacionan o están involucradas con el accionar social (o por lo menos eso intentan) sería necesario, desde mi visión, desglosar algunas cuestiones. Intentaré, en principio, mostrar las debilidades estratégicas y metodológicas en que se encuentran la gran mayoría de los accionistas artísticos nacionales, particularmente regionales, particularmente porteños de la quinta región. Luego intentaré plantear ejemplos generales de actitudes y trabajos posibles dentro de mi alcance coyuntural limitado.
Primero voy a referirme, en forma general, a dos tendencias coyunturales de arte local: el mencionado “arte político” (relacionado con la politización de sus propios soportes tautológicos) y el trabajo “artístico” desde o hacia la politización social desde sus trabajos de base.
La historia occidental que nos trae el arte y toda la desestructura y cambios paradigmales actualizantes presentan, en no pocas ocasiones, las innumerables revisiones de variados tipos, desde las que corresponden a su propia historia que la configura, hasta recotextualizaciones de los mismos mecanismos que conforman el “hacer”. La politización, en este caso, es tautológica. Se interrelacionan y se articulan mecanismos reflexivo críticos que abarcan las condiciones simbólicas y estructurales, se problematiza, en muchos aspectos, condiciones de relaciones con el entorno. Pero esta herencia, o esta manera abierta y metodológica de encarar las posibles relaciones con el supuesto arte actual, de una forma u otra, de una medida u otra, validan, en su condicionamiento adquirido, las conductas pasivas o activas del capitalismo. La reflexión crítica que se puede lograr aquí, con respecto al entorno de realidad material, solo se da en el máximo enriquecimiento de la experiencia estética en si misma, y por ende factible de cosificación a corto o mediano plazo. El problema aquí no es la postura sobre los modos de comportarse con o frente al sistema, sino los modos en que, desde una lectura política, se plantea la alteridad, es decir, de que forma afecta o incide (en los plazos de tiempo que sean) en la reflexión y práctica social explícita. Considerando la forma abierta de este proceder y de las muchas estrategias enajenantes que arrastra (pues establece una educación socio cultural, relativa y muchas veces, fuertemente burgués) no considero, por el momento, que las interiorizaciones y metodologías de la politización de los mismos soportes, por parte de estos artistas, sea una actividad de contribución “histórica” en el logro consciente para salir de un sistema socioeconómico “insensible” como el que vivimos. No plateo que se pudiera con otra actitud y que otra sea la respuesta efectiva, pues sería irresponsable de mi parte. Sin embargo es posible que existan mejores contribuciones a un “despertar” desde la estetización y subjetivación de los campos relacionales en nuestro tiempo y territorio abierto.
Con respecto al trabajo “político” desde el intento de las bases, y que consideren (aún) el ejercicio de relaciones con el arte, se presenta un problema diferente con respecto a las decisiones que tienen que ver con la relación de encuentro y posición con la realidad material y las posibles alternativas en el movimiento de conocimientos subjetivos y su tensión como conocimientos controlados.
En este grupo se podrían hacer dos generalizaciones: quienes se movilizan como “artistas” dentro del campo social, y quienes se desligan de la herencia del término “arte”. El arte dentro del campo social nos muestra variados colectivos, desde los oportunistas que buscan el posicionamiento en si mismo utilizando lo político y social en el conjunto de redes como forma de autoposicionamiento, hasta los independientes y colectivos que intentan trabajar “seriamente” la conjunción (aún) entre arte y realidad (para el caso sería arte y capitalismo). Los grupos que se desligan de la nominación que los ha educado como “artistas”, o que simplemente les dio flojera estudiar seriamente lo complejo del mismo hoy (y que curiosamente, de una forma u otra, están preocupados constantemente del arte dentro de su propia negatividad), se articulan, en su mayoría, con un propósito parecido al primer grupo, que va dirigido a un rechazo al sistema económico actual. No voy a profundizar en los problemas e intereses conceptuales de estas iniciativas, sino a describir, en general, los problemas y la inconsecuencia ingenua de la práctica.
Partamos de dos preguntas clásicas que no he visto que se plantee ningún colectivo en la región, dos preguntas que dividen las posibilidades de acción: ¿la formación socioeconómica actual en el mundo se nos da, de alguna forma, por una naturaleza intrínseca a nosotros mismos de hacer y deshacer las cosas? o ¿lo formado socioeconómico es un resultado de condiciones históricas? La primera es naturalista y nos lleva a una posible defensa del capitalismo, la segunda es materialista y nos da la posibilidad de cambiar el orden de las cosas formadas. Una es esencial y la otra estructural. Si nuestro caso fuera la primera opción estamos cagados: cambie lo que cambie, se destruya lo que se destruya, nuestra naturaleza tenderá, en cualquier nueva construcción, a explotarnos entre nosotros mismos constantemente en los niveles de vida que nos encontremos. Nuestra opción es la segunda, en la que nos conforma la historia de acuerdo a esto. Pero ¿por qué tenemos que partir creyendo esto como un axioma? ¿Por fe?…
Lo último es uno de los grandes problemas que los colectivos se pasan saltando peldaños argumentativos para el fortalecimiento del trabajo político social: se caricaturiza el sistema, se lo ridiculiza, se ponen trincheras argumentativas para considerarlo, dentro de una dialéctica simple, como un enemigo. Esta no es la forma, es vieja y solo parcela la visión y la posible estrategia. No se logra un objetivo tal convenciendo y reconvenciendo a las mismas personas que ya están involucradas en lo mismo, y más encima de manera pasiva sin ni siquiera percatarse. Establecer dialécticas separativas simples, en este problema, a lo único que contribuyen es a la capitalización del esfuerzo desparramado. En las bases se encuentran muchísimas personas que, dadas sus condiciones y posibilidades, se alejarían de inmediato del discurso para optar a mejores condiciones de vida burgés. Si no se ve esto o se rechaza, solo se atrasa. La negatividad del sistema como axioma solo debilita las posibilidades nuevas y creativas de accionar. ¿Que saco con convencer de mis ideas a quien las comparte de alguna forma? Se puede, con esta precariedad, combatir (livianamente) a capitalistas arcaicos, pero no a la realidad tecnologizada en que nos movemos dentro del mismo tema. No se puede subestimar esto.
Y más aún, ¿que incidencia tiene el arte en todo esto? Trataré de plantearlo más adelante.
Las formas de saber sobre nuestra condición natural o estructural, de acuerdo al mundo, se dan desde el accionar para comprobar, o en la espera pasiva a que la cosa ya no de más. Entonces supondré (porque simplemente quiero pensarlo así en este tiempo) que las condiciones del problema son histórico estructurales. ¿Para que? Para desde el proceso del ejercicio de este supuesto, agotar todas las posibilidades. Si en ese agotar constante y generacional no pasa nada de nada, entonces no se. (Aunque en chile hace rato que no pasa nada de nada).
Entonces, es claro que los debates contingentes no tienen un impacto, pues la “inteligencia del sistema” lo capitaliza y muchísimo mejor logrado (no solo por el mayor poder económico, sino por la mejor manera metodológica de relativizar la producción).
Otro aspecto es sobre la doble postura de gestores de cultura en su accionar: plantean otro sistema, pero en sus vidas diarias son todo ese sistema
Otro es el problemas en la concepción arcaica de “centros y periferias“, es decir, el planteamiento de estas dos realidades desde una mirada y accionar resentido, y no desde la actual situación de los múltiples rizomáticos de centros y periferias convivientes simultáneamente.
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Que ocurre con las posibilidades y alcances del arte en todo esto? Desde primeras lecturas no mucho, o nada. Las intenciones más políticas en arte, de una forma u otra, se transforman en anécdotas culturales dentro de una velocidad y pseudonecesidades constantes. Anécdotas contingentes. Se podría exceptuar el riguroso trabajo de los tautológicos históricos, o sea, quienes se codifican metodológicamente en la política en si misma del arte. Pero esta última excepción solo lo es en relación a su posibilidad de no ser contingente, pero no en su falta de incidencia prospectiva en relación a necesidades humanas actuales y futuras en lo que concierne a la explotación de nosotros hacia otros y de otros hacia nosotros.
Sin embargo considero una importancia, la cual se ha cocificado y extrapolado hacia campos de control, pero que en su principio nos muestra la necesidad en los diferentes posibles niveles de vida. A que me refiero: pues a los mecanismos que se han desprendido y extendido del hacer arte o del trabajo de arte, mecanismos que, en su mayoría, son de utilización técnica para beneficios específicos relacionados con la economía. La creatividad y el conocimiento se han convertido, de una parte hasta ahora, en inversiones importantísimas relacionadas con el capital en países industrializados, o mejor dicho, los llamados de “primer mundo”. La publicidad y los diseños que se desprenden en un salvajismo competitivo se nos presentan vehiculados desde la propia distorsión del principio del arte: una extrapolación conceptual llevada a cabo con espantosa eficacia. Entonces el trabajo de arte tiene una incidencia importante en los procesos socioeconómicos, aunque no se perciban en una primera instancia. Si embargo, esta importancia es compleja, pues la ramificación de técnicas empleadas a partir de él son gigantescas, y no solo de técnicas, sino también la cantidad y calidad de opciones a las que se deriva, opciones de acuerdo a la especialización de un trabajo en relación a su contenido y la dirección de ese contenido como comunicación. El trabajo profundo desde las subjetividades “contribuye”, positiva o negativamente, a la formación y reformación de imaginarios y nuevas posibilidades de abarcar y enfrentar las relaciones con la alteridad, el encuentro con lo Otro, y las condiciones de cualidad de ese encuentro. Esto, claro está, suponiéndolo desde el principio historicista que conforma nuestro hacer, el cual no puedo comprobar, y solo me atengo a considerarlo como uno más de los poco rigurosos que no aplica la conducta desde una real e inteligente subversión de raíz. Pero, dentro de los supuestos límites coyunturales que se me dan, expongo los síntomas e intento ver el máximo alcance de sus posibilidades a través de próximos textos de observación (y futuras metodologías de acción concentradas desde esta idea por el momento), hasta llegar, si es que se llega, a su afirmación no como axioma, sino desde su desglosamiento y aplicación no pasiva a la contribución de la historia que nos corresponda. Si el caso no se da, y se ahoga o se agota en sus máximas posibilidades, y la respuesta natural nos defrauda, que queda?… ¿seguir inventándonos?…. o como dice el dicho: no tratar de mejorar nuestros errores, sino mejorar y potenciar nuestras virtudes.
Lo cierto es que no lo se…
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Signos Locales III
Continuando con la proposición general planteada en los escritos anteriores de este blog, quería agregar algunos alcances y ejemplos que pueden contribuir al principio planteado.
En una gran cantidad de casos las referencias que adopta el arte en regiones tiene que ver con una condición pasiva, la cual, en no menos medida, se vincula con las maquinarias que construyen subjetividad, y que en su grueso, también, corresponden a los modelos económicos de acumulación de riquezas polarizados. ¿En que medida les interesan las subjetividades creativas a transnacionales por ejemplo? Más aún ¿En que medida le interesan a los grandes procesadores de mercado las subjetividades creativas de las periferias regionales?
las estructuras elaboradas de una emancipación económica en el mundo, que lleva cientos de años asegurando las condiciones de su propia estabilidad y el aumento de esta, a perfeccionado cuantos mecanismos se puedan imaginar(1) para la obtención de gigantescos beneficios. Latinoamérica se convierte, en este proceso, en una gigantesca mano de obra para estos beneficios. En todas las escalas posibles de cantidad se dan las mismas situaciones en el continente latinoamericano. El grueso de la población no es de situación económica alta, por lo tanto debe trabajar mucho, debe trabajar para y hacia las mismas condiciones de las que estamos hablando. Para que en una población no aumenten en consideración las personas que se den cuenta de esta situación obvia, se emplean mecanismos de subjetivización en trabajos realizados consecutiva y metodológicamente, generación tras generación para crear la ilusión de una vida, vida que cumple los roles de productividad (contándolo cuantitativamente). Dentro de todas las variantes de ramas que se emplean para esto también están las del trabajo creativo. el arte hace mucho tiempo que se maneja bajo ciertas pautas de productividad que tienen que ver, en paralelo, con las manipulaciones del conocimiento. Uno de esos condicionamientos tiene que ver con la inclusión en los campos de inscriptividad, y como esta inscriptividad no existe en regiones de chile(2) se buscan en los centros más próximos, o los que se puedan de acuerdo a la economía individual (o de familia), o a la aventura de un nomadismo. La mayor parte de esta aceptación pasiva (muchos que mencionan rechazar esto están ansiosos de ser mirados bajo esta óptica) contribuye, de una forma u otra (aunque existan elaboraciones para cuestionar el mismo sistema en forma crítica) a la consolidación que arrastra la historia del poder.
El caso de las mencionadas periferias regionales - en el trabajo creativo - funcionan como una suerte de zonas subsidiarias de los lenguajes atribuidos a la linea de reflexión y subjetividades dadas por la ilusión del movimiento global que las determina(3). El no darse cuenta, o el no trabajar de alguna forma desde este principio, contribuye, en la gran mayoría de los casos, al aporte pasivo de las condiciones que sustentan el proceso de producción de “arte” que valida las condiciones socioeconómicas en que nos encontramos. De que manera? Desde la inclusión de signos y subjetividades en el movimiento social, o por lo menos en la pasividad frente a esto al entrar, sin respuesta efectiva, a los campos gigantes de la estética publicitaria por ejemplo, la cual también es subsidiaria de un arte que no ha sabido hacer bien las cosas. Y más aún, los campos comerciales del diseño, desde su especificidad mecánica, lo han hecho con una minuciosidad de efecto como para aprender de ello. Obviamente no aprender sobre la contribución simbólica y efectiva que realizan al sistema económico actual, sino las maneras técnicas. Tal vez se podría trabajar a la par, o con ellos, de manera lúcida y también estratégica.
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El encuentro de signos de un sector a trabajar (una ciudad, un pueblo) también es delicado en la manera en que se podrían aplicar los supuestos símbolos en un proceso creativo. Aquí existe una dicotomía en la aplicación. Existe una diferencia entre relacionar significaciones locales, por parte de los artistas, como herramientas para el lenguaje de sus obras y producción de obras, a diferencia de incluir o hacer de esa búsqueda de signos o significaciones y el empleo de estas como el mismo soporte de trabajo. Es decir, intentar trabajar con los signos como el lenguaje mismo, hacer la búsqueda de estos para la realización misma de sus lenguaje en las lecturas de especulación artística, y no usar los signos que se pudieran encontrar como herramientas de una obra que lo que hace es dialectizar la diferencia entre las concepciones y empleo de lenguajes internacionalmente contemporáneos con los lenguajes signicos que se toman prestados del territorio que estudia o donde se encuentra viviendo. La diferencia es esta: 1. trabajar el arte ya aprendido (con sus signos establecidos y educados y las complejidades que involucre) con la incorporación de signos etnográficos específicos para la adecuación de ellos a los aprendidos ( y que tal vez puedan interactuar con el resto del mundo), o 2. Trabajar el arte con las significaciones y soportes que se investiguen en terreno, hacer de esos signos la estructura “política” misma, la estructura del hacer, el signo mismo, ser el lenguaje y no el uso; y desde aquí comunicarse relacionalmente con quien sea, con el territorio abierto que lo necesite y que se necesite, osea, con la posibilidad de las lecturas del mundo entero, en la medida de las posibilidades de trabajo comunicacional e intercambio de subjetividades. También existe una tercera opción que es el conjunto de las dos anteriores, pero la veo difusa por el momento, pues la primera es mamona y la segunda riesgosamente utópica.
Sin embargo es obvio, desde el proceso histórico en el que inevitablemente nos encontramos (por el momento) que no se puede negar la relación híbrida de la inclusión y aplicación de comportamientos lingüísticos de los habitantes del lugar como Chile, por ejemplo. O sea, las posibilidades de encuentro de signos correspondientes a lo local se encuentran vinculadas, necesariamente hoy, a la traducción de signos de las realidades cotidianas que, necesaria y consecuencialmente traen incorporaciones aprendidas de la interacción internacional correspondiente al mercado y su interés estatal político estructural. Por lo tanto la significaciones que sean parte del proceso creativo son y serán por un mediano y casi largo plazo, híbridas, tanto desde la negatividad de esto, como de su potencial apertura de alcances.
Cuales pueden ser ejemplos de lo que escribo? ¿Cuáles son las posibilidades de visualización de identificación con el “territorio abierto“? Pues todo lo que rodea un presente, las interacciones que se dan en la relaciones comunicativas, las significaciones espontáneas, los encuentros defectuosos no arreglados, las magnitudes de una mirada en conjunto inmediato, las disposiciones inconscientes de fachadas de negocios, manifestaciones populares en lo performático, instalaciones no programadas e inconscientes que una cantidad de habitantes en determinados momento pueden realizar sin percatarse de si mismos con respecto a aquello, acciones de supervivencia cultural como son muchas “ocupas”, o lugares recuperados, y una cantidad de etcéteras enorme.
Para este caso los paradigmas adoptados como lenguajes, y todos los signos correspondientes a ellos, solo son la estructura educada y aprendida, la cual tiene todas las limitaciones correspondientes a las coyunturas históricas de acuerdo a un tiempo y un poder determinado. Las significaciones que podrían ser leídas en el caso de latinoamerica, y en mi interés particular, los sectores regionales de Chile, nos pueden mostrar la posibilidad fresca de encuentros comunicativos que puedan ser representados en los signos que establezcamos para la comunicación correspondiente de acuerdo a ello. En este caso los “actos” son lo necesario, pero aprendido de acuerdo a los movimientos de una situación particular en lo socioeconómico. El acto de comunicación “en terreno” sería el que nos muestra la forma de comunicación abierta y espontánea que nos da la posibilidad, en el trabajo, de dialogar con nuevas experiencias comunicativas antes que se “extingan”. Es claro que una vez establecidas como signos corren la suerte de incorporarse a instituciones de saberes relacionales, pero esto es un proceso de negocio necesario por ahora en nuestro mundo…. hasta que se incorporen, se cambien, o se alternativizen nuevas formas comunicativas que nos abran las dimensiones posibilitantes…… pero esto es, repito, por ahora………
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(1)No todos obviamente.
(2)Tal vez solo dentro de una ilusión de la misma.
(3)En este caso la globalidad (con sus pro y contras) es una ilusión en los territorios que no participan activamente en ella.
Fragmentos desde los Bordes (Signos Locales II)
La construcción de soportes subjetivos en la inclusión de nuestras vidas para sostener, momentáneamente, una idea a desarrollar, cualesquiera sean las condiciones histórico territoriales, pasa por el principio (no siempre) de la utopía, la cual, desde la apertura y conocimiento del arte, se lleva a cabo en las posibilidades de su disolución irrealizable, hasta las concreciones materializables que nos invitan a generar todas las posibles discusiones y abarcamientos analíticos al respecto para su inclusión o rechazo en el campo que interese o convenga de acuerdo a una “economía abierta“.
Sin embargo las posibilidades creativas son mucho más abiertas que esto que se lee recién. En este escrito la concentración va dirigida a campos de concreción, pues, en este contexto, hacer ambiguo lo que ya es ambiguo solo nos disgrega y aleja de los diagnósticos que queramos localizar dentro de una temporalidad determinada o no.
Quisiera mencionar que Concepción (chile) es una ciudad increscendo en las inquietudes actualizantes del arte. Los soportes de discusión en este aspecto son muy importantes y necesarios. Sin embargo existen una serie de consideraciones que quiero mencionar con respecto a lo delicado de este punto, y que he tratado en otros textos por ser un aspecto que considero importante y actual dentro de la coyuntura en que se encuentra Chile, sobre todo regiones, sobre todo hoy las más inquietas, o que comienzan a inquietarse.
Para entrar en terreno, se puede hablar y escribir mucho sobre las consideraciones que habría que tener en cuenta, desde ciertas pautas referenciales a seguir, para acercarse y desarrollar, de alguna manera, arte contemporáneo (o lo que entendemos hoy como tal). Pero estas consideraciones metodológicas, como son las inclusiones de “madurez” académica, inclusión en las materias del arte lo que corresponde a metodologías y sistemas de aplicar un ejercicio, etc. son lo que se denomina “actualización“. Estas y más, sin embargo, tienen una proveniencia distorsionada en regiones de un país como chile con respecto al modelo de mirada internacional. O sea, los ejemplos paradigmales de significación simbólica de la actitud local hacia una realidad internacional, en este caso (de mi planteamiento) son insuficientes si se intenta mirar más extenso que un tiempo determinado como serían 4, 5, o más generaciones de trabajadores de arte, sobre todo, repito, en regiones de Chile.
En este aspecto no es suficiente relatar sucesos territoriales, políticos, etc. de un sector aplicando las mejores posibilidades matérico simbólicas del arte, usando las mejores actualizaciones internacionales que se conozcan para relatar un problema sectorial por ejemplo. Lo necesario, creo, es la búsqueda e incorporación de las mismas “realidades” y “subjetividades” del sector y significarlas, de tal manera que el posible relato o lectura sea una construcción implícita en el proceso. Se signifique desde su propia politización: la que construye la significación creativa.
Siempre en este punto menciono, sin embargo, la importancia del diálogo “global”, de la interacción con todos los territorios posibles dentro de la pertinencia. Esto desde el ejercicio de laboratorio en que se encuentre una comuna, para compartir y comparar experiencias con el resto de las experiencias del mundo. No hay que intimidarse con la historia y el peso que se ejerce en la inclusión de formas abiertas paradigmales para el arte. Se deben estudiar? claro que si…pero dialogando con el estudio…. no aplicando pasiva y desesperadamente nuevas significaciones para intentar ser leído por pares céntricos; no adecuar la investigación de laboratorio sectorial para la comprensión signica que “la exige“, sino comprenderla para analizarla y cuestionarla. En santiago es demasiado tarde, aunque se considere el proceso que se ha llevado a cabo desde la década de los 90 hasta ahora, el cual es interesante y cada vez más abundante en cuestionamientos críticos de artistas jóvenes. Sin embargo, dentro de la interacción de pares y de excluyentes en que se desenvuelve esta ciudad, junto con la incorporación histérica de actualización competitiva, se encontraría más alejada de la posibilidad de diálogo signico en que se encuentran muchas regiones del país. El problema es que en regiones no se conoce este privilegio, (el problema es que casi nadie lo cree a cabalidad) pues la constitución de escenas céntricas es más sólida y consolidada, pero esto no dice nada en relación a las posibles prospecciones y construcciones de ellas que nos sobrevivirán. Las posibilidades para la construcción de nuevas y justas subjetividades abiertas en el mundo se darán, y se está dando ya desde lo que ha sido callado dentro de las construcciones modernas de dualidad separativa. Acá se ve lo femenino en el mundo, acá también se ve Latinoamérica en el mundo.
chile, desde su adopción económica y la construcción de imaginarios y subjetividades que se generó desde esta adopción, se ha convertido en un extraño territorio extremadamente híbrido, siendo uno de los más (sino el más) pasivos países en lo que concierne a la búsqueda y estudio de "lo latinoamericano", por lo menos desde la economía, que es el aspecto materialista del asunto. En este sentido santiago es el mejor ejemplo concretizado. Regiones también caminan por la misma senda, pero la diferencia es aún muy notoria, aún existe una potencia posibilitante enorme. En este punto mencionaré que: lo más potente que puede quedar (no desde la nostalgia) como planteamiento del diálogo latinoamericano se encuentra en los Bordes de chile. No como anacronismo desde la mirada moderna, sino como el potencial para salir de ella.
Los intentos de sustentos culturales como son la potenciación de aparatos del estado, instituciones en general, museísmo, galerías de arte (en la aplicación literal del término), etc. son claramente deficientes y lentos de acuerdo a los procesos comparativos. Esto notoriamente en regiones. Pero, también estas instancias, hasta la más independiente galería tradicional de arte, son reflejo explícito de una conjugación conformada de acuerdo a experiencias histórico culturales. Y, aunque desde la experiencia, el aumento de calidad y cantidad de estos lugares o espacios abiertos (excluyendo en este caso el Estado para mí) contribuye significativamente en los imaginarios y los conocimientos graduales de una población. Sin embargo no es la principal “meta” para las construcciones simbólicas en ciudades o pueblos de borde.
En este aspecto, el trabajo desde la desobediencia puede ser interesante a través de los comportamientos del día a día; replanteamientos de la estructura misma de la protesta por ejemplo, las facturaciones creativas y sus posibles materializaciones en sus puestas en crisis, no dentro de su tautología sino en el terreno del movimiento socializable: la “estetización” de una relación política local como otro ejemplo.
Es necesario aclarar que lo escrito aquí no se relaciona con una separación lineal de un aspecto contra otro del problema. Si bien hay una especie de separación en la conjugación de la forma de tratar el problema, lo realizo con el propósito de hacer claro el subrayado de la idea en un breve texto. Y si bien, todos los posibles centros del mundo establecen la separatividad conceptual y práctica de casi todos los no centros del mundo, y los planteamientos que escribo se podrían leer como parte de la misma construcción desde la otra polaridad, lo que planteo es que: realicemos la construcción que realicemos, desde los territorios de subversión signica, o de los terrenos de construcciones posibilitantes como en regiones, podamos entrecruzarlas con la comunicación excluyente, o sea con los constructores subjetivos de centros, pero no para ser otro centro, sino para la oblicuidad, puesta en cuestión, o puesta en crisis de las mismas decisiones que se tomen y de las mismas relaciones que se ejerzan entre todas la comunicaciones posibles de un mundo creativo.
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Signos Locales
Signos importados, “versus” signos que se establecen en el micro campo de relaciones “cotidianas” humanas.
La inversión social de signos, o sea, los signos que se “capitalizan” hoy en un campo determinado que no considera la última relación (la de “cotidianidad diacrónica) produce, necesariamente, una contención, una represión acumulativa que trae consecuencias atroces en los pensamientos, sensaciones, deseos, etc. dentro del campo de relaciones de posibilidades subjetivas sociales.
El trabajador de cultura, o el pensador político, el trabajador de arte, sucumben a la pulsión inconsciente de su propia ignorancia local en las maneras de desarrollar su exteriorización. Esto se da en todos los campos, macro o micros de Latinoamérica, pero acá voy a encausar el contexto particular de la quinta región de Chile. Acá uno de los puntos puede ser el problema de la inversión de subjetividades, desde las significaciones impuestas en los imaginarios y los mitos fundacionales del pensamiento y la conciencia, o sea, los mitos de la proveniencia de un sentido del subjetivizar, (en este caso céntrica europea histórica universalista (Hegel)) (aún) en nuestro contexto, en nuestra localización.
En este punto hago hincapié en el análisis de las posibles consecuencias de las contenciones sociales invisibles que sucumben, por consecuencia, en decadencia laboral, encuentro y traspaso de símbolos que se emplean en el trabajo artístico de maneras "extremadamente inconscientes" y manipuladas, siendo los mismos “creadores” manipulados por todos lo centros posibles en la jerarquización territorial auto impuesta. Estos y muchos más etcéteras que cada uno de nosotros puede constatar en la propia vivencia relacional diaria.
Es importante mencionar que la apetecible y “necesaria” inclusión y aplicación de los signos manufacturados como alcance de subjetividad contemporánea, ejemplos de interesantes experiencias y vinculaciones críticas con la vida actualizante, desde el conocimiento y la movilidad dependiente de este, en este caso de las significaciones internacionales de las actualizaciones del arte contemporáneo, no serían suficientes para establecer un puente, o mejor dicho, la vinculación “identitaria” que se comunica y dialoga con esa actualización de manera no pasiva. En este caso, el olvido o la aniquilación gradual de la posibilidad de encontrar signos correspondientes al contexto histórico y de actualización en que “nos encontramos“, los cuales son los que soportan nuestro peso de vida y la “herencia” que, inevitablemente, traemos para actuar como actuamos, son extremadamente precarios en su encuentro y aplicación. Es más, el signo, aparte de clichés rancios de puerto, no se investiga, no se explora, no nos juntamos para debates y posibilidades de metodologías de interiorización para el enfoque de nuestra identificación de anhelos y conocer su traducción en signos; en deposición cultural que otorgue una “historia“. Se descansa aún en el anacronismo de la educación adiestrada de una idealización del arte y economías aplicadas a beneficio de una nostalgia no consciente: la de relaciones poéticas y salvajismo ilusorio, lleno de anhelo de libertad dominical. La ilusión de esta libertad local de Valparaíso se pierde en una contingencia de debates borrachos y egos mal conformados, ilusiones de una libertad tan educada y trabajada por las concepciones céntricas del poder paradigmal de la conducta, que alejan, considerablemente, el principio de darse cuenta de la participación en campos bien definidos del propio resentimiento victimalizante, que ni siquiera se manifiesta como víctima, sino que se pulsiona y se arrebata de rabia cultural contenida que no encuentra válvula de escape, no encuentra los signos apropiados para la creatividad, mas que siguiendo modelos de las (hoy) utopías céntricas, cual mirada a los campos del deseo.
La rabia mal encausada, infantilmente aplicada en lo que se llama actividad cultural en la región es producto, en parte importante, por la contención psíquica creativa reprimida de una historia sin historia, es el modelo de stgo mal hecho, que sin embargo intenta vender una identidad, que lo que consigue es la apreciación estética de la valorización topográfica que se sublima en valor de cambio capitalizado como gestión de trabajo en un todo de “arte” que no va a ninguna parte (en este caso me refiero a las políticas inconcretas en el estudio de las contemporaneidades). Entonces, la significación, la posibilidad de existencia de esta, o sea, estos signos, si existen o no, cada vez se hacen mas difíciles encontrar pues, cada vez las pulsiones se resisten más en la esfera de trabajo general de quienes se apropian el termino y el trabajo de creación de artes en la región…cada vez que aparece una critica, liviana, pajera, o de intento de dialogo, este contexto local se defiende estancando la posibilidad de diálogo, solo defiende, usando eufemismos baratos para, cada cual, justificar su propia parcela de trabajo creativo anacrónico. Lo más terrible no es la soledad egocéntrica de la mayoría de los creadores decimonónicos de Valparaíso, sino que no se percatan de su propia condición de campo reducido en las posibilidades de interacción y puestas en crisis lecturales de sus propios trabajos. Lo veo como un miedo, que en este caso todos tenemos, a develar profundamente las significaciones de ese mismo comportamiento, a develar la flojera mal utilizada que oculta con garras la oportunidad, o por lo menos la experiencia experimental de dialogar desde los signos reprimidos, desde la historia que los contuvo.
La historia de las artes contemporáneas de academia, entonces, no es para nada suficiente, si se desarrollan desde la entrada de signos de interesante y necesaria actualización, pero que no llenan el vacío de signos que fueron reprimidos por un amplio contexto social, y que se liberan en pulsiones desordenadas y fragmentadas. Trabajar con estas pulsiones, desde su reconocimiento, puede ser una importante e interesante forma de dialogar, en principio, con la contemporaneidad sígnica actualizante, o sea, desde una ubicación psíquica de terreno relacionarse en comunicación abierta con las experiencias de movimientos de lo que se llama arte contemporáneo. Acá, hasta la experiencia más decadente y paupérrima puede ser interesante y necesaria si es trabajada metódicamente hacia el develamiento antropológico y analítico (en ocasiones) sobre las condiciones del contexto de campo. No importa aquí si el ejecutor (se nomine como se nomine) sea consciente o no de esto, lo importante es realizar entre quienes más puedan, entre quienes más podamos, la apertura de interiorización social en donde estemos habitando, y toda la posible entrada de la historia que formó eso en nosotros. La sinceridad del defecto y la virtud sin separaciones: la muestra desnuda….. uffff……trabajar en eso no?……….. Esto es encontrar el signo a esas pulsiones, el signo correspondiente para su circulación y modificación posterior, para identificar un principio de la represión no vista en el trabajo cultural y de arte (en este caso local)… la cuestión, en este caso, no es cambiar hábitos de conducción, ni acelerarse, sino hacer evidencia de los síntomas, hacer “visible” las pulsiones; plantearnos signos que establezcan las correspondencias lecturales, y en este caso, el trabajo develador debe ser fuerte y metódico. No quiero plantear, por el momento, cuales podrían ser los ejemplos particulares, pero si mencionar que se encuentran en la gran mayoría de los lugares donde nos relacionamos. La particularidad del observador o investigador determinará el micro campo que elija, y en el que nos detengamos por un momento. La proposición es abierta.
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Disculpas por fallas técnicas del Blog
Por algo que desconozco este blog se había cerrado y tuve que rehacerlo denuevo, copiando y pegando los textos nuevamente.
Lamentablemente los comentarios anteriores realizados por quienes visitaron el blog no podré copiarlos, pues la opción está cerrada.
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Crisis Local: “peligro y oportunidad”
Por lo general escribo sobre coyuntura o contingencia cultural “específica“, sobre todo de las condiciones críticas de posibilidades subjetivas que se dan en contextos como la quinta región, específicamente Valparaíso y generalidades de Santiago, cuando siento que se requiere para develar o ver citaciones en donde el “centro” es afectador o afectado dentro de las visiones que me interesen, las cuales, en su mayoría de veces, se relacionan con las artes o los campos subjetivos de trabajo e influencia que aportan significancias a las relaciones de trabajo en las artes, y relaciones de lo social (como consecuencia de lo primero) en general.
Haciendo una revisión, no tan rigurosa, me es claro, hace mucho, que las condiciones teóricas y analíticas que empleo, lamentablemente, “quedan en el aire” y no se adecuan prácticamente a los problemas culturales en que se encuentra Valparaíso (o la quinta región en general).
Esta situación, según veo, se da por cuatro motivos generalizados que en si mismos son falencias: a) problemas de actualización de trabajadores y gestores, b) política, c) falta de academia crítica, d) superación de la actualización y, e) sobredimensión lectural (no siempre) de mis textos a partir de la supuesta superación de la actualización.
a) Sobre la actualización de referentes, de quienes trabajan en los campos artísticos, es claro que, a partir de las experiencias y experimentaciones que se vienen dando en lo que se denomina arte contemporáneo, hace bastantes decenas de años que variadas formas metodológicas nos han mostrado variantes de ver y encontrarnos con el mundo local y global. Estas son las llamadas “vanguardias”, que, con pesar o no, han alcanzado en su actuar y conceptualizar, de acuerdo a los tiempos que les corresponden, formas y métodos simbólicos (y muchas veces prácticos) de enfrentar y cambiar ciertas concepciones del mundo en su momento determinado, y muchas veces, en su prospecciones aplicables en un “hoy“. De todas formas esto es variable, y posiblemente cuestionable en el presente, de acuerdo a los lugares concretos donde queramos interactuar en lo llamado arte, pero eso corresponde a la letra d) superación de la actualización, y que se leerá un poco más adelante.
b) El tema de la política es más complejo y extenso aún (pero no más importante) y solo me remitiré a generalizarlo de acuerdo a la limitación que se determina de ella en el entorno regional con respecto a los truncamientos del arte.
Primero, lo que corresponde a las políticas institucionales en su actuar en la potenciación cultural, en lo que podría ser un intento serio de sincronía con los actuantes de rigor, no hacen su trabajo correspondiente a su tiempo y lugar. Y en el caso que pudieran vincularse a los problemas de raíz o de fondo que se acarrean, hasta el momento, las lecturas posteriores de los acedores de rigor producirían, a corto y mediano plazo, una ignorancia (por parte de quienes no las pueden leer), y sobre todo de problemas “simbólico matéricos“(1) en una población. De todas formas en lo que respecta a intentos de contemporaneidad, las políticas institucionales son completamente ignorantes y pretenciosas, pues se auto argumentan a si mismas (como muchas escuelas de arte también) en la comprensión cerrada y arcaica de enfrentar su tiempo (por lo menos experimentalmente) simbólico artístico. Para que hablar de si existen presupuestos dirigidos a zonas de experimentación actualizante. Para esto último descansan, por ejemplo, en Fondart, el cual conlleva las falencias y limitaciones que muchos conocemos con respecto a variadas cuestiones, desde lo estructural, pasando por las influencias de intereses ideológicos, hasta las pertinencias de los evaluadores y los encargados de decidir por los proyectos, quienes, en su gran cantidad, son casi funcionarios del arte, o por lo menos pocas personas investigadoras y estudiosas serias de las complejidades culturales y de las actualizaciones fuertes en arte; menos aún de esperar aprobación en proyectos radicales en su actuar y conceptuar políticamente. Dejemos de lado esto, pues a muchos ni les interesa depender de fondos estatales.
Las políticas al interior del arte, o lo que se podría ver como arte político en la quinta región tiene una escisión muy fuerte. Veo tres grupos generales: los que hacen arte de taller y a la vez realizan o muestran un problema político, pero los dos temas los dividen y los presentan como dos lecturas separadas; los que trabajan en los campos sociales, y en este grupo existe un creciente aumento de desgano y descredibilidad del concepto histórico del arte, lo rechazan y realizan intentos de trabajos sociales, pero con un odio a lo que alcanzan a entender por arte y que es solo el que les educaron; por último, los que ni siquiera trabajan desde la actualización de la política en su “obra”, o sea, los que les importa un carajo relacionar arte y política y trabajan encerados en sus talleres, y que son, en su mayoría artistas extremadamente decimonónicos e individualistas. Dentro de estos tres grupos generales menos aún se puede encontrar el trabajo políticamente (como algunos pretenden) a diferencia de hacer el trabajo para una política determinada, o sea hacer arte como política en si misma…..el panorama, hasta ahora, es aterrador no? Esto sin mencionar los carnavales culturales, los cuales, evidentemente hasta ahora, a lo que contribuyen es al “espectáculo del arte” para su masificación rentable en pesos.
c) La falta de academia crítica en la región es más que evidente, solo viendo el trabajo de la gran mayoría de los estudiantes y egresados que aún salen de las universidades. El problema, en este caso, se da en forma recíproca entre institución, académicos y alumnos. Las instituciones universitarias locales no les interesa la relación crítica de cuestionamiento y actualización necesaria para los alcances potentes de sus alumnos, es más, en las carreras de licenciatura en arte, por ejemplo, el intercambio que realizan como interés económico es de real estafa con respecto a quienes les dan el dinero, es la estafa de la empresa (que es como funcionan) a sus clientes en forma devastadora. La “academia” no muestra un real interés de alcances con respecto al estudio y ejecución de las artes hoy, eso es evidente. Los académicos, también en general, solo capitalizan intereses personalistas y de conservación de puestos de trabajo o, en el mejor de los casos, las conveniencias políticas infantiles que se desarrollan al interior de las universidades. Los alumnos en este caso, son el eslabón jerárquico más bajo de estas familias. Sin embargo, los alumnos no se quedan atrás, descansan en la paupérrima administración de la institución y la particularidad de los académicos. Se comportan como escolares obligados a atender las demandas débiles de sus tutores arcaicos. Cuando existe la posibilidad de “capear” clases por la falta de un académico lo celebran como el niño obligado a la tortura. Es claro que esto no ocurre en todo los casos, pero si en la mayoría de la particular universidad de Playa Ancha, desde donde yo egresé. Hay ejemplos (que no justifican otras falencias) como son los casos de la universidad Católica de Santiago, donde muchos alumnos exigen los horarios determinados de aula, por la conciencia de economías que están moviendo sus padres dentro de sus condiciones socioeconómicas específicas. El fenómeno del comportamiento psíquico de acuerdo a la condición de territorio y socioeconomía, lo desarrollaré, un tanto más, en otro escrito por ser un tema extenso y que me desvía del punto que estoy tratando.
Para el caso, en la región, el alumnado de las carreras de arte no exige (y no exigimos) la adecuada relación crítica con respecto al propio entorno, como ser categóricos en los intereses de apertura que limitarían y eliminarían las rencillas de políticas infantiles y de diferencias de contenidos actuales versus los arcaicos; bandos internos de académicos que pasan por alto la posibilidad de alumnos exigentes que no necesitan y no les importa ese tipo de problemas que acarrea la upla, por ejemplo, sino la interacción hacia el potencial de apertura de una política interna madura y sin rencillas de poca monta. No es tarde… para nada.
d) Dado lo anterior, la superación de la actualización es un abismo vertiginoso en sus alcances inmediatos. Este punto es una anacronía si se revisan los tres primeros puntos, o sea, de que manera puedo, o puede cualquiera, intentar hablar o ejercer alcances que superen las actualizaciones anteriores si esas actualizaciones aún se leen y se rechazan, en su grueso, como si fueran cuestiones de disputa incomprensibles, como son la clásica dualidad entre los llamados “hacedores prácticos” y los llamados “hacedores teóricos”. Debo explicar primero los motivos generales de mi argumento de superar la actualización de referentes.
Si bien una buena parte del aporte vanguardista desde hace unas cinco decenas de años occidentales ha hecho su aporte crítico y experimental desde variadas formas de relacionar y aplicar signos precedentes y nuevos, hoy en día juegan, en muchas ocasiones, un papel ligado a las lecturas institucionales de la validación del arte. Es probable que nuevos aires, y formas de relacionarnos hoy, que superen las actualizaciones referenciales y, más que esto mismo, se formalicen en algún momento. Pero para el caso de nuestra actualidad es necesario arriesgarnos en los caminos de la búsqueda, y en este camino, intentar dejar un precedente que no se cierre a los dogmatismos académicos de aprobación. Si esto no es posible para un futuro, de todas formas se debe intentar, o sea continuar en el accionar de nuestros presentes. Un ejemplo en Valparaíso se puede ver en el entusiasmo y aumento (lento pero aumenta) de jóvenes que cada vez más se vinculan e investigan lecturas antecesoras, pasadas por alto en las escuelas de donde provienen. Sin embargo, como mencionaba, la preocupación por actualizarse, en este caso, deja de lado el contexto local donde están sucediendo cosas sintomáticas, las cuales son importantes lecturas a considerar y que son correspondientes al lugar donde se encuentran, donde nos encontramos. En todo esto no me refiero a las posibles actualizaciones que podrían formar contemporaneidad radical, sino a la limitación de los tipos de actualización que pueden ser formalizadas e institucionalizadas hoy. Entonces estas se toman en forma pasiva y de búsqueda moderna de centro, y no desde el diálogo del aquí hacia el mundo. En este punto podría mencionar un aspecto sobre la reacción pulsional que observo en la región con respecto a la creatividad, pero que trataré en el próximo texto de este blog y que se llamará “Signos Locales”.
Un ejemplo de este punto son los ejercicios y especificaciones del trabajo del grabado (como soporte documental de la historia o la historiografía de la región) que aportarían, en ciertos aspectos, medidas a considerar para el presente, y la prospectividad de la especificidad del dominio artístico. Sin embargo esto es aún dentro del campo de entendimiento que se reconoce a si mismo como su tautología, es el estudio y aplicación de los sentidos ya concebidos y elongados para hacerlos presente. Lo que pretendo decir con la superación de la actualización en arte tiene que ver con las posibilidades abiertas de enfocar nuevas estetizaciones que nos aporten a los contextos de realidad en donde nos encontramos pisando, hacer de nuestra “literatura histórica” el suelo para caminar un momento y ver que sucede.
e) Tristemente, para mi, los textos que escribo no se leen mucho en la quinta región, a diferencia de otros lugares como regiones y santiago. En no pocas ocasiones se tienden a ver como defensores de la academia. Sin embargo, si bien existe la utilización de cierto leguaje mínimo de lecturización, lo que intento es proponer una plataforma teórica propositiva de estudio con respecto a la adopción y ejecución estético contemporáneo concentrada en el suelo del diálogo donde nos encontremos, para interactuar con el resto del planeta, es decir, es el intento no pasivo para no continuar (como la esperanza moderna) con la incorporación de identidades generales y globales como la finalidad de un gran discurso totalizador(2). Por el contrario es el intento de localización territorial, no para cerrarse en si misma, sino para observar el punto de “realidad” (con todas las falencias o virtudes que conlleve) en donde se encuentre un momento determinado, como resultado histórico o presente radical, para interactuar, desde una culturización propositiva, con el mayor alcance posible que sea necesario, y si ese alcance no se da, por lo menos es un trabajo consecuente con respecto a las interacciones con las personas que uno se encuentra día a día.
La actualización histórica, en este caso, dificulta este camino cuando aumentan quienes estudian y aplican las referencias frescas de un mundo global pero en forma pasiva o, peor aún, de forma estratégica solo para el logro inscriptivo en si mismo. Ya conocemos el aumento en Chile de especialistas en proyectos y en formas estético políticas de fabricar una obra.
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Una de las cosas importantes, para el caso, son las maneras en que se podría establecer un diálogo, que pueda ser escuchado, con respecto al tema. Para esto las “velocidades“, quizás, no tengan que ser correspondientes a las usadas por el accionar histórico de nuestra educación, es decir, no apurar los acontecimientos como lo reclamaría la posibilidad de “actualización referencial“. En este aspecto la comunicación es en base al contexto de “realidad” en que se encuentra el lugar o el campo de acción. Desde esto es que, en parte, muchas veces, e intentado adecuar los contenidos de lenguaje para la relación con el territorio “específico”, pero, por lo visto hasta ahora no lo he logrado, pues la subestimación de los textos, tanto hacia la aceptación de ellos de acuerdo a la conveniencia de análisis de arte contemporáneo burgués fuera de Valparaíso, como de la incomprensión de los textos en la región, y la vinculación que se hace de ellos con la institución, solo por la relación básica que se hace de ellos por el lenguaje utilizado, lo que nos muestra una lejanía fuerte, aún, de permearse (en la región) de los referentes de actualización, por ejemplo, como menciono hace rato. Esto sin considerar que es posible, quizás, obviar o saltarse las relaciones de caminos lineales en la construcción de imaginarios. Con lo último quiero decir que no es necesario, tal vez, tener que pasar por el proceso de actualización para llegar a un momento de trabajo sobre la construcción de las “utópicas identidades”, o de enriquecer la discusión a favor de contextos vivenciales que correspondan a los lugares de vida, y que es posible, creo yo, se puedan insertar, desde su sinceridad y pertinencia de exigencia, ha lecturas de lo que se necesita llamar contemporaneidad. Nuestro tiempo, y esta vez desde la herencia mundial, dentro del desconcierto en que nos encontramos con respecto a las posibilidades y potencialidades que podemos ejercer como participes de nuestra “realidad histórica”, puede permitirse las alternancias, “saltarse” la continuidad lineal necesaria de la tradicionalidad histórica, por lo tanto, es posible, si así lo disponemos, por ejemplo, hacerlo con esas referencias que creamos no necesitemos(3). Es un riesgo interesante. El principio de esto es la permeavilización de los acontecimientos, de los lugares en donde nos encontremos relacionándonos. No se debe mal entender estos argumentos como un enajenamiento de la “comunicación mundial” y las formas enriquecedoras de utilizar herramientas como Internet, por ejemplo, pues el intercambio de redes de comunicación en ese sentido es muy necesario hoy. Lo que menciono es la vinculación de eso mismo, pero desde la “discusión” y los aportes que esta conlleve desde un participante a otro, o sea desde unas experiencias a otras, y no desde la gran experiencia unívoca.
Una de las cosas interesantes de este texto es que para muchos lugares, sobre todo europeos, sería anacrónico y romántico tal vez, pero dejo en claro, y repito, que estas posibilidades muy generales que escribo tienen que ver con un lugar que, de acuerdo a sus condiciones sociales, se encuentra en condiciones de movilizarse desde esa anacronía como realidad, pues se posee la gran oportunidad que, por ejemplo, una nación de primer mundo ya no dispone como principio, sino como vuelta o como inflexión hacia la desorientación del propio momento moderno que formaron y distribuyeron. O sea aquí se habla desde un territorio (quinta región de Chile) y contexto que dispone de la ingenuidad híbrida, y casi nada trabajada en su rigor que se ubica en un tiempo en donde “todo puede pasar”: continuar con la lentitud que lo ha hecho hacia la adecuación de lecturas históricas rancias y centrales, o desde su aún no conformación potente, optar por el trabajo de la búsqueda rigurosa del contexto que lo identifica(4).
Esto último, como proposición de mi parte, será tratado en el próximo texto que ya mencioné antes.
Quiero transcribir dos líneas de una conversación que tuve por MSN con Susana Riveros en donde ella me planteaba:
“pues si se les muestra solo lo que entienden como arte, algo reconocible en la educación, no se les provoca nada mas que acomodamiento estético. El arte tb es desconcierto, ruptura, incomodidad, y creo que esa es una de las políticas en él mismo”.
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Para optar a las ideas de superación y formas diversas y extensibles para la incorporación estética y de las artes, me es claro mencionar que el posible espacio de las artes se puede incorporar todo lo que estemos o queramos que sea arte, por lo tanto, y de acuerdo a las necesidades, tanto estructurales como de contenidos simbólicos de la región (y de la mayoría del país), las proposiciones extensibles fuera de los campos institucionales y de las referencias actualizantes es más que necesario pues nos abren las multiplicidades de los contextos de creación y de la búsqueda y aplicación de políticas que se interrelacionen con los aconteceres de movimientos de “ciudad“, de interrealidades que se nos presentan en el acontecer de todos los días en nuestras vidas específicas e impulsadas a la comunicación con las generalidades del mundo como comunidades de relaciones en común, desde las diferencias.
Cuando se cree que solo existen verdades universales y se opta al seguimiento de paradigmas que proponen cambiar los contenidos desde políticas institucionales del Estado por ejemplo, se están cerrando amplísimas dimensiones posibilitantes del cambio consistente desde los lugares mismos en que nos encontramos. Creer que las “soluciones” vendrán aún desde los centros conformadores, que desde ellos aparecerán respuestas a las condiciones de nuestro hoy global, es un error según yo, pues los sistemas céntricos formadores de la realidad moderna, por ejemplo, no son pertinentes para el encuentro de un nuevo movimiento de visión de mundo. Para esto es necesario, (como una de las partes) mirar y actuar desde las habitabilidades inmediatas de los contextos culturales de suelo en que caminamos todos los días, o por lo menos donde caminan la mayoría de las personas que conocemos. Desde aquí, desde ahí podemos conformar y optar por estadios de caminos y amplitudes que nos den subjetividades y formaciones de sentido y conocimiento adecuado a nuestros cuerpos y tiempos contemporáneos y su, también diálogo, con el tiempo “pasado y futuro”.
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(1) Con simbólico matéricos me refiero, en este caso, a las influencias y consecuencias que se dan en la conformación educada de una población que determina o influye en sus intereses y conductas de aceptación y búsqueda de concreciones materiales, es decir, la búsqueda y valoración determinada de las materialidades deseadas, que son, en su gran porcentaje hoy, las educadas de acuerdo al consumo.
(2) Este ejercicio, por el momento, es desde la evidenciación y análisis de las falencias, que son con las que más nos encontramos acá.
(3) Con esto no me refiero a desconocer la historia que sea que se haya leído antes y en los lugares que las validan, es más, creo necesario el conocerlas, lo que no significa aplicarlas, sino más bien, como menciono muchas veces, dialogar con ellas.
(4) No desde una identidad cerrada como la que corresponde a la inculcación cultural del turismo como imposición de identidad de un territorio, ese que no perdona el lugar visitado fuera de lo identificado como lugar a priori donde se viaja o visita depredadoramente. El caso que propongo no es la nostalgia de lo primitivo como identificación, sino lo que se nos da a partir de un hoy, con toda su hibridez incluida, pero no pasivizada como imposición transcultural masiva, es decir, no como la relación cerrada del ejemplo que da Boris Groys con respecto al turismo romántico.
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La Estafa Traffic
En
Espacio G existen tres vías para enviar propuestas de trabajo: una es “Proyectos Expositivos”, que es el tipo de exposiciones de 20 días de duración; otra es “Proyectos Vivos”, que tiene que ver con relaciones de intercambio colaborativo y de red, lo cual se puede prolongar mucho más tiempo; el tercero es “Acciones en G”, las que corresponden a intervenciones abiertas, de cualquier factura, que se relacionen con el accionar performático, o las extensiones que sean posibles. Esta última, en su gran mayoría, es de poca duración en el espacio físico, y el envío de proyectos es sin límite de tiempo.
La última exposición que se ha realizado en Espacio G es de
Mr. Traffic, la cual duró una semana, y contó con la presencia física del enviado del expositor, viviendo en Espacio G durante ese tiempo. Esta muestra sería algo así como una mezcla entre proyectos expositivos y acciones en g.
La propuesta de Mr. Traffic se dirigía hacia el ejercicio de integración y traslado de contextos de viaje. El movimiento particular de su acción se da, como inicio, desde una lectura total en el tiempo de su accionar mismo, o sea, la integración de todos los momentos fragmentados en que realiza otro “momento”; un accionar en movimiento no agarrable por ahora. Sin embargo, la instancia particular de ejercer uno de sus experimentos también se concentra en las “realidades” e importancias de estas, que se estén dando en tiempo “real”.
El enviado (Mr. Traffic Junior) sin saber, exactamente, que carajos realizaría en el espacio G físico, llegó el día de la inauguración, unos cuarenta minutos antes de abrir las puertas con su bolso, para quedarse a habitar una semana. Lo que ocurrió es parte de la interacción interreal con quienes asistieron a la inauguración, que son, en su mayoría, jóvenes que vienen a estas actividades por la oportunidad de tomar vino gratis y degustar algún bocadillo.
Lo que se dio, y se ha a dado después, con los días, a sido una consecución del mismo principio que impulsó la “inauguración”. Los asistentes han interactuado a partir de la experiencia individual, la cual se ha hecho interactiva en la participación de estos como resultado, o sea el “total” de la acumulación del ejercicio que resulta es el “trabajo Traffic” en el conjunto de contingencia que lo puede “formar”. Lo resultante es caótico, como algo fuera de la “concentración”, es el opuesto a ella, es el vómito reprimido de la sinceridad de los rayados garabateados en los baños, es la fantasía de “hacerse artista”, pero sin garabatos, por quienes interactúan.
Lo que se fue generando, a partir de la integración con grupos de jóvenes, no correspondía, en su estructura de formación, a lo planteado por el expositor en el proyecto presentado a Espacio G. Esto no es limitante, pues, la extensión del mismo, su desvirtuación, tiene que ver con algo más interesante que lo cerrado de una planificación. Si los resultados son ingenuos, o son dispersos, es causa de la interacción en terreno, de la curiosidad de quienes se acercaron a participar; conceptos que Bourdieu llamaría “habitus”, o sea, el contexto de realidad, en este caso, de tendencias y predisposiciones de gusto simplificado del sector participante. Lo importante, pero no menos frágil, es el recorrido de amplitud que intenta Traffic, su recorrido experiencial, experimental, curricular apresurado, para alcanzar metas inmediatas y moverse, mientras, en el ocio de su catarsis experimental de su propia condición ampliada. Con el término ampliado, en este caso, me refiero a la invitación e integración de los Otros, para intentar ocupar alguno de los contextos leídos hoy en artes contemporáneas. Mientras realiza esto se mueven por debajo los intereses a mediano plazo: mediano reconocimiento (sobre todo en Santiago, que es la única ciudad que lo da aún en las lecturas céntricas), pero no un reconocimiento para él, sino para el enviado que se hace llamar Mr. Traffic Junior, el cual hace sus gestiones, como Junior, para ingresar a estudiar artes visuales a la Universidad de Chile por la vía de artista consagrado. El trámite de conseguir la lectura de consagrado es una de las estrategias que se encuentra realizando, apoyado y orientado por Traffic, ya sea desde la impostación, o la apropiación de lo que sea necesario para leerse como tal. El trabajo de acción en este caso es parte de tal, es un momento para lograr, en alguna ocasión, conjugar el mercado y el arte contemporáneo en su cuerpo: o sea ganar dinero, ganar mucho dinero con su trabajo de fragmentación performática. Esto viéndolo como especulación prospectiva, pues, aún no ocurre, es un plan, el cual se dirige a trabajar con economías tangibles de entrada de dinero y economías simbólicas adecuadas en contigüidad al mismo.
La relación entre Universidad (en este caso la Chile) y economía tangible no tiene relación directa. Esto es más una estrategia de incorporación institucional histórica en Chile que no es efectiva en las exigencias actualizantes de contemporaneidad política, lo cual (como estrategia) no considero adecuado, aunque sea con la impostación de lecturas como “artista consagrado” para moverse en las relaciones con un medio académico. Es algo personalista e integrado a la formación de reconocimiento económico simbólico…..después, ganar dinero….. no se bien aún como…… y hacia donde.
Por que nos estafó?
El enviado de Traffic se toma una de sus vacaciones de invierno en Valparaíso. Dentro de esto aprovecha de hacer un tanteo sobre una gestión a futuro que le interesa: el trabajo de residencia de artistas. Prueba su propia estancia, en un lugar en las artes alternativas, como Espacio G, para saborear, positiva o negativamente, las condiciones de receptividad desde el “aperramiento” integrado al descanso…. No hacer mucho o nada…… solo dejar que sucedan las cosas….. ahí descansa…… ahí “miente” deliberadamente, y ahí algo interesante en esa sinceridad de reconocer la mentira.
Otro aspecto es la estrategia empleada, que considero patuda e interesante. Cuando los integrantes de Espacio G estábamos revisando los proyectos, para la categoría de expositivos, nos dimos cuenta que muchas propuestas enviadas de Santiago (sobre todo la Universidad de Chile), venían de una acumulación de obras expuestas en distintas salas, (consagradas, medianas o menos), de la capital. No eran proyectos dirigidos, sino un “sacar de la bodega” lo considerable para llevarlo a Valparaíso como estrategia de acumulación de exposición y no de proyecto de exposición. Esta situación sería interesante si se evidenciara, o se usara esto mismo como lectura a trabajar. Pero no era el caso. Algo parecido a lo que ocurrió cuando Galería Gabriela Mistral hizo su especie de gira nacional llevando a cuestas una colección, la cual se presentaba tipo “visita de ella” a provincia, sin desarrollar una interacción comunicativa de proyecto hacia y en los lugares respectivos en donde circulaba. Se realizaron agendas de diálogo que no pasaban de la misma anécdota de hablar de si mismos, o “de si misma”. Esta gira rockanrolera se emplazaba como factura de “teletransportador”, o sea, entrar a mirar la colección como pasando al umbral de otro lugar incomunicado, algo así como un monólogo en viaje, una máquina que, en lo posible, nos lleva, virtualmente, al intento del lugar físico de la galería en la Alameda a la altura de Moneda.
Mr. Traffic, sin saberlo, o sea, desde un proyecto antecesor presentado, “termina” haciendo su irónica estafa, que, se hace idea y realidad, una vez llegado Junior al lugar de exposición. No realiza lo propuesto, no hay una verdadera planificación, pero a diferencia de las propuestas de proyectos de “bodega” y, tomando parte de sus vacaciones invernales, este enviado tantea el terreno, aprovechando ese descanso personal en el puerto, haciendo de esto una economía de valorización que se conjuga a sí misma. Economía que se inserta en el proceso que se escapa de las manos. También sería lo que se necesita como deseo; deseo de interactuar, ocurra lo que ocurra (dentro de ciertos límites, claro está jajajajaja).
Los participantes que asistieron todos los días quedaron contentos, aunque no saben bien que hicieron, o que dimensiones son las tomadas en una colaboratividad de experiencias, que eran las que proponía Traffic, sin exigirle nada a nadie, riéndose y respetando a la vez el principio ingenuo de la realización de un grupo con ansias de participación, la cual se dio desde lo revulsivo y la contención educada que enmarca el desconocimiento y los límites en la consecución de los actos que se tienden a relacionar con lo artístico. Para el caso, si lo son o no, no deja de ser una anécdota de un trabajo más extendido en el tiempo de nuestro amigo traficante de experiencias y movilizador de las propias mentiras elaboradas como principio o introducción de lo que muchos entienden como “obra”.
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Simbólica de un local: Saneamiento de garabatos
En Chile(1) el “entendimiento” del arte, anterior a la segunda mitad del siglo XX se presentaba desde las problemáticas que se habían generando en el siglo XIX en Europa. Desde la segunda mitad del siglo XX comienza una supuesta “actualización” en lo que respecta a lo que se podría entender como “arte moderno” o “contemporáneo”, sin embargo, esta actualización también nos remitía, y nos remite, a las consideraciones del establecimiento del “ver” que se instala paradigmalmente desde la conformación de contenidos europeos y parte de norteamericana.
Sin caer en la ingenuidad del “desmerecimiento” del aporte de las vanguardias históricas, mi argumentación, en este texto, se concentra en la posible pregunta sobre la pertinencia del “territorio” en relación a los contenidos de referencias a emplear, o a asumir, como cuestiones en el intento del entendimiento, conocimiento y relaciones prácticas con respecto al mismo.(2)
La supuesta pertinencia del “territorio”, debo dejar en claro, no es una pretensión sentimental sobre lo local, ni de arraigamiento académico decimonónico. Es clara, y necesaria, en muchos aspectos, la incorporación lectural, conceptual, practica, y más, en el contexto comunicativo general de un mundo, desde una globalidad positiva de encuentro, pero no de pasividad crítica con respecto a la incorporación de paradigmas educados.
En mi libertad del desarrollo de escritura he aplicado términos como “identitario”, “territorio”, “centralidad”, “lenguaje”, “paradigma”, “inscripción”, “subjetividades”, “divergencia”, los cuales se conjugan como cuestionamiento de la ocupación de los mismos hacia la dislocación y encuentro de un propio suelo conceptual y práctico desde el campo del(as) arte(s).
Referencias y contexto generales
Varias características que se dan en lo que podría entenderse, o aplicarse como “arte contemporáneo” tienen hoy una ineludible vinculación con el lenguaje, el pensamiento y la acción que se genera como “darse cuenta” de la participación en conjunto en lo social y en las redes posibilitantes de políticas móviles y nómades. Las extensiones de lo visual (o el rol de las imágenes, como estudio) han llegado, desde varias convergencias, a la complementariedad multidisciplinar en lo que respecta a la utilización de los ejercicios para el intento del acercamiento a la “comprensión” subjetiva de nuestro entorno(3). Dentro de esta conjunción amplia, lo que corresponde al encuentro del pensamiento filosófico y las letras, se “integran”, reflexivamente, a los estudios visuales que se venían gestando en el “mundo moderno” (no debemos excluir las fructíferas relaciones que se dan con los estudios de la psiquis, lo social, lo arquitectural, etc.) Ahora bien, la integración de múltiples disciplinas complejizó lo que antes podía ser el abarcamiento de las “especificidades” de un intento fenomenológico “cerrado” y se extendió en tanto posibilidad subjetiva del arte como concepto de “identificación en un extenso sentido, o en una amplia gama de “saberes” convergentes. Sin embargo, todo este proceso experimental es configurado (aún) desde la perspectiva “centro-periferia”. Las problematizaciones “modernas”, sobre utilizadas y sobre pensadas, podrían verse, en este caso, como una especie de “resultado” de la constitución del “Otro” que menciona Dussel. Lo que pretendo decir es que aún en las manifestaciones de “experimentalidad” o laboratorio que se pueden ver, desde mediados del siglo XX, y hasta ahora, en nuestro territorio, correspondería a una mirada referencial “pasiva” en lo que respecta a los paradigmas acogidos para el establecimiento de las lecturas que se aplican como “búsqueda” de la posible pertinencia de lo “local” (en un sentido amplio), o mas radical y problemático aun: la compleja incorporación de lo “identitario” como herencia de territorio y sus consecuentes aplicaciones hasta hoy. Incluso si miramos el ejemplo de lo que plantea Kant o Heggel con respecto a la formación primaria del territorio de la colonización, es decir, el lugar periférico como comparatividad de una formación histórica dada (madurez = Europa) y el “Otro” como principio de establecimiento no formado (inmadurez = “América”), podríamos ver, aún hoy, esta misma comparación dual que se da en el seguimiento de esas referencias centralistas. En este aspecto la herencia colonial aún es ingente, y el contenido simbólico de los individuos sociales, como “sujetos”, siguen siendo, de formas más complejas y elaboradas, (como menciona Spivak) individuos sociales como “objetos”.
El “comportamiento” del mercado(4) tiene intrínseco dualidades de ejecución excluyentes, que se dan en el manejo de lo deslindado o lo excluido entre las personas, las relaciones con las mismas, y la alteridad (herencia y aplicación del Sujeto-Objeto). Se necesita, para el mantenimiento de este tipo de sistema, que exista el sometimiento de un explotado; una desigualdad de base “necesaria”. Esta situación genera una extraña respuesta del sometido que intenta (ilusoriamente) alcanzar la posición de quien lo somete, posible utopía de su propia posibilidad material (sublimada) y simbólica de la psiquis “identitaria” como descalce de la condición de realidad social económica, es decir, búsqueda de un posicionamiento matérico simbólico de su propia condición de sometido hacia una de sometedor, que sería de sí mismo (tal vez una especie de respuesta contemporánea de la relación dialéctica del amo y el esclavo, pero subvertida).
La doctrina de la conciencia de Heggel (como abstracta y posible potencia hacia un “desarrollo”), según Dussel se da en forma devastadora, es arrasante conceptualmente en lo que toca a América Latina, pues la “formación” que se gestaba en el territorio latinoamericano no correspondía a las características ya dadas (anteriormente), desde una historia conformada, como concepto europeo. Entonces, ¿de que manera o forma se inserta y recibe, “pasivamente”, la ideología de la percepción subjetiva del “encuentro” con el “mundo”? Uno de los caminos de entendimiento en lo que concierne a esto es con respecto al “desarrollo” ideológico de la lengua. Esta instauración ideológica se establecería como lo que se podría dar en el principio de la colonización sobre “la instalación de la mano de obra” (Marx), la cual se relacionaría (de una forma u otra) con los principios del entendimiento, imposición y “manipulación del contenido lingüístico. Uno de los importantes ejemplos se puede ver en la destrucción de lo que se denomina las ciudades “orgánicas”, que remitían sus nombres a la propia significación de su lenguaje (aztecas), remplazadas por la ciudad de la “letra”, en la cual (en un sentido Focaultiano) el signo se independiza de la significación.
Recordemos también que debido al predominio de la lógica lingüística, en la colonización, se instala la constitución del capital. Esta lógica lingüística constituye un código “universal” en contraposición a lo que son las hablas regionales. En este caso la generalización de los contenidos de influencia de las referencias centralistas también pasaba y pasa por una cuestión de adaptaciones hacia las forzadas necesidades (impuestas) de la economía, es decir, la integración a las “demandas” del movimiento general (“universal”) que se relacionan con la aceleración moderna en ese entonces.
Una de las cosas que quiero mencionar dentro de las posibles influencias que se dan para el mantenimiento de las referencias pasivas, con respecto a las “artes locales”, es sobre las “ilusiones de la identidad”. En Chile, particularmente, la relación con un intento de análisis local (o la posibilidad de esta) pasa por cuestiones de información y transformación de los contenidos subjetivos de lo identificable desde una, transculturalmente, extrema adopción foránea evidente. Las relaciones de una comparatividad sublimada (incluyendo los de adaptación de los sistemas de mercado) conducen hacia la extrapolación de una “identidad dirigida”, es decir, la que corresponde a la búsqueda de esa ilusión de lograr ser o acercarse a ese que aún se “mira” y es centro. En este caso, las ideas que plantea Balibar y Wallerstein con respecto al territorio “cerrado” donde se producen las ilusiones de la identidad (en el colectivo), como es el Estado o las conformaciones identitarias raciales, las extiendo para escribir sobre el campo generalizado que se nos presenta hoy sobre la posibilidad de hablar de “territorio identitario”. En este caso podemos ver una “extensible” formación de mirada referencial fuera de los posibles lugares locales, que a la larga sobrepasa y oculta esas mismas posibilidades de lugares, de una forma u otra los anula.
Ahora bien, la pregunta es, de qué manera (si es que es posible o pertinente aún) encontramos la identificación de nuestro territorio en lo cultural como manifestación de las subjetividades que podríamos conservar como raíz o presente. La respuesta es muy compleja, quizá imposible ya. Tal vez, una de las primera cuestiones que se podrían encaminar, dentro de nuestro campo (no cerrado), seria lo que concierne a la inscripción de los nominados artistas, o sea, dejar de vincularse comparativamente con respecto a las formas de lenguaje que se deben emplear para poder entrar en los reconocimientos internacionales, dejar de hacer esfuerzos para ese reconocimiento de algunas pequeñas historias de las artes chilenas por ejemplo. Sin embargo no planteo el cerrar los ojos a paradigmas ya instaurados que dan experiencias y experimentaciones necesarias, y tampoco negar nuestra condición "híbrida".
Sin embargo, la búsqueda de “pertinencia” de lo que nos corresponde es necesaria, más que la preocupación de la relación central de la mirada de actualización o reconocimiento, o posible supuesto fuera de la modernidad en el calce de la postura que se da por conveniencia, ignorancia, o miedo. Considero importante tratar de darnos cuenta, en forma eficiente y eficaz, de nuestras características como recibidores del comportamiento transcultural, en el sentido “impuesto”, y como trabajar el “Ver” de esto. Si bien ya somos parte del contenido global, podemos, quizás, en un sentido “glocal”, o desde otros “encuentros” mirar concentradamente nuestro proceso y plantearnos la respuesta (desde la idea), por ejemplo, sobre la factibilidad de lo moderno(5) (que ya no lo es en muchos aspectos) como menciona Canclini.
Es importante dejar en claro que no estoy en contra del encuentro y la aprobación internacional de las experiencias artísticas. Lo que planteo es sobre las ejecuciones paradigmales del ejercicio del ver en el sentido cualitativo, es decir, las que corresponden a la influencia de la formación de ideas de mirada de la posible comprensión de lo que somos o en lo que somos (darse cuenta de la relación y no la adopción pasiva); el campo de reflexión y acción que nos rodea y los soportes y herramientas que se desprendan de él. Muchos “creadores” adaptan sus mecanismos de ejercicios de comprensión para poder tratar de optar al reconocimiento e inscripción, y estas adaptaciones son, nada mas y nada menos, las que refieren a los poderes fácticos de las centralizaciones del mundo, y el “poder” psíquico y emocional que se educa y desprende de esto. Aquí la búsqueda de significaciones locales nos muestra los aceptados “mecanismos” de conformación del lenguaje (en su sentido amplio) de lo que aun hoy, en Latinoamérica, en Chile, es mirado dentro de lo que se estableció y establece como “historia universal”.
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Este texto pretende dejar una pregunta (que no es nueva) con respecto a la posibilidad de búsqueda de subjetividades “locales”, pero no dentro de un pensamiento regionalista, sino como alcances de interioridad subjetiva del supuesto territorio y su “identificación” (insisto, como pregunta). Esta búsqueda no es para el fraccionamiento de un local cerrado, sino la idea de encuentro característico de una localidad abierta, para hacerla partícipe, integrativamente, en los “cambios” cualitativos de un contexto de mundo en su posibilidad de abarcar convergencias en común. Esto es planteado, en el texto, desde el principio del territorio “específico” que se puede ampliar experiencial y comunicativamente (fácilmente entendible como “globalizar” en un buen sentido).
Los principios que se nos muestran como lo reconocible, dentro de las formaciones de las mencionadas subjetividades de la proyectividad, se dan desde una gran gama de aprendizajes centenarios de lo que corresponde a una estructura dirigida del pensamiento y el conocimiento. Si miramos el desarrollo de las subjetividades en su influencia decisional, con respecto a los contingentes movimientos del desarrollo de lo humano en sus aspectos de abarcamiento visual, se pueden ver una gran cantidad de direcciones en las perspectivas de reconocimiento, es decir, las “acomodaciones” de la identificación yoística. Esta supuesta identificación tiene esa relación con los componentes de las mencionadas ilusiones que se generan para autoafirmarse como entidad. El punto es que las articulaciones (sobre todo actuales) de los “mecanismos” de entrada, en las posibles identificaciones, se dan desde las relaciones de poder en el sentido hegemónico. Entonces las subjetividades se conforman generalizando y anulando las individualidades, es decir, globalizando las ideologías en favor de las potencialidades económicas centrales, y esto en detrimento de la posible interioridad particular o de sectores de características divergentes. Las posibles divergencias o diferencias de raíz quedan sobrepasadas, tapadas para llegar al “acomodamiento” de las interioridades de un conjunto general. Estas mismas divergencias se hacen débiles y fragmentarias al no reconocerse y trabajar entre ellas mismas, en cambio optan a la dialéctica del sometimiento educado. En este sentido la igualdad se nos presenta como un aspecto negativo.
Según Heidegger(6)aceptar “la carga de si mismo” es la cualidad en la cual nos acercamos hacia el “encuentro” de sí; anular o arrebatar esta carga es alejarla del encuentro de nosotros mismos. El sistema radical de mercado (repito, el que tiene que ver con el sistema económico actual) centralizador con las potencialidades de políticas añadidas “libera”, ilusoriamente, de la carga de si mismo a las personas, es decir, “ofrece” tomar el peso de esta carga, sustrayéndola y diversificándola en las relaciones del consumo (en la ilusión de ese consumo, pues, en muchísimos casos, en el mundo, ni siquiera se opta a él). Esta supuesta “liberación” es una extrema paradoja de enclaustramiento y “esclavitud” (que hoy se denomina ciudadanía), pues aleja consecutiva y progresivamente la posibilidad del “encuentro con sigo mismo”.
Es importante dejar en claro (aunque sea reiterativo) que las temáticas de “mercado” y las de territorialidad “local” son expuestas desde el planteamiento (utópico) de búsqueda identitaria (aunque se lea paradójico). Aún cuando el encuentro de esto no rinda resultados, el ejercicio de revisar nuestras características “cercanas” seria un movimiento necesario (incluso para la salida o el interés de comunicación y participación de las lecturas internacionales). En este punto quiero agregar que no cuestiono en radicalidad las incorporaciones en el lenguaje de la internación(alidad), no escribo de un aislamiento suicida en lo global, sino que planteo, si se quiere ver así, el accionarlo desde el ejercicio y trabajo del develamiento desde nuestras propias bases, las de conformaciones locales que nos caracterizan y que pueden caracterizarnos prospectivamente para las lecturas locales, y globales si es necesario. La reciprocidad de lo global, o sea, el intercambio general, en este caso es rico en experiencia, como atraer el trabajo del mundo actualizado a lo local, pero no de la manera pasiva de internación referencial, sino como verdadera comunicación entre interactuantes.
Toda esta generalización la he pretendido enfocar (rápidamente) hacia las determinaciones he influencias en lo que respecta a los enfoques de estudio y aplicación local (no localista) de las subjetividades, con la concomitante muestra de las percepciones de análisis culturales en general, no olvidando, según mi percepción, que los “análisis” de las estructuras culturales no son un participe integrado en lo que respecta a la relación de los pensamientos como contribución a los cambios sociales (esto viéndolo como si fueran cuestiones independientes), sino que la vinculación de estas estructuras culturales es dada, según creo, desde lo que corresponde a las potencialidades humanas en una integración abierta y también concentrada (de esos mismos cambios) hacia las respuestas y el encuentro con nosotros mismos como integridad de los sectores inmediatos en donde nos encontremos(7), y no como separación y necesidad de las partes fragmentadas.
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(1)O mejor, y más entendido como Santiago en este caso
(2)En este caso, la pregunta por la identidad, es, necesariamente en nuestro contexto, un análisis híbrido, contradictorio, y utópico. Sin embargo haré el comienzo de este aquí, brevemente, y con la libertad que me da escribir pauteos para ir desarrollando inquietudes, re revisadas y re replanteadas, pero desde una perspectiva tipo introductoria, hacia profundizaciones, que espero sean prácticas en algún momento, y más “extendidas” en textos posteriores.
(3)Y no solo del acercamiento, sino como posible herramienta simbólica para las maneras de provocar y ensanchar, cualitativamente, los alances de nuestra comprensión y nuevas amplitudes en las variables estéticas y estético políticas.
(4)El mercado “móvil” del sistema económico actual
(5) Lo moderno, en este caso como debate, es uno de los problemas, que no desarrollo como análisis acabado, por ser muy extenso para esta ocasión; y si no es el problema neurálgico en variados casos hoy, para el texto, lo planteo como punto generalizado de un tipo de campo que no se puede desconocer como herencia en la influencia que nos corresponde.
(6)Para este caso no considero el Heidegger de la “primacía de la instrumentalidad” como posible filosofía del poder.
(7)En este caso podría darse desde la micro política: habitación, barrio, amigos, contexto cotidiano de quienes nos rodean, etc. En la conjugación de esto y más (en sus distintas concentraciones y escalas de trabajo y ocio) es donde se podría gestar nuestra evidencia concentrada de territorio, y establecer con firmeza, para muchos casos, trabajos prácticos de divergencia sólida y perdurable.
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Breve texto sobre “Modelos Descentrados”
Desde el 13 de octubre al 4 de noviembre del 2006 se presentó, en
Espacio G, la muestra
“Hacia donde van las Naves” del colectivo
“Naves” conformado por trabajadores culturales latinoamericanos en Barcelona, España. En el contexto de esta muestra se realizó, el día primero de noviembre, el encuentro
“Modelos Descentrados”, en el cual se invitaron a diversos trabajadores relacionados con “cultura” y con el hacer social como posibilidad de construcción de comunidad; construcción de imaginarios; subjetividades delimitadas hacia la comprensión y acción sobre las estructuras que movilizan los comportamientos culturales hoy, y de que manera paradigmas históricos son aplicados a territorios como Valparaíso.
En este caso la relación estaba dada o ejemplificada desde los comportamientos de periferia y los modelos productivos que, por consecuencia, se siguen por el afecto periférico, es decir, los aun modelos centrales, como es el caso del encuentro, en el cual se ejemplificaba sobre el modelo Barcelona como instancia de paradigma de industria cultural, que Valparaíso hace años ya adopta y compra fuertemente.
En este punto se puede ver que, en la incorporación de principios de modelos industriales de la cultura por parte de Valparaíso, no se efectúa una revisión o mínimos planteamientos con respecto a la tensión práctica y conceptual de los capitales efectivos, tangibles, y los simbólicos. Con esto me refiero a la incorporación de un modelo, no resuelto, en el intento del principio de incorporación de aumentos económicos por parte del intento de adoptar un mecanismo industrial de
la cultura. También me estoy refiriendo a las consecuencias simbólicas que esto acarrea, o sea, la incorporación de un modelo industrial, el cual ni siquiera se revisa en el ámbito del “estudio artístico serio en las instituciones”, lo cual trae consigo, necesariamente, sus respectivas
inversiones, a mediano y largo plazo con respecto a los imaginarios y las formas de entrar en las percepciones de una posible estética contemporánea local. En este aspecto aparecen las ficciones de necesidad, incluyendo las rearticulaciones del cuerpo, como son el canon, pasando por ejemplos como la vestimenta, las elecciones de relaciones comunicacionales, etc.
Los discursos, y las significaciones que se desprenden de estos, en su sentido práctico, transforman nuestro diario vivir, nuestra relación con la ciudad (no necesariamente ciudadano) y los cuerpos que la habitan, o sea, las percepciones particulares y generales de subjetivación
dependen de la construcción o adopción de signos que sustenten, por el tiempo que sea necesario, las representaciones de un mínimo de convención, ya sea práctica o “completamente” inútil. Existen muchas formas de capital hoy, y una de ellas es sobre la inversión simbólica, la cual trae frutos económicos en plazos de inversiones. Barcelona (como política cultural) es una ciudad que se da
cuenta de esto, y se da cuenta de la inversión rentable de la expansión de las subjetividades como movimientos de capital. Claro está que la industrialización de la cultura es, comparada con la de movimientos brutos de control, como empresas de solo producción objetual, notoriamente diferente en los campos de apertura de los logros comunitarios en la conformación de intersubjetividades. Sin embargo, pienso yo, aunque sea el caso comparativo de una mejor posibilidad de la industria cultural en relación a una de mano de obra bruta (en el sentido de productividad económica en si misma), también se crean mecanismos de movimientos de las conductas psíquicas en torno a los principios estéticos de apreciación cuantitativa y cualitativa. O sea, aunque la imposición cultural deja el campo abierto al desorden personal de lo mismo impuesto, es, sin embargo, un movimiento de control con respecto a los cálculos experimentales del mercado en el campo de la ganancia y la expansión transcultural que se resume en el dinero. En última instancia, de acuerdo a mi paranoia, es muy delicado y peligroso la adopción de ciertos mecanismos de subjetividades
experimentales ciudadanas que se aplican para el logro de alcances y posibilidades económicas.
En primera instancia, la adopción cultural, de un territorio hacia otro, desde las bases de la economía, se da antes de los mismos darse cuenta del potencial económico que brinda una empresa de cultura establecida. Un campo de concientización muy fuerte se puede ver en la manipulación política, y más aún, en la educación política psicogeográfica. Un ejemplo se puede ver hoy en las estrategias de alianzas que existen entre empresas españolas con grande filiales en chile que se “asocian”, por decirlo de alguna manera, con ciertas Universidades y efectúan alianzas de becas y pasantías (las cuales han aumentado de manera sobresaliente). Que significa esto. Puede verse
fácilmente como nuevas estrategias de concientización a través de la educación política de los territorios foráneos que compiten con otras potencias por tener la adopción de un territorio para el aumento de sus economías. El mayor logro de la dominación económica se da cuando una población adopta los modelos culturales de esta, y que mejor estrategia que educar en el propio terreno del país a las nuevas posibles generaciones para que adquieran las características culturales que sustentan las políticas económicas, sobre todo en un país como Chile, y sobre todo en provincia del mismo país, en donde las posibilidades de la búsqueda identitaria son paupérrimas. La hibridez de nuestro territorio es la eliminación sustancial, a través de la historia, de una posible identidad, y la adopción de los modelos a la fuerza en un comienzo de invasión territorial, y de seducción, hoy, que Chile recibe “encantado”. Esa es una de las causas simples de porque somos un modelo experimental neoliberal en Latinoamérica: nuestra pasividad cultural, sobre todo de si modelos se habla.
Si bien este texto ha sido una generalización social, el cual no plantea un principio direccional alternativo, paralelo, o de acción en contraposición a lo mismo criticado, me gustaría “controvertirlo” con lo que plantea Mignolo con respecto al “Border thinking”. Aquí la idea no es
la posición postestructuralista con respeto a la crítica hacia la modernidad, por realizarse esta crítica al interior de la misma modernidad, sino una que habla desde un principio geopolítico externo, a partir del cual se realice un tipo de pensamiento diferencial, la cual opera mediante la apropiación de la diferencia colonial
La diferencia adoptada de esto último, casi en forma antinómica, trae la situación de modelo, en el sentido en que nos hemos estado refiriendo. Esto, se puede ver, aún, de alguna forma, en grupos de accionnar y trabajadores culturales que se masifican cuantitativamente en Valparaíso. La mayoría, dentro y fuera de su discurso, están integrados a los movimientos institucionales de los modelos que se siguen y que incluso niegan. Las agrupaciones que no se adecuan a esto, o que intentan “deslocar” o dialogar a partir de esto, se evidencian enseguida por su discurso crítico (lamentablemente son muy pocos hoy). Los intentos de respuestas deslocalizadas gastan sus energías en contra de las configuraciones del sistema como “magno discurso”, sin adentrarse en las necesarias “Libertades de Opción”, y los posibles mecanismos de apropiación de discurso político.
El problema y análisis son amplios...... solo dejaré la constancia de principio de enunciación de este texto como primera instancia, o si se quiere, primera parte no agobiante, por el momento.
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Lecturas del Intento de Descalce Sistémico. Texto leído en Univ. de Playa Ancha. Mesa Redona "Efecto Globalización y Arte Latinoamericano"
Este texto se puede leer en Geocities de
SELAI 2005(Semana Latinoamericana del Arte Independiente) y lo transcribo aquí dado el próximo encuentro
SELAI 2006, y por considerarlo aún pertinente como introducción del próximo encuentro en
Espacio G de esta semana latinoamericana.
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Las prácticas disciplinares que se nos dan en lo entendido como conocimiento, provienen, a partir de sus magnitudes discursivas, desde poderes operacionales de referencialidad cualitativa, como lo hablado o referido históricamente.
El discurso institucional, de la referencia de saberes y validación de los mismos, necesariamente se enmarca en el campo de acción que les da vida, es decir, cierta convención programada por un número de pares, los cuales al adoptar paradigmas que los ayuden a la ubicación o re ubicación del entendimiento, enmarcan, desde las perspectivas adoptadas, un planteamiento limitado de la validación en el ámbito social. Fuera del campo de acción que les da vida, la discursividad se diluye en la contingencia.
En provincia, como se le llama a lo no central de lo no CENTRAL, la actitud institucional se potencia casi exclusivamente de referencias en forma pasiva, aceptando modelos practicados en otros territorios y esperando se adecuen lo mejor posible al contexto local en donde se aplique. En el mejor de los casos se puede ver una integración de la experiencia externa con ciertas pseudocostumbres locales, es decir, la imposición referencial se matiza de condimentos criollos, los cuales no pasan de ser casi un adorno leve en la estructura de formación impuesta.
En Chile, como país latinoamericano es complejísimo hablar de un encuentro identitario, sobre todo en la actualidad en que nos encontramos como punto experimental del neoliberalismo en el continente. Sin embargo, desde ciertos aspectos generales se pueden ver hoy una diferencia constante y progresiva con respecto a décadas atrás en Chile y Latinoamérica. En gran medida, mediados del siglo XX hacia "adelante" las opresiones autoritarias de gobierno permitían esa clara visión del camino social a enfrentar, contra que defenderse. Aquí, las fuerzas de preocupación se concentraban demasiado en el enfrentamiento dual del contrario opresor, es decir, arrancarlo, para el camino a una liberalización. Pero ¿cuál intento de libertad? si en las generaciones posteriores de transiciones al intento democrático, gradualmente se fue perdiendo esa fuerza al no visualizarse un enemigo coartador. Los mecanismos de utilización ideológica y de pertenencia a un lugar de libertad comienzan a tomar una gran fuerza en los 70 y llegar a un casi apogeo a fines de los 90 y nuestros tiempos.
El crítico profundo joven hoy es una dificultad el encontrarlo. Los mecanismos de control (lo que sería el enemigo anterior) hoy son los de seducción, y podemos ver, también hoy una gran cantidad porcentual de jóvenes artistas o estudiantes de arte que no responden social o políticamente al entorno formador que los orienta, es más, se apoyan, muchas veces, en ellos, y quienes salen o se retiran de las instituciones quedan a la deriva discursiva, y alejados o muy dificultados de la validación de su oficio, que es dado por la institución lectural. Si más encima le agregamos una actitud crítica o intento de esta a quién no participa directamente de las lecturas de validación, su marginación tenderá a ser mayor. Cito a Deleuze: "...los dispositivos de poder no actuaban ni por represión ni por ideología. Por tanto, ruptura con una disyuntiva que todo el mundo había más o menos aceptado. En lugar de represión o ideología, conformaba un concepto de normalización, y de disciplinas".
En lo que respecta al sistema "educativo" global la actitud de discurso de muchos trabajadores culturales hoy se da en el intento de la aprobación central que pareciera no tener mucho de diferente con respecto al principio de nominación de lo moderno que menciona Dussel en relación a la conformación de un centro y una periferia desde lo que él llama "El Encubrimiento del Otro". Recordemos que tenemos una herencia de negatividad con respecto al principio de la nominación de moderno que se da alrededor del siglo XVIII y en donde el conquistador (Europa en este caso) establece una dialéctica de la existencia de un otro negativo que sería América, y que se prolongaría hasta hoy en Latinoamérica.
Creo que las relaciones de acercamiento a una reflexión actual pasarían, necesariamente, por un regreso incisivo de lo político en el arte, incluso quizás poniendo en crisis el mismo arte como plantearía Paul Virilio. Las tautologías que venían de lo experimental no extienden el dislocamiento que plantea el mismo autor. En el estudio o aplicación de las artes en si mismas aún, es en donde se puede ver aún lo arcaico de las instituciones donde nosotros mismos estudiamos, sobre todo en la pasividad regional actual.
Tal vez una de las cuestiones que podemos acelerar es la reflexión con respecto a nuestro propio contexto, e interrogarnos acerca de la continuación de los aspectos modernizantes en los discursos, es decir, preguntarnos (desde una visión relacionada con Canclini) por la necesidad de continuar los alcances referenciales de lo que aún no es moderno acá y no tener que cuestionarlo en terreno cuando empecemos a seguir otros paradigmas. Adelantemos los pasos “ideológicos” para no cuestionar algo en un futuro que ya está siendo cuestionado hoy en otras latitudes de las cuales nos nutrimos. Uno de los principios es la pregunta de la necesidad del arte en nuestros días, y de ser así, cual es el papel que ocupa en lo humano, no como tendencia de separarlo de la vida, sino como lo humano en su integridad política.
Las prácticas del arte se dan en contextos de comercialización de las ideas, incluso las respuestas subversivas, también son incorporadas a la gama de la mercantilización, y por ende de la adopción de estas hacia una manipulación de los deseos. Los objetos tradicionales, artes objetuales de factura individual caen en la debilidad de la respuesta deslindada de la actitud crítica que tendría que emplazar un trabajador de arte hoy, si es que aún se le puede llamar así. Las instituciones en las que se encuentran no analizan ni revisan profundamente (a nivel de políticas institucionales) los alcances, deconstrucciones, puestas en crisis para las nuevas experiencias dimensionales de lo arte. Entonces al pasivisarse la exigencia de la búsqueda, los niveles reflexivos son pobres y se adaptan, por lo demás muy lentamente, a modelos referenciales en la espera de ello, cual puerto esperando la llegada de las nuevas mercancías y de las nuevas noticias, las nuevas aplicaciones de nuestra vida al contexto de una unificación global.
(Arte Política)? II
Cuando se hace la diferenciación entre las “prácticas de cultura” o hacer artístico con el hacer y el existir social, se está, de una forma u otra, escindiendo situaciones, realidades y alcances de lo que conjuga los “entornos” en donde nos encontramos viviendo. En la quinta región (Chile) se percibe, de inmediato, (como en muchas partes) esta no integración de las partes, y en las ocasiones que se podría lograr, desde trabajadores culturales, no es desde una reflexión o posible reconfiguración de los alcances y cambios, con respecto a la “realidad”, que puedan darse desde el entorno “específico” de acción, estudio o alcances disciplinares, es decir, no se efectúa desde la interiorización y reconfiguración o muerte del principio aprendido que determina el hacer desde la intimidad misma.
Las instituciones del arte, en este caso no se perciben en crisis (y por ende no se replantean o reestructuran fuertemente en relación a grandes cambios sociales), una crisis que pueda ser dada por el sistema, o sea, los modelos de enseñanza, por lo gran general, se vehiculan desde paradigmas inconsistentes de acuerdo a los entornos externos a ella, incluso, en ocasiones, desde paradigmas un tanto más “experimentales”, pero que también se mueven desde referencias que “enmarcan” las posibilidades de la misma experimentalidad.
En la vivencia inmediata en que nos encontramos, o sea, la llamada cotidianidad, también encontramos, obviamente, los efectos de esta separación. Desde las distintas manifestaciones, supuestamente espontáneas, hasta las decisiones, postulados y creencias “estudiadas” de cómo se conduce una creatividad, podemos ver distintas variaciones, estilos, formas, niveles y condiciones de esto. Un ejemplo se puede ver en el trabajo visual de un “artista”: si este, por voluntad o desconocimiento, se desvincula en demasía del contexto general que lo forma y solo se dedica al trabajo creativo individual cerrado, lo que está haciendo es, inmediatamente, validar una posición de traspaso cultural transnacional, pues los movimientos comunicativos que realice este artista, al no proponer o ejercer estancias o habitabilidades alternativas, son hacia lugares que se están instaurando de antemano a él mismo, y por ende, desde una máxima pasividad general y social, los procesos creativos individuales solo se insertarían en la pasividad de la espera (desde un sentido negativo político, no desde una positividad meditativa). Si intentara ser crítico desde la micro subjetividad individual, por lo general quedaría en la anécdota del entendimiento de él y, con suerte, de quienes más cercanos lo rodeen: conversaciones críticas en bares (que por lo demás, en Valparaíso hoy, cuesta muchísimo encontrar), o soluciones de un mundo de sobremesa con alcohol que se olvidan al otro día en el proceso laboral. Entonces, al no involucrarse políticamente, o aceptar una postura de marginación, lo que hace es vivir una política ajena en forma pasiva y bovinamente receptiva desde la práctica.
Un movimiento político de la práctica hoy, desde el campo de la cultura, es la respuesta a esto último (por lo menos desde un tipo de campo de acción). Muchas de las reconfiguraciones de un sistema, de una formación, o un modelo se han dado a través de momentos de crisis, crisis que, de una forma u otra, replantean, ponen en cuestión o eliminan las condiciones anteriores que no se adecuan a las formas de vivir o exigir de las personas en una actualidad de contingencia ampliada(1).Los movimientos humanos no se detienen, y las posibles adecuaciones estructurales, simbólicas, tangibles e invisibles hacia estos movimientos (dentro del campo político) se generan desde el accionar crítico. No se puede desconocer que la realidad, en este caso, del sistema global actual cosifica y adecua los sistemas de representación hacia los usos estratégicos de cierta forma de mercado, por lo que se pueden ver ejemplos de funcionamiento históricos en donde lo que pudo o podría haberse llamado o ser una revolución como intento de inflexión radical en lo social, termina siendo adecuado, lecturizado hacia las apropiaciones de los poderes que, pasiva o activamente, potencian la mencionada composición sistémica actual. Sin embargo esto no es excusa para no hacer consciente el campo de posibilidades en que nos vemos enfrentados como habitantes de inteligencia y creación como bases o formas para la adecuación o cambios del mundo en común en donde nos encontramos, pues también existen ejemplos de movimientos que, si bien fueron llevados con el tiempo a los usos de productividad, sin embargo dejaron cierta herencia de apertura de una manera de dimensionar nuevas perspectivas de configuraciones de realidades subjetivas, que se cristalizan, tarde o temprano en lo objetivo. Incluso se puede ver en personas y trabajadores de cultura oficiales extremadamente recalcitrantes hoy en día ciertas miradas que, aunque sean arcaicas para quien se exige de forma mínima actualizante, sin embargo llevan en su herencia (aunque sea bajo intereses de manipulación política y de inversiones de capitales extensivos) ciertas comprensiones y abarcamientos que no tendrían si vivieran épocas pasadas en las que no se desarrolló ese mínimo cuestionamiento o reflexión(2) social; reflexión social que fue generada por contemporáneos de un tiempo determinado y que se movieron, quiéranlo o no, de manera política, para que tu abuelo piense y hasta sienta de esa cierta manera, aunque sea anacrónico para una actualización más de acuerdo a contingencias frescas.
A primera instancia este es un texto optimista, pues se ve en él el planteamiento de que aunque una industria cultural estratégicamente política y manipuladora de intereses fríos aporta de alguna manera, desde la herencia adquirida, las posibilidades de la extensión social de las subjetividades de un territorio y de las individualidades que lo conforman. El trabajo de una fábrica, solamente productiva por las ganancias directas del dinero, no genera la instancia posibilitante de mover las subjetividades de quienes se relacionan con ella directamente, o sea, no lo logra en quienes trabajan día a día en ella (incluso en los intentos más progresistas de posfordismo). En cambio, los trabajo culturales, aun desde las estrategias institucionales del Estado, por ejemplo, dan la posibilidad de esa inflexión humana de incontrol que produce los cambios de un momento a otro. En este último caso el optimismo es visto desde la fuerza vital de nuestra especie, la cual, aún en los estados y circunstancias más opresivas, se genera un movimiento hacia la potencia risomática del devenir.
En este caso, separar el trabajo extendido de lo cultural (como generador de movimiento político contemporáneo) de la supuesta historia de las artes, es un problema solo para quienes mantienen un tipo de conservadurismo histórico de semióticas aprendidas.
(1) Me refiero a una contingencia relativamente extendida y no tan efímera.
(2) Obviamente esto no se da en todos os casos, pues existen tiempos históricos que pueden considerarse como retrocesos para algunos. De todas formas es algo discutible, pues para otros los estancamientos o retrocesos son una cierta manera de avance como sentido progresista. O sea el retroceso como intento de revisión retroactiva de un tiempo supuestamente no resuelto.
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(Arte Política)?
La temática Arte Política en la quinta región (y también en casi todo el país), se relaciona o, mejor dicho, se desrelaciona disciplinarmente. Con esto quiero decir que la tendencia generalizada que se da desde las agrupaciones colectivas ligadas a ciertos principios políticos en su accionar en la comunidad, sin un rigor en los estudios más especialistas de la teoría o historia de la cultura o las artes, hasta las muestras de estudios más especializados disciplinarmente en este campo, aún establecen ciertos tipos de dialécticas separativas en la "norma" con respecto al accionar artístico contemporáneo y las "urgencias" político sociales (y de conciencia de estas).
Por otro lado esta la gama de trabajadores culturales, o nominados artistas, que, a partir de las inclusiones o relaciones que realizan con las problemáticas políticas, también las dialectizan separativamente desde una mirada "anecdótica", hasta las inclusiones en el campo político de acción, pero desde su separatividad, es decir, plastificando el contenido político (y no integrándolo desde la plástica misma por ejemplo), o sea, el campo de esa política específica es estetizado plásticamente; en palabras simples: "decorándola". También se pueden ver las extensiones de algunos con respecto a la cercana historia central de las artes en Chile, cuando el trabajo político en este campo era una necesidad contingente (en pleno gobierno militar). Sin embargo, estas extensiones actuales de trabajadores de arte casi se pueden ver como una prolongación anecdótica (sobre todo durante la década del los 90, principalmente en Santiago) de las referencias "elongadas" del ejemplo de la Escena de Avanzada. El supuesto accionar político en este caso, desde las artes, no conlleva la potencia del intento de experimentación actualizante, es decir, contemporánea. Esto, incluso viéndolo como el crear políticamente, "separado" del crear para una política determinada.
En ninguno de los dos casos, el de trabajadores desde el accionar político (con la fuerza o debilidad que sea que tengan desde el poder) ni en el de llamados artistas, se integra, conceptual ni prácticamente reflexiones o ejercicios metodológicos que vehiculen o hablen de una "realidad" política, entendiéndola como ligada, desde las subjetividades que nos caracterizan como individuos y sociedad, es decir, la compleja gama de interacciones de conformación de lo nuestro social (inmediato y general) desde la evidencia de nuestro constante desconocimiento de vida y que nos lleva al universo de las mencionadas subjetividades y sus posibles movimientos de acción, que es uno de los campos del principio heredado de la artes.
Cuando se cuestiona la crisis del arte político posterior al gobierno militar, se entra en una compleja discusión sobre lo político, como pregunta, en este caso, y de que relación tiene el arte en esto. En este punto, y de acuerdo a la actualidad, puedo hablar de tres instancias, y las relaciones que se establecen entre ellas: una es el Estado y su consecuente y pasiva inclusión en el aparataje de una modernidad tardía de mercado; otra es la institución (débil o arraigada) de traspaso de comprensión de las artes como disciplina, y otra es la autonomía o autogestión, independiente de las dos anteriores. La pasividad del Estado, y su matrimonio con los poderes de información global, (o tal vez su inclusión de orfandad con respecto a estos poderes) determinan las validaciones de los conocimientos de intereses puntuales que se dan a favor de la mantención de políticas fijas de acuerdo a la sobrevivencia del mismo (o por lo menos la ilusión de una sobrevivencia). La velocidad de la información es filtrada por este, pero se le escapa de las manos y no puede evitar su propia y futura muerte, dada por los sistemas actuales de economía y sus mecanismos de ampliación global. La segunda instancia, la de las instituciones culturales y de validación del discurso desde la academia, pasan, en su mayoría, por la adecuación competitiva, tipo empresa, que tiene que ver con la misma adopción del Estado que mencionaba, ligada a la sobrevivencia económica y búsqueda de poder de la misma. En este caso entra en detrimento casi todo posible cuestionamiento crítico, reflexivo, "experimental" que pueda dirigirse hacia la interacción, adopción o negación del sistema de información que dictamina la velocidad de la economía global y sus sistemas de poder que lo sustentan. Esta instancia disciplinar no potencia posibilidades hacia una inclusión política, o cuestionamiento político, sobre todo si nos damos cuenta que los lugares académicos, dentro de su núcleo de poder (que podría ser lo que se instaure como su potencial político) no plantean, ni práctica ni teóricamente, formas de relacionarse, desde el arte, con los sistemas que los determinan, o sea, las posibilidades de posturas identitarias al interior de la visión académica son muy débiles con respecto o en comunicación crítica con los poderes que mueven las informaciones sociales políticas mucho más potentes y rápidas que estas. En este caso no se intenta una relación "efectiva" (desde la dialéctica dominante–dominado) con respecto a lo que Bourdieu llamaría el "campo". Esta misma instancia, lamentablemente, tampoco promueve, entre los estudiantes, o quienes se vinculen a la aprobación de la lectura académica, planteamientos que impulsen a una visión crítica, desde las subjetividades, o desde una posible estética, que lleve a quienes se eduquen en ella a relacionarse con el entorno de vida social, o incluso existencial desde el darse cuenta activa y metódicamente de la realidad de influencias de poder en que se está inserto y desde donde se pisa, como fragmento "intertextual" de vida.
La tercera instancia, una de las que más me interesa, es la posibilidad de la "independencia" autogestionada. Esta es una de las más complejas, pues, el logro de una independencia en estos asuntos conlleva dicotomías y paradojas intrínsecas a la misma gestión. El problema de la independencia, en este caso, se nos presenta como la pregunta de la misma. Pondré un ejemplo general: no pocas organizaciones, colectivos o agrupaciones de carácter social, de impulso y ayuda comunitaria, que se plantean críticamente anti Estado, anti sistema, reciben o han recibido fondos, en alguna ocasión, de las mismas entidades que cuestionan. Si ponemos el caso de una de ellas, en crisis financiera que le determinará una vida a punto de acabar, y el aporte del Estado le permite continuar con la perdurabilidad de la gestión, o sea, con la continuidad de una ayuda social, ¿cuál es la consecuencia? Si en el caso de responder a un ideal, se rechaza, en el momento preciso, el aporte de las instituciones que estos critican, y por este ideal las condiciones prácticas de ayuda que ellos generan se terminan o bajan, considerablemente, o "disminuyen" los alcances en que se encontraban ¿cuál es la consecuencia? Tal vez una posibilidad (momentánea) referencial decimonónica se pueda ver en Thoreau cuando nos dice que declara en silencio la guerra al Estado a su manera, aunque siempre hará el uso y conseguirá la ventaja que de él pueda. Este "rápido" ejemplo se nos muestra, como realidad, en muchas condiciones de trabajo cultural en la quinta región, y sin ni siquiera sumarle el problema de las dicotomías(1)actuales que relacionan arte y política.
Sobre lo último plantearé otro ejemplo, pero ahora concreto. A principios de junio de este año realizamos en Espacio G el proyecto ASSCo, el cual se proponía reunir en mesas de discusión, durante tres días, a distintas agrupaciones y colectivos locales que trabajan desde lo social y político como contra respuesta al orden sistémico estatal, y las relaciones con las conductas humanas, a partir de las influencias del poder, desde el mercado. La gran mayoría de los invitados no se vinculaban a las categorías de la disciplina de las artes, es más, muchos las rechazaban por cansancio institucional o por ignorancia referencial. Uno de los principios de este proyecto era el de la crítica a partir de los distintos grupos y sus "prácticas de organización y confrontación desde los márgenes, sobre estrategias de intervención y acción en el cotidiano". En un balance de ASSCo, según mi opinión, dos cosas se evidenciaron: una, la disgregación, fragmentación en que se encuentran las distintas agrupaciones y colectivos, que si bien trabajan desde una problemática en común, y que, necesariamente, requiere de más integración cuantitativa, se encuentran extremadamente incomunicadas unas con otras, es más, en varios casos se evidenciaron rivalidades y confrontaciones antiguas no resueltas. En este caso los mecanismos de un sistema de mercado como el que cuestionan, son los mismos mecanismos que cumplen su objetivo de tenerlos polémicamente fragmentados, y por ende de poca fuerza efectiva en las practicas sociales regionales. La segunda evidencia que me mostró ASSCo fue lo que mencioné más arriba con respecto a la integración o diferenciación que se emplea, en este caso, entre dos categorías supuestamente disociadas, como serían el estudio y aplicación de las artes y la gestión social de relaciones políticas en su supuesto actuar. Esta separatividad, por lo menos en la quinta región, la he visto en muchas agrupaciones y centros de estudios como categorías disciplinarias. "Por un lado" la masa de artistas o estudiantes de arte, en lo local, se encuentran, de acuerdo a distintos niveles y comprensiones, demasiado educados(2)con respecto al posible entendimiento abarcativo o posibilitante que puede alcanzar, apropiar o extender la amplitud de lo arte, por ende las integraciones o asociaciones en donde se podría relacionar la estetización concreta de la acción como práctica política queda entendida y aplicada como una integración ajena que puede convivir con lo que se cree o entiende por arte, es decir, como algo que incluso reduce lo que puede ser el alcance de eso arte "metafísico". Por otro lado el trabajador comunitario, político, también se encontraría demasiado educado en las limitaciones del trabajo cultural, desde las subjetividades, en el alcance político de teoría y acción, llegando a prejuiciar, desde una lamentable ignorancia, ciertos alcances básicos que pudiera haber experimentado las artes en el mundo a través de su historia. La molestia sobre arte que tienen estos trabajadores (muchas veces marginales) tiene que ver, en principio, con una lamentable falta de información referencial, que también se da en la generalidad de los trabajadores y estudiantes de arte locales.
Las dos perspectivas separadas (incluso en quienes las integran) provocan una esquizofrénica rivalidad de discusión y acción vital.
Lo tratado en este artículo requiere de más profundización, reflexiva y descriptiva, de acuerdo a varios puntos, que intentaré continuar en otros escritos. Por ahora quiero concluir agregando que las relaciones no separativas no las defiendo negando los laboratorios de especificidad de "algo", sino que, desde los estudios y experiencias concentradas de un sector de análisis, por ejemplo, podría una persona o una comunidad creativa ejercer y convivir con el enriquecimiento de lo que hoy podría entenderse como multidisciplinario o transdisciplinario. De acuerdo a esto, de todas formas, los tipos de relaciones que escribía más arriba con respecto a la superficie del arte y la política desde dos perspectivas generalizadas, serían solo un ejemplo para hablar de la integración de las conductas y las comprensiones en el contexto de la vida en su "conjunto". En este caso lo político es la evidencia desde el momento en que comenzamos a relacionarlos con un Otro, con los Otros. Lo que trato de decir es que en el campo de acción en que nos encontremos, o en la situación disciplinar, o en la elección de abarcamiento existencial, o en las posibilidades de extensión de las libertades que se pretenda o se pueda, lo político se encuentra presente (por lo menos hasta ahora en nuestra dimensión de vida). Aquí el problema no es en el cuestionamiento, diferenciación, o preguntas sobre arte – política, o el arte de la política, o las políticas del arte, sino las políticas de la vida en nuestro contexto de realidad social presente, sin olvidarlo desde la "conformación" pasada (desde una "mirada" retroactiva), y su, tal vez, potencial prospección.
(1) La relación arte y política la planteo como dicotomía desde un sentido como principio integrado, es decir, desde un primitivismo no disciplinario ni desde el poder como posibilidad de vida, ni de las búsquedas subjetivas como posibilidad separada.
(2) En este caso me refiero a educado desde las determinaciones histórica reductoras en la persona.
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Era de la incertidumbre? I
El desconocimiento de la vida, de las magnitudes y los alcances que nos corresponden y determinan, a sido una constante en el camino humano, por lo menos desde los principios occidentales de la razón.
En distintos períodos se han afirmado sustentos para la ubicación del intento de la realidad y sus consecuentes emplazamientos aplicados en el mundo. Esto requiere un análisis y descripción muy extensos. Pero en lo que me quiero concentrar aquí es en la situación "particular" del trabajo de las artes en la quinta región y su relación paradigmal de acuerdo a sustentos ideológicos y de pasividades referenciales que, en cierta medida, provienen de no intentar una búsqueda reflexiva en el entorno específico del estudio que le correspondería al sector. Esta no-búsqueda como parte de un miedo e incertidumbre cultural.
Se podría argumentar, cómodamente, que existe, y ha existido una historia nacional y local transcultural arraigada. Los conocimientos e informaciones de los aún centros ideológicos del saber occidental, forman parte de las bases de posibilidades de inscriptividad, para poder ser leídas y escuchadas por un otro aprobador, un otro validador. Sin embargo, quiero referirme al tema, desde una contingencia expandida, desde el concepto y consecuencias del miedo.
Si pensáramos en una posible historia del miedo, podríamos extendernos muchísimo, pues es una de las importantes cosas que nos caracteriza como especie, nos constituye como decisión, es lo primitivo del movimiento. Pero, dentro de una especificidad, una de las respuestas a esto es la búsqueda de la seguridad, el afirmarse en lo más sustentable posible, por lo menos mientras no se esté seguro de caer, de naufragar, de ser un huérfano, o sentirse un bastardo.
El título de este escrito lo saqué de una entrevista que realiza Héctor Pavón a Paolo Virno; es el fragmento de una pregunta que realiza Pavón. Virno explica que en los tiempos de globalización dos tipos de miedos, que antes estaban separados, se unen: el miedo a los peligros concretos (perder cosas materiales, por ejemplo) y un miedo que no tiene un objetivo claro, que es "el sentido de la propia precariedad. Es la relación con el mundo en su conjunto como fuente de peligro". Estos miedos, antes separados, se integran hoy, provocando un desconcierto generalizado de grandes escalas en lo que corresponde a nuestras vidas. Hoy, según el mismo autor, cuando sentimos un miedo concreto y tratable desde lo social, se siente un miedo completo, sentimos toda la precariedad con respecto a la vida, miedo del significado de la vida.
Según un fragmento de definición del miedo de un diccionario, este sería lo que "está dentro de la mente del individuo y, rara vez, se corresponde con alguna realidad concreta sino más bien con un pre-acontecimiento de lo que puede llegar a ser algo, un acontecimiento, una supuesta realidad, un deseo, una ansiedad".
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Concentrándome en nuestro punto, desde la idea de un miedo actual hacia lo incierto, planteo una relación directa de la situación cultural, en este caso en la quinta región de Chile de las mercedes. Existen dos factores para hablar de esto, los cuales son contiguos pero diferentes. Uno es la gran cantidad de instituciones e individuos que, supuestamente preocupados por los alcances de un arte contemporáneo, manejan una relación y actualización de movimientos reflexivos muy precaria en relación a experiencias y alcances, que muchas veces ya tienen varias decenas de años históricos y muchas veces ya cuestionados. En este caso el acercamiento a una experimentación es un miedo referencial, que pasa por la comodidad que viene, desde lo individual hasta las posiciones adquiridas que se defienden de relaciones un tanto más (y no es mucho) exigentes. De acuerdo a este factor referencial, desde esta lectura, no existiría arte contemporáneo en la quinta región. En el segundo factor caven los aún muy poquísimos trabajadores de mayor rigor en la investigación, o por lo menos actualización de sus alcances. Sin embargo la incertidumbre también hila los ejercicios de este pequeño segundo grupo. Aunque en casos muy puntuales (y en otros como búsqueda de maestros hacia una inscriptividad) se refiera y encause el trabajo al territorio de situaciones locales, sobre todo en el campo de la variabilidad arquitectónica, el planteamiento pasa por una codificación sígnica que asegura, o intenta que asegure, una posición en las referencias centrales ya adquiridas y encaminadas desde esos signos críticos aprendidos, no para cuestionarlos, sino para utilizarlos pasivamente como herramientas, e intentar hablar de otras cosas, de unas otras cosas locales. Aquí el miedo es al desconocimiento del propio entorno representacional.
Cuando escribo sobre la utilización de referentes en forma pasiva, me refiero a la adopción de mecanismos conceptuales y facturales en la inserción hacia un lenguaje que habla de los alcances de su propia conformación, es decir, la revisión, extensión y elongación de la experiencia de un mismo estudio, o sea, una tautología, la cual, desde la adopción pasiva que, aunque intente generar discursos o acciones hacia una concretud social, por ejemplo, solo lo que hace es encubrir la adopción e interés de la circularidad de los propios signos aprendidos (generalmente académicos). En este caso la experimentación y ejecución pasa por un interés de los sistemas de aprobación sígnica, que necesariamente tiene que ver con las opciones de centralidad histórica. Todo esto lo digo no desde una negación absoluta de las intersecciones globales en el mundo, sobre todo cuando se relacionan con urgencias de realidad tácita y de intentos del mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, sino que lo menciono apuntando desde la crítica a una inutilidad, pero no una positiva, sino una que se refuerza a sí misma en su propio miedo de agonía, y adopta rizomáticamente muchas de las posibilidades de lenguaje necesarios para sustentar su propia condición. Si esto último no lo viéramos negativamente, podría continuarse en la adopción y extensión de estas mismas codificaciones hasta el infinito, quien sabe, pero, y he aquí el punto: lo anterior no es el caso de un contexto local de creadores, los cuales intentemos desarrollar esas experiencias reflexivas desde los entornos sígnicos característicos de un sector de estudio determinado. Entonces ¿cuáles serian esos entornos sígnicos? No lo sé... averiguémoslo en trabajo en conjunto. Aunque entrar en estos campos, que serían ricos e interesantes en el estudio y las acciones, nos conducirían a nuestro autorrefugio representacional, y podría ir en detrimento de las relaciones con trabajos, cruces y redes con organismos e independientes que intentan trabajar desde las problemáticas políticas, por ejemplo. Trabajo "real", no política ficticia (en un mal sentido).
Lo interesante e irónico de todo esto es que las adscripciones referenciales que menciono, desde su campo internacional o mundial, se encuentran en crisis, como todo "orden" subjetivo que se relacione con un acercamiento ente nosotros, a una posible respuesta de algo. Las referencias de seguridad en el contexto local son de ida a una consagración (lenta) de conformaciones estipuladas que ya están trizadas en los lugares de procedencia. Es como la histeria de la modernidad que aún puede apreciarse en sectores latinoamericanos, particularmente en sectores locales como la quinta región de Chile. La búsqueda y el encuentro de algo que en su proceso histórico se vovió contra sí misma, dándonos una no adecuación a lo que como "humanos" necesitamos, es más, que destruía lo que como humanos necesitamos.
La referencialidad de acomodamiento ligado a la aceptación sígnica por parte de los trabajadores culturales locales corresponde a una búsqueda de algo que, desde la (su) proveniencia ya murió, o por lo menos agoniza.
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Polémicas Arcaicas
En la portada del diario de Valparaíso de Chile "La Estrella" del día jueves 14 de septiembre del 2006 se publicó sobre un supuesto escándalo debido a la muestra de una fotografía de Juvenal Barría en la Intendencia de Valparaíso. Esta fotografía corresponde a un proyecto que actualmente se está exponiendo en
Espacio G, el cual había sido seleccionado por convocatoria. Este proyecto se triangulaba en tres espacio físicos: dos en la ciudad de Valparaíso y uno en Viña del Mar, todo explicado en el proyecto de Barría, con muchos meses de anterioridad.
En el título de la portada del diario se leía lo siguiente: "Escándalo por cuadro lésbico en la Intendencia". Primero hay que aclarar que no es un cuadro, sino una fotografía, en la cual se ven a dos mujeres jóvenes en la tina de un baño con los torsos desnudos, una de ellas le toma, muy sutilmente con dos dedos, uno de los pezones de la otra. Muchos ya se darán cuenta que corresponde a una representación de la pintura "La bella Gabriela y la mariscala de Balagny" hacia 1596, Louvre, París. Consiste en una obra que reúne en una misma bañera a Diana d'Estres y a su hermana Gabriela. Diana aprieta el seno de Gabriela en alusión al nacimiento de Cesar de Vendôme, hijo del futuro Enrique IV. Se supone, por una parte, que el pintor del rey, Jean Brunel el joven, ejecutó el cuadro; por otra, no se le atribuye autor, es decir, se le considera anónimo. El desnudo en el arte francés tuvo por objeto exaltar la belleza profana y el pretexto fue la mitología y también simplemente el baño o el tocador, recurriendo a un erotismo discreto.
Este corto texto es para dejar por escrito la precaria situación de actualidad con respecto a la cultura que vive cierto sector de la política en la región. Para mi es irrisorio los argumentos que pueden leerse en la prensa y la falta mínima de estudio por parte de los periodistas y el gobernador. Basta con mencionar un ejemplo de la situación: el autor de la fotografía se acercó a mi en la tarde del día en que había salido esta infantil noticia y me contó que habían sacado la fotografía de la intendencia. Menos de una hora más tarde llama una periodista de las últimas noticias diciéndome que el gobernador le había mencionado a ella que la fotografía sería expuesta desde las 18:00 hrs. en adelante, como solía hacerse todos los días, según él. Sin conocer el detalle de los horarios de la muestra en la intendencia, consulto con el expositor, quien, con su característico humor, me dice que ni uno de los días anteriores la habían sacado para ponerla luego a las 18:00 hrs. Osea, solo la habían sacado el día de la publicación en el diario.
Que quiere decir todo esto? Es obvio: movimientos y mentiras políticas por el riesgo de imagen, en una ciudad que se hace llamar capital cultural.... por favor.
Invito a las personas que trabajan en la intendencia, y en la mayoría de los lugares públicos, a usar alguna parte de su tiempo diario o semanal, a estudiar solo un poco de historia, solo algún repaso de lo que les entregaron en los colegios, e intentar reconocerse, humildemente, como ignorantes, ignorancia que lo único que provoca, en estas ocasiones, es estancar los procesos culturales y de alcances subjetivos de una comunidad.
De todas formas esta situación no es solo una incomprensión de las referencias sobre arte y sobre su mínimo estudio, sino que denota síntomas sobre que personas, que pensamientos, que voluntades son las que tienen y manejan puestos en los mencionados lugares públicos del Estado.
No hay que olvidar, obviamente la manera como maneja la información el diario La Estrella. Si embargo, para resumir en poquísimas palabras citaré la última frase de uno de los Mail que nos han enviado al respecto y que corresponde a José Acevedo (artista audio visual): "...Asi que no nos extrañemos, el diario la Estrella no es mas de lo que es...