27 oct. 2014

La gestión política de un gobierno en el arte por sobre la planificación curatorial

Existen multiplicidad de maneras forzadas para plantear una idea crítica, ya sea esta desde el posible principio de una investigación dura (aunque esta provenga de una ficción), o desde un artículo incompleto, como es el caso de este que presento a continuación.

La extrapolación de neologismos de distintas “disciplinas” es algo bastante usado desde que la crítica entró, desde la filosofía, al arte como, o en principio de sustento de cualificación intelectual, más que la ocupación del trabajo material. Desde aquí se han generado multiplicidad de disociaciones omitidas que pretenden la llamada inscripción y la complicidad discursiva de investigadores duros o medios.

Me comienzo a desviar del tema que quiero forzar con la introducción anterior, la cual da para múltiples discusiones. Lacan planteó el neologismo de sinthome, el cual, desde la perspectiva que lo traigo al texto es para enunciar la carencia de relaciones de lo simbólico.

Voy al punto. Hay muchas maneras de ver una patología, sea esta individual o social/cultural. En este caso me referiré a la política de segundo orden, o politización del discurso simbólico como precarización del mismo. Un centro cultural, o una galería “seria” maneja líneas político simbólicas planificadas, pensadas y sentidas de acuerdo a una(s) forma(s) que, a largo plazo, generen una relación socio cultural de lo simbólico investigativo, “rescatado” (ya sea histórico o historiográficamente), con su integración a la realidad contextual y los posibles imaginarios locales.

Cuando se le delega, en una institución pública, la función planificadora a un curador -para el caso del texto el del parque cultural de Valparaíso- se supone que existe la mínima condición de entregarle herramientas y confiabilidad crítica investigativa. A partir de esto, el trabajo de 4 años de curaduría (independiente de la discusión de los pro y contras) es parte de esa confiabilidad de pertinencia acreditada para el cargo. Si se le renueva el cargo por 4 años más o no es otro asunto, pero truncar una planificación del aspecto duro de intento abarcador del parque, que se ha llevado con problemas, sobre la búsqueda y el rescate de artistas y grupos desvalorizados y quizá medio olvidados por un entorno de campus en conjunto, es algo que no había visto en esta ciudad, por lo menos de las magnitudes de ofensa en que se ha puesto.

Sin rodeos: al llamado encuadre curatorial del parque (repito, con todos los pro y contras que podríamos discutir en otro momento o en otro artículo), en su finalización de gestión se le ha presentado algo que recuerda propaganda política del período soviético. parezco exagerado, pero sí ha sucedido, pasando por alto el cargo y el trabajo de una curatoría de años. A fines de este año 2014 se expondrá, en la sala principal de exposiciones del parque, una muestra de pintura que retrata a la actual presidenta de chile. Esto es una especie de regalo del gobierno al artista pintor que la realizará, pasando por alto, y sin ninguna cualidad de peso estético ni (creo estar seguro) entendiendo el trabajo que se realizaba en el parque. Que ocurre aquí? La presión política de un favor de campaña muestra que la mirada y consideración con el debate de cultura y arte en chile es una anécdota y no un principio de constitución y construcción de encuentros y solidificaciones simbólicas para el aporte de construcción de realidad: no. Pero no es una instancia de trabajo planificada inteligentemente por intelectuales políticos como proyectos culturales de estados unidos en la guerra fría. No, esto es un juego de niños, pero una ingenuidad con actitud de gánster (como la película de Woody Allen donde el gánster obligaba al dramaturgo a incluir a su novia con nulo talento dentro del reparto de la obra de teatro, pues era el quién ponía el dinero). O de pronto puede ser una imposición más parecida a una monarquía que a una posible democracia.

El caso es que, literalmente, obligaron a la gestión curatorial del parque a exponer a un pintor, de una cualidad dudosa (aunque la cualidad no es el tema relevante en cuestión), por un favoritismo de campaña electoral. No somos ingenuos, esto ocurre siempre, pero en estas instancias que nos compete es vergonzoso y penoso.

El truncamiento del aparato simbólico, en este caso, desde el sinthome del estado se disimula por la debilitada unión que establecen sus funcionarios con lo que imaginan y con lo real, y con lo que imaginan de lo real. En el caso planteado es bastante fuerte mencionar que los funcionarios que gestionaron esta presión política por sobre la gestión de un plan curatorial, mueven su cuerpo decisional desde una estructura psíquica infantil y psicótica.